Tom Holland admite que sus películas son una mierda — y los fans tienen razón

Tom Holland en la alfombra roja de The Odyssey
Tom Holland durante la premiere de The Odyssey. Foto: Getty Images vía Unsplash

Tom Holland acaba de hacer lo que ningún actor de su calibre se atreve: admitir públicamente que algunas de sus películas son una mierda.

En una entrevista con The Hollywood Reporter, el actor de 30 años soltó una bomba que está dando la vuelta al mundo. Dijo que hay películas en su filmografía que le costó promocionar porque, en el fondo, sabía que no eran buenas.

"En el fondo de mi mente sabía que era una mierda", confesó Holland. Y no, no lo dijo con rodeos. Lo dijo así, crudo, sin filtros.

¿Qué películas estaba criticando?

Holland no dio nombres específicos — y ahí está la genialidad de la declaración. Porque automáticamente los fans empezaron a especular: ¿será Uncharted? ¿Alguna de las de Spider-Man? ¿Chaos Walking? ¿The Devil All the Time?

La realidad es que Tom Holland tiene 22 créditos como actor en cine. Algunas son obras maestras (The Odyssey, Spider-Man: No Way Home). Otras... bueno, digamos que existen.

Y eso está bien. Todo actor tiene altibajos. La diferencia es que la mayoría contrata un equipo de relaciones públicas para enterrar esos proyectos en el olvido. Holland decidió ser honesto.

La honestidad como estrategia (o como catarsis)

Lo interesante no es que Holland haya dicho que algunas películas suyas son malas. Lo interesante es cómo reaccionó la industria.

Mientras unos lo aplauden por su transparencia, otros en Hollywood deben estar mordiéndose la lengua. Porque si Tom Holland — el chico dorado de Marvel, el protagonista de The Odyssey de Christopher Nolan — admite que ha hecho películas malas, ¿qué dice eso del sistema que las produjo?

Detrás de cada película "mierda" hay un estudio que aprobó el guion, un director que dijo "corten" y un equipo de marketing que gastó millones en convencerte de que era buena.

Holland rompió el pacto tácito de Hollywood: "nunca hables mal de tu propio trabajo".

¿Por qué esto importa?

Porque vivimos en una era donde los actores promocionan sus películas con guiones ensayados y sonrisas de plástico. Cada entrevista es un comercial. Cada respuesta está aprobada por un ejecutivo.

Que alguien tan grande como Tom Holland se siente y diga "esto no me gustó" es un soplo de aire fresco en una industria que apesta a falsedad.

Además, Holland viene de filmar The Odyssey de Christopher Nolan, que ya recaudó más de $87 millones en su segundo fin de semana — el mejor segundo fin de semana en la carrera de Nolan. También protagoniza Spider-Man: Brand New Day, la cuarta entrega del arácnido en el MCU, que según él "agrega humor y una trama de villano interesante".

O sea, Holland está en un momento de su carrera donde puede darse el lujo de ser honesto. Y eligió serlo.

La lección para el resto de nosotros

Hay algo universal en lo que dijo Holland. Todos hemos tenido que promocionar algo que sabíamos que no era bueno: un proyecto en el trabajo, un producto de un amigo, una decisión de la que no estábamos convencidos.

La diferencia entre Holland y el resto es que él tuvo el valor de decirlo en voz alta.

Tom Holland no necesita mentir para vender entradas. Su carrera ya está consolidada. Y tal vez por eso puede permitirse lo que otros no: ser humano.

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