California rechazó la ley que protegía tus juegos — y la ESA mintió para tumbar el proyecto

Videojuegos y legislación - Stop Killing Games California
El Protect Our Games Act buscaba garantizar que los juegos sigan funcionando después del cierre de servidores oficiales.

Un día histórico para los gamers... que terminó en derrota

El Protect Our Games Act (AB 1921) de California, el proyecto de ley más ambicioso hasta la fecha para obligar a las empresas a mantener funcionales los videojuegos que venden, acaba de ser rechazado en el Senado estatal por un estrecho margen de 4 votos contra 3.

Y la razón no fue técnica, económica, ni legal. Fue una declaración alucinante de un lobista de la ESA que básicamente dijo: "los servidores comunitarios de Minecraft y Call of Duty son piratería ilegal".

📍 Spoiler: Si juegas Minecraft en un servidor privado con tus amigos, la ESA cree que eres un pirata. Y ese argumento fue suficiente para tumbar el proyecto.

¿Qué decía el AB 1921?

El Protect Our Games Act no pedía nada del otro mundo. Exigía que cualquier videojuego vendido al público (sí, vendido, no "licenciado" como las empresas quieren que creas) debía mantenerse jugable incluso después de que el publisher dejara de dar soporte oficial.

Traducción: si Activision decide apagar los servidores de Call of Duty: Black Ops 3 dentro de 5 años, el publisher tiene la obligación legal de permitir que los jugadores sigan accediendo al juego — ya sea liberando servidores comunitarios, parchando el juego para funcionar sin conexión, o lo que sea necesario.

Una locura, ¿verdad? Exactamente. Una locura que NO existe en ninguna legislación del mundo.

La jugarreta de la ESA que volteó la votación

El proyecto pasó sin problemas la Asamblea de California. Todo pintaba bien para los jugadores. Pero cuando llegó al Senado, la Entertainment Software Association (ESA) — el mismo lobby que representa a Sony, Microsoft, Nintendo, EA, Activision y compañía — se jugó su carta más polémica.

En la audiencia del comité del Senado, un representante de la ESA declaró que permitir servidores comunitarios después del cierre oficial "equivaldría a legalizar la piratería". Y fue más allá: dijo explícitamente que los servidores privados de Minecraft y Call of Duty son ilegales.

Sí, leíste bien. Minecraft. El juego donde literalmente construir servidores con amigos es parte fundamental de la experiencia.

Imagínate la cara de los senadores cuando un lobista les dijo que una de las actividades más populares entre los niños de California es ilegal. El argumento sembró suficiente duda para que el comité votara 4-3 en contra.

"Only three votes away" — el movimiento no se rinde

A pesar de la derrota, el movimiento Stop Killing Games ya está preparando su siguiente movimiento. La organización dijo que "estamos a solo tres votos de distancia" y que volverán a intentarlo.

Y tienen razones para ser optimistas. La presión social está creciendo. El caso de The Crew de Ubisoft — que literalmente desapareció de las bibliotecas de los jugadores cuando apagaron los servidores — generó una ola de indignación global. La Comisión Europea recibió una petición con 1.3 millones de firmas para regular el tema (que ignoró, por cierto).

Dato clave: California tiene 39 millones de habitantes y su economía es la 5ta más grande del mundo. Si aquí se aprueba una ley de derechos del jugador, el resto del país (y del mundo) la copia. Por eso la ESA está peleando tan agresivamente.

El argumento que nadie quiere escuchar: estás comprando humo

Aquí va la verdad incómoda: cuando "compras" un videojuego digital hoy, no estás comprando nada. Estás pagando por una licencia revocable que el publisher puede quitarte cuando quiera.

Los físicos tampoco se salvan. Los discos de PlayStation se acaban en 2028 según anunció Sony. Y muchos juegos "físicos" hoy traen solo un código de descarga dentro de la caja.

La batalla de California no es solo por los servidores de Minecraft. Es por el principio de que cuando pagas por algo, te pertenece. Un concepto que parece obvio, pero que la industria del gaming lleva años erosionando con éxito.

¿Qué sigue?

El movimiento Stop Killing Games ya anunció que buscará otra oportunidad legislativa. El próximo frente podría ser Nueva York o Washington, donde también hay proyectos similares en etapas tempranas. Mientras tanto, la presión pública sigue creciendo.

La pregunta que queda en el aire es simple: ¿hasta cuándo vamos a aceptar que lo que "compramos" en realidad no es nuestro?


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