Trump quiere demoler el Kennedy Center y miles formaron una cadena humana

Edificio del Kennedy Center en Washington durante la protesta
Más de 1,000 personas formaron una cadena humana alrededor del Kennedy Center para impedir su demolición.

Donald Trump quiso poner su nombre en un monumento nacional y un juez se lo prohibió. Su respuesta no fue aceptar la derrota: fue amenazar con demoler el edificio entero. Y cuando Washington escuchó eso, miles de personas salieron a la calle y formaron una cadena humana alrededor del Kennedy Center. Esto no es una exageración. Pasó este viernes.

El capricho que lo empezó todo

El Kennedy Center no es un teatro cualquiera. Es el memorial nacional a John F. Kennedy y el escenario más importante de las artes escénicas de Estados Unidos: ópera, ballet, teatro y música de primer nivel mundial.

Hace un año, Trump se nombró a sí mismo presidente del recinto, destituyó a la dirección y llenó la junta con sus designados. La asistencia se desplomó. En junio, un juez ordenó retirar el nombre de Trump de la fachada porque no se puede renombrar el edificio sin aprobación del Congreso. Ahí quedó una lona cubriendo el vacío.

El juez le quitó el nombre y Trump respondió con dinamita

Esta semana, la junta designada por Trump votó cerrar el recinto bajo el pretexto de "reparaciones". Ceró los accesos con vallas. Y cuando le preguntaron en la Oficina Oval si planeaba demoler el Kennedy Center, Trump no lo negó:

"Una parte grande del techo se cayó hace dos días. Casi mata a un guardia de seguridad... El lugar es un basurero. Ha sido un basurero durante años." Y remató: "La administración Trump debería ser reconocida por haber salvado el Kennedy Center."

La cadena humana que rodeó el ícono

La respuesta no se hizo esperar. El grupo "Hands Off the Arts" convocó y más de 1,000 personas de 42 estados y del extranjero formaron una cadena humana alrededor del edificio. La fila era tan larga que casi llegaba al hotel Watergate.

El coro Gay Men’s Chorus of Washington cantó afuera del recinto, en su primera presentación desde que el Kennedy Center canceló su concierto hace 16 meses. "Si vienen a herirnos, a hacernos doblar la rodilla, nos defenderemos", dijo Chris Raleigh, de Hands Off the Arts.

La frase que resume toda la historia

El congresista Don Beyer lo dijo mejor que cualquier analista: "No sé cuán inseguro, narcisista y egocéntrico tienes que ser para decir que demolerás un edificio si no le ponen tu nombre."

Mientras tanto, el Kennedy Center opera con un equipo reducido y despidió a una docena de empleados más el viernes. Un monumento construido en honor a un presidente asesinado, secuestrado por el ego de otro que no tolera que le digan que no.

La lección para LATAM

Esto no es solo un drama de Washington. Es el patrón clásico de líderes que tratan las instituciones culturales como trofeos personales: se meten, rompen, amenazan y, cuando la ley los frena, prefieren destruir antes que aceptar la derrota. Pasa en Estados Unidos con el Kennedy Center y pasa en América Latina cada vez que un gobierno intenta "domar" la cultura.

La diferencia es que esta vez la ciudad respondió con música, con brazos enlazados y con una frase que va a quedar en la historia. La cultura no se demuele: se defiende.

Comparte esto si crees que ningún capricho presidencial debería poder demoler un monumento cultural. ¿Y tú: cuando un gobierno intenta tomarse una institución cultural, ¿los artistas deberían callar o resistir?