Trump, FIFA y el escándalo que destruyó a Estados Unidos en el Mundial 2026

Estadio de fútbol con banderas y público
El Mundial 2026 quedó marcado por uno de los escándalos más grandes en la historia reciente de la FIFA. Foto: Unsplash

Imagina que eres futbolista profesional, estás en el Mundial, recibes una tarjeta roja y aceptas tu suspensión. Pero de repente, el presidente de tu país llama al presidente de la FIFA, la sanción desaparece, y todo el mundo cree que fue un favor político. Eso es exactamente lo que vivió Folarin Balogun. Y ahora rompió el silencio.

En una entrevista exclusiva con CBS Mornings, el delantero del USMNT reveló lo que realmente pasó detrás de escena cuando Donald Trump intervino directamente ante Gianni Infantino para anular su tarjeta roja en el Mundial 2026. Spoiler: no salió bien.

¿Qué pasó en la cancha?

Estados Unidos enfrentaba a Bosnia y Herzegovina en los treintaidosavos de final. Balogun pisó accidentalmente el tobillo derecho de Tarik Muharemovic. Tarjeta roja directa. Suspensión automática de un partido. Así funcionan las reglas de la FIFA desde siempre.

El problema es que ese partido de suspensión era contra Bélgica en octavos de final. Y alguien en la Casa Blanca no estaba dispuesto a dejar que su delantero estrella se lo perdiera.

La llamada que cambió el Mundial

Horas después de la roja, Donald Trump contactó a Gianni Infantino y le pidió que revisara el caso. La FIFA, en una movida sin precedentes, suspendió la sanción y puso a Balogun en libertad condicional por un año. Podía jugar.

La reacción fue inmediata y brutal. La Asociación de Fútbol de Bélgica protestó formalmente. La UEFA emitió un comunicado de condena. Hasta un expresidente de la FIFA calificó la decisión como "una vergüenza para el fútbol mundial".

El mensaje era claro: las reglas del juego se doblaron porque un jefe de Estado llamó por teléfono.

"Lo supe en el bus del equipo"

Balogun cuenta que estaba en el autobús del equipo cuando recibió la noticia. "Todos empezaron a gritar y saltar", recordó. "Fue un viaje bastante intenso hacia el campo de entrenamiento".

Pero la alegría duró poco. "Mi reacción inicial fue de felicidad por volver al equipo. Pero cuando empecé a reflexionar, supe que iba a causar mucha controversia", confesó.

El peso de la política en la cancha

Lo más revelador de la entrevista es cuando Balogun admite que la controversia afectó al equipo entero. "Podía ver en mis compañeros un poco de nerviosismo porque era algo tan único... A medida que se acercaba el partido, intenté concentrarme, pero era difícil. Mucho ruido externo, y es difícil evitarlo".

Estados Unidos perdió 4-1 contra Bélgica. Balogun jugó pero no pudo influir en el partido. Había marcado tres goles en el torneo antes de la polémica. Después del escándalo, su rendimiento se desplomó.

La pregunta que nadie quiere responder: ¿habría sido diferente el resultado si la FIFA no hubiera cedido a la presión política?

Las consecuencias

El escándalo Balogun-Trump-Infantino va a perseguir a la FIFA durante años. Periodistas de investigación de The Athletic destaparon los detalles de la llamada presidencial, y desde entonces han surgido preguntas incómodas:

La BBC, The Guardian, Reuters, CBS, Al Jazeera, CNN, Fox Sports y hasta el New York Times han cubierto la historia. No es un escándalo deportivo más. Es un terremoto geopolítico disfrazado de partido de fútbol.

Lo que Balogun no dijo

El delantero evitó criticar directamente a Trump o a la FIFA. Pero sus palabras dejan claro que prefería no haber recibido ese "favor". Cuando un jugador dice que la controversia afectó al equipo, lo que realmente está diciendo es que la intervención política les costó el partido.

Y en el fondo, Balogun sabe que su legado en este Mundial quedó manchado. No por la tarjeta roja. Sino por cómo se resolvió.

El fútbol debería jugarse en la cancha, no en el despacho oval.

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