Trump quiere acabar con la ciudadanía por nacimiento — la Corte Suprema le frenó, pero él ya busca revancha

Edificio de la Corte Suprema de Estados Unidos en Washington DC
La Corte Suprema de EE.UU., el escenario de una batalla constitucional que podría redefinir la inmigración en el país.

La Corte Suprema de Estados Unidos falló en contra de Donald Trump. La ciudadanía por nacimiento — el derecho automático que tiene cualquier persona nacida en suelo estadounidense — se queda donde está. Pero Trump, lejos de aceptar la derrota, anunció que pedirá un rehearing. Una movida que los expertos califican como una de las más improbables en la historia judicial reciente.

Y esto no es solo una pelea legal. Es una guerra contra la 14ª Enmienda de la Constitución, una batalla que — si Trump lograra lo imposible — cambiaría la vida de millones de familias latinas para siempre.

¿Qué pasó exactamente?

La Corte Suprema, en una decisión de 6-3, confirmó que la 14ª Enmienda garantiza la ciudadanía a toda persona nacida en territorio estadounidense, sin importar el estatus migratorio de sus padres. La decisión fue clara: la Enmienda, ratificada en 1868, no tiene ambigüedad.

Trump había firmado una orden ejecutiva en enero de 2025 que intentaba restringir la ciudadanía por nacimiento para hijos de inmigrantes indocumentados y de aquellos con visas temporales. La orden fue bloqueada por tribunales inferiores, y el caso escaló hasta la Corte Suprema — que le dio la razón a los demandantes.

Pero el presidente no se rindió. El mismo día del fallo, tuiteó: "La ciudadanía por nacimiento es un fraude. Vamos a pelear esto hasta el final."

El rehearing: una jugada casi imposible

Trump anunció que pedirá a la Corte Suprema que reconsidere su propia decisión. Suena dramático, pero en la práctica, es una movida que casi nunca funciona.

Según SCOTUSblog, la Corte concede rehearings en menos del 0.1% de los casos. En los últimos 20 años, solo un puñado de peticiones han sido aceptadas. Y ninguna en un caso de esta magnitud.

¿Por qué lo hace entonces? Los analistas coinciden: esto no es estrategia legal, es estrategia política. Trump sabe que el rehearing no prosperará. Pero quiere mantener el tema vivo en la conversación pública de cara a las elecciones de medio término.

¿Qué significa la ciudadanía por nacimiento?

La 14ª Enmienda dice, en su primera sección: "Toda persona nacida o naturalizada en los Estados Unidos, y sujeta a su jurisdicción, es ciudadana de los Estados Unidos."

Esto significa que si naces en EE.UU., eres ciudadano estadounidense — punto. No importa si tus padres están ilegalmente, si tienen visa de turista, o si son estudiantes internacionales. El suelo estadounidense te da la ciudadanía.

Este principio — conocido como jus soli (derecho del suelo) — es compartido por la mayoría de países de América, incluyendo México, Brasil, Argentina, Canadá y casi toda Latinoamérica. Estados Unidos no es la excepción, es la regla.

El ángulo LATAM: esto nos afecta a todos

Si Trump lograra eliminar la ciudadanía por nacimiento, millones de personas perderían el derecho automático a ser ciudadanos. Padres latinos que cruzan la frontera con hijos recién nacidos — o que planean tener hijos en EE.UU. — verían su futuro legal truncado.

Según el Migration Policy Institute, alrededor de 5.5 millones de niños viven en hogares con al menos un padre indocumentado. De ellos, la gran mayoría son ciudadanos por nacimiento. Una decisión adversa los dejaría en un limbo jurídico sin precedentes.

Para las familias latinas que sueñan con el "sueño americano", la ciudadanía por nacimiento no es un tecnicismo legal — es la puerta de entrada a la estabilidad, la educación y las oportunidades. Sin ella, generaciones enteras quedarían atrapadas en la irregularidad migratoria.

Lo que viene ahora

La petición de rehearing se presentará en las próximas semanas. La Corte tiene 90 días para responder. Mientras tanto, la orden ejecutiva de Trump sigue bloqueada, y la ciudadanía por nacimiento sigue vigente.

Pero el daño político ya está hecho. Trump ha logrado lo que quería: polarizar el debate migratorio y poner sobre la mesa una conversación que muchos consideraban cerrada desde 1868.

La pregunta que nadie responde es: si la Corte Suprema — el tribunal más conservador en décadas — falló en contra de Trump, ¿quién puede realmente cambiar la ciudadanía por nacimiento? La respuesta es simple: solo una enmienda constitucional. Algo que requiere dos tercios del Congreso y la ratificación de tres cuartos de los estados. Algo que, en el clima político actual, es prácticamente imposible.

Trump lo sabe. Pero mientras tanto, seguirá usando el tema para movilizar a su base.

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