Supergirl acaba de perder $244 millones — y la culpa no es solo de la película

Cine de Hollywood con pantalla grande y butacas vacías
Supergirl no solo fracasó — arrastró consigo todo lo que DC Studios intentaba construir

Una película de $170 millones que perdió contra una producción histórica de $20 millones sobre George Washington. Así terminó la era de James Gunn en DC Studios. Y si crees que el problema fue solo la película, no estás viendo el panorama completo.

Supergirl, protagonizada por Milly Alcock, abrió con $38 millones en su primer fin de semana — una cifra que suena decente hasta que descubres que Toy Story 5 hizo $70 millones en su segunda semana. La superheroína de DC no solo perdió contra un dinosaurio animado: perdió contra un película patriótica de bajo presupuesto llamada Young Washington. Un thriller histórico de $20 millones le dio una paliza.

Los números que dan vergüenza ajena

Vamos a los datos crudos, porque los números no mienten:

Para poner esto en contexto: Joker 2, la película que todo el mundo considera el fracaso definitivo del cine de superhéroes, tuvo una apertura similar. Pero Supergirl tiene algo peor — no tiene secuela planeada, no tiene fandom defendiéndola, y su estrella está envuelta en una controversia que nadie en DC quería.

La controversia de Milly Alcock que explotó todo

Milly Alcock, la actriz australiana que interpretó a Supergirl, hizo comentarios sobre "papás cristianos" que se viralizaron antes del estreno. Lo que parecía un problema menor se convirtió en combustible para una guerra cultural que afectó directamente las ventas de boletos.

Megyn Kelly salió en su programa a llamarla "chica rara, bajita, con un aspecto extraño". La historia dejó de ser sobre la película y pasó a ser sobre la cultura woke vs. Hollywood tradicional. Los titulares de Fox News, Yahoo, MSN y AOL cubrieron la controversia de Milly como si fuera una elección presidencial.

Y aquí está lo que nadie quiere admitir: la controversia probablemente le costó millones a DC. Cuando tu película se convierte en un campo de batalla político, la gente que no tiene opinión sobre superhéroes decide no ir al cine.

James Gunn tiene un problema gigante

Este era el primer estreno importante del nuevo DC Universe bajo el mando de James Gunn y Peter Safran. La idea era simple: reiniciar DC con una visión coherente, similar a lo que Marvel hizo en 2008. Pero Supergirl no solo fracasó en taquilla — destruyó la confianza de los inversionistas.

Según The Hollywood Reporter, hubo "competing cuts and creative differences" durante la producción. DC Studios recortó la película significativamente después de pruebas con audiencias. El resultado fue una versión que no convenció a nadie: ni a los fans de superhero, ni al público general, ni a los críticos (aunque Ars Technica dijo que "no es el desastre que los números sugieren").

Lo más brutal: DC Studios canceló la serie de HBO "Elseworlds" que estaba planeada como complemento del universo. Un fracaso de taquilla no debería cancelar una serie — pero cuando pierdes $244 millones, cada decisión se revisa con lupa.

El indicador de que la era de los superhéroes murió

La playlist lo llamó "un indicador de recesión superheróica", y tiene razón. No es solo Supergirl — es un patrón. The Marvels fracasó. Joker 2 fracasó. Ant-Man 3 decepcionó. Ahora Supergirl se une a la lista de películas que demuestran algo que Hollywood no quiere escuchar: el público está cansado.

Y lo irónico es que una película patriótica de $20 millones sobre George Washington le ganó en taquilla. No necesitaste CGI de $100 millones, ni un universo compartido, ni 15 años de planificación. Solo necesitabas una historia que la gente quisiera ver.

¿Qué sigue para DC?

James Gunn sigue en el cargo — por ahora. Forbes publicó un artículo titulado "Despite Supergirl's Failure, It's A Bad Idea To Replace James Gunn", lo que te dice que la idea al menos cruzó por la mente de los ejecutivos. Peter Safran y Gunn fueron nombrados "los mayores perdedores de 2026" por Cosmic Book News.

El problema de DC no es Gunn — es que el público perdió la fe en los superhéroes después de años de contenido mediocre. Marvel se recuperó parcialmente con Deadpool & Wolverine, pero DC no tiene ese comodín. Su próximo estreno grande es Superman, y después de Supergirl, la presión es brutal.

Milly Alcock, por su parte, sigue siendo la cara del DCU. La actriz original Helen Slater la defendió públicamente: "Fierce, strong y con gran sentido del humor cómico". Pero en Hollywood, las palabras bonitas no pagan los $244 millones que se perdieron.

La lección que Hollywood sigue sin aprender

Cada vez que una película de superhéroes fracasa, Hollywood dice "no es que el género esté muerto, es que esta película específica tenía problemas". Pero cuando Supergirl, The Marvels, Joker 2 y Ant-Man 3 todos fracasan en el mismo período, ya no es casualidad — es una tendencia.

El cine de superhéroes no va a desaparecer, pero su era de impresiones garantizadas terminó. El público quiere historias originales, no universos compartidos de 47 películas. Y lo más irónico: Young Washington, una película sobre el padre de Estados Unidos, le ganó a una superheroina con poderes cósmicos. A veces, lo simple gana.

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