🗳️ Política
Zelenskyy destituye a su jefe militar en plena guerra: 6 días de protestas y un récord de bajas que nadie esperaba
Seis días de protestas en Kiev, un ministro de defensa destituido, y ahora el comandante militar de Ucrania reemplazado en plena guerra. La crisis interna de Ucrania acaba de escalar a un nivel que no se veía desde 2022.
Volodymyr Zelenskyy destituyó a Oleksandr Syrskii como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas y nombró a Mykhailo Drapatyi como su reemplazo. La decisión, anunciada el 20 de julio, sacudió los cimientos políticos del país en medio de la guerra más larga de Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
¿Qué pasó con Syrskii?
Syrskii, un general de la vieja escuela con experiencia en combate desde 2014, había chocado repetidamente con el exministro de Defensa Mykhailo Fedorov, quien buscaba modernizar el ejército con drones y tecnología de punta. Fedorov acusaba a Syrskii de sabotear sus reformas. Syrskii veía a Fedorov como un político sin experiencia militar.
El conflicto interno estalló cuando Zelenskyy destituyó a Fedorov la semana pasada. La decisión desató protestas masivas en Kiev que duraron seis días. Miles de ucranianos salieron a las calles exigiendo una estrategia militar más efectiva y accountability por los crecientes costos humanos de la guerra.
Las cifras que nadie quiere ver
Mientras los generales se pelean en los pasillos del poder, en el frente las cosas se ponen peor. Danielle Bell, jefa de la Misión de Monitoreo de Derechos Humanos de la ONU en Ucrania, reportó que 1,396 civiles murieron y 7,978 resultaron heridos en los primeros seis meses de 2026.
Eso representa un aumento del 37% respecto al mismo período de 2025, y casi el doble de lo documentado en 2024. La guerra no solo no termina — se intensifica.
Drapatyi: el nuevo jefe militar
Mykhailo Drapatyi, el nuevo comandante en jefe, es considerado un militar más alineado con la visión de modernización tecnológica de Fedorov. Zelenskyy dijo que el cambio busca "resetear" la defensa contra la invasión rusa.
"Nuestro deseo compartido es uno: la victoria sobre el enemigo", declaró Zelenskyy. Pero las palabras suenan huecas cuando Rusia sigue avanzando y Ucrania se queda sin misiles Patriot para defender sus ciudades.
El Kremlin, por su parte, respondió con su clásico cinismo: "No creemos que esto cambie nada en el frente de batalla", dijo el portavoz Dmitry Peskov.
¿Qué significa esto para América Latina?
Ucrania no está al otro lado del mundo para LATAM. La guerra sigue afectando los precios del trigo, el maíz y los fertilizantes que importamos de la región del Mar Negro. Cada escalada militar significa inflación en la canasta básica de Argentina, Brasil, México y Perú.
Además, la atención de Estados Unidos está dividida entre Ucrania y su nueva confrontación con Irán. Si Washington desvía recursos militares, Ucrania podría colapsar más rápido de lo que nadie predice, y las consecuencias económicas para LATAM serían inmediatas.
La pregunta incómoda
Las protestas en Kiev no son solo contra Syrskii. Son contra una guerra que ya lleva cuatro años y medio, que ha matado a decenas de miles de ucranianos, y cuyo final no se ve por ningún lado. ¿Hasta cuándo puede un país sostener una guerra de desgaste cuando su liderazgo se pelea internamente?
Rusia lo sabe y lo explota. Moscú sigue lanzando misiles balísticos contra infraestructura civil ucraniana mientras Ucrania contraataca con drones contra depósitos de petróleo rusos. Es una guerra de quién se queda sin recursos primero.
Zelenskyy apostó todo a un cambio en la cúpula militar para calmar las protestas y revitalizar la estrategia de guerra. Pero reemplazar generales no detiene misiles. Y mientras las bajas civiles suben 37% y las ayudas internacionales se estancan, la pregunta que nadie quiere responder es: ¿puede Ucrania realmente ganar esta guerra?
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