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Trump llamó a la FIFA para revocar una tarjeta roja en el Mundial — y el mundo explotó
No es clickbait. No es teoría conspirativa. Pasó en serio.
Donald Trump llamó por teléfono a Gianni Infantino, presidente de la FIFA, para pedirle que revisara la tarjeta roja de Folarin Balogun en el Mundial 2026. Y la FIFA lo hizo. Y lo dejaron jugar. Y EE.UU. perdió 4-1 contra Bélgica igual.
Bienvenidos al momento más surrealista de la historia de los mundiales.
¿Qué pasó exactamente?
Folarin Balogun, delantero de la selección de EE.UU., recibió una tarjeta roja durante un partido de fase de grupos. La sanción estándar de la FIFA para rojas en el Mundial es un partido de suspensión automática. Simple, claro, sin excepciones.
Hasta que Trump llamó a Infantino.
Según reportó The New York Times, Trump contactó directamente al presidente de la FIFA para expresar su descontento con la sanción. Poco después, la FIFA anunció que revisaría el caso. Horas más tarde, Balogun quedó habilitado para jugar contra Bélgica.
La reacción fue un tsunami global
UEFA — la Unión de Fútbol de Europa — emitió un comunicado calificando la decisión de "sin precedentes, incomprensible e injustificable". Que el organismo rector del fútbol europeo critique abiertamente a la FIFA por una decisión individual es algo que nunca había pasado en un Mundial.
La BBC tituló: "¿Es Balogun el escándalo que puede tumbar a Infantino?"
NPR calificó la decisión como "incomprensible" y "furor histórico". Al Jazeera preguntó directamente si esto demostraba que la FIFA había perdido toda credibilidad. Reuters reportó que grupos de derechos humanos ya pedían la renuncia de Infantino.
Hasta la presidenta del Congreso de EE.UU. pidió una investigación sobre si Trump usó su posición política para influir en un organismo deportivo internacional.
Lo peor: EE.UU. perdió igual
Después de todo el escándalo, después de las llamadas, después de las portadas mundiales, después de que Trump interviniera para que Balogun jugara… EE.UU. perdió 4-1 contra Bélgica.
Balogun jugó los 90 minutos. No marcó. La defensa estadounidense fue un colador. Y el equipo quedó eliminado del Mundial.
El Guardian lo resumió así: "la intervención de Trump no afectó el resultado, pero el daño reputacional a la FIFA es irreparable".
¿Qué significa esto para el fútbol?
Esto sienta un precedente peligrosísimo. Si un presidente puede llamar a la FIFA y lograr que revoquen una sanción, ¿qué impide que cualquier líder político haga lo mismo? ¿Qué pasa cuando el presidente de Rusia, China o Arabia Saudita llama por un jugador de su selección?
La FIFA siempre se ha vendido como un organismo neutral, alejado de la política. Pero esta decisión demuestra que no es neutral: es influenciable. Y que el poder político puede torcer las reglas cuando quiere.
Los comentarios en redes sociales fueron despiadados. "La FIFA le debe una explicación al mundo, no solo a UEFA", escribió un usuario en X con 200,000 likes. Otro posteó: "Trump le ganó un partido a la FIFA pero Balogun no le ganó a Bélgica".
El dato que lo resume todo
Según Reuters, la decisión de la FIFA generó más portadas internacionales que cualquier otro evento del Mundial 2026. Más que los goles, más que las sorpresas, más que las eliminatorias. La noticia no fue el fútbol — fue la política entrando al fútbol por la puerta grande.
Y el mundo del deporte probablemente nunca vuelva a ser el mismo.
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