⚡ Tecnología
Skyroot Vikram-1: el cohete indio que llegó a órbita en su primer intento — algo que ni SpaceX logró
El 25 de julio de 2026 quedará marcado como el día en que India le demostró al mundo que el espacio ya no es cosa de dos. Skyroot Aerospace lanzó el Vikram-1, el primer cohete orbital completamente privado de India, y lo logró al PRIMER intento. Algo que ni SpaceX pudo hacer.
Para ponerlo en perspectiva: Elon Musk necesitó cuatro intentos con el Falcon 1 hasta llegar a órbita en 2008. Rocket Lab falló en su primer lanzamiento del Electron en 2017. Blue Origin tuvo suerte con el New Glenn en 2025, pero venía de años de experiencia suborbital.
Skyroot, una startup fundada hace apenas 8 años por dos exingenieros de la agencia espacial india (ISRO), acaba de hacer lo que parecía imposible: un cohete de 22 metros, fabricado con composites de carbono, impulsado por tres etapas sólidas y una cuarta etapa líquida con motor impreso en 3D, que colocó cargas útiles en una órbita de 450 kilómetros de altitud.
¿Quién es Skyroot Aerospace?
Fundada en 2018 por Pawan Kumar Chandana y Naga Bharath Daka —ambos excientíficos de ISRO—, Skyroot nació con una misión clara: democratizar el acceso al espacio para satélites pequeños. No querían construir el cohete más grande del mundo. Querían construir el más eficiente para el mercado de small satellites, que hoy mueve miles de millones de dólares al año.
El Vikram-1 —llamado así por el físico Vikram Sarabhai, padre del programa espacial indio— puede llevar hasta 350 kilogramos a órbita baja terrestre. Es más grande que el Electron de Rocket Lab (que carga ~300 kg) y está diseñado para ser económico, rápido de producir y confiable.
Hasta ahora, la compañía ha recaudado aproximadamente $160 millones de dólares y alcanzó una valuación de $1,100 millones —es decir, es un unicornio. Tiene más de 1,000 empleados, con un promedio de edad de apenas 28 años.
Un lanzamiento de película
El despegue ocurrió a la 1:35 am EDT (06:35 UTC) desde la isla de Sriharikota, en la costa sureste de India. El lanzamiento se retrasó media hora por un problema técnico de última hora que se resolvió en el momento justo.
Los objetivos oficiales eran humildes: "solo lograr despegar y pasar la torre de lanzamiento", dijo Pawan Goenka, presidente de IN-SPACe, el organismo que promueve la industria espacial comercial india. "Eso eran solo 100 metros. Pero llegamos a 450 kilómetros y liberamos todos los satélites".
El cohete desplegó dos CubeSats y llevó múltiples cargas útiles —incluyendo un diamante cultivado en laboratorio y una miniatura de oro de 18 quilates conmemorativa del programa espacial indio. Incluso lleva brazos robóticos para limpieza de basura espacial.
India vs. el mundo: el nuevo orden espacial
Este lanzamiento convierte a India en el tercer país del mundo —después de Estados Unidos y China— en tener capacidad de lanzamiento orbital privado. Sí, leíste bien: ni Europa, ni Japón, ni Rusia tienen una empresa privada que haya puesto un cohete en órbita.
El gobierno de Narendra Modi ha sido clave en esto. En 2020 creó IN-SPACe para liberalizar el sector espacial indio, y le dijo a la industria que quería pasar de 5 lanzamientos al año a 50 antes de 2030. Modi llamó personalmente a Chandana después del lanzamiento para felicitarlo.
Mientras tanto, Skyroot ya planea el Vikram-1U (con refuerzos laterales para más carga) y el Vikram-2, que incorporará una etapa superior criogénica para alcanzar los 900 kg a órbita baja. El objetivo final: cohetes reutilizables de propulsión líquida con lanzamientos diarios desde múltiples países.
¿Qué significa para América Latina?
Esto no es solo una noticia lejana. La democratización del acceso al espacio es la puerta a internet satelital barato, monitoreo climático y agricultura de precisión para todo el mundo en desarrollo. Países como Brasil, Argentina y México tienen agencias espaciales pero cero industria privada de lanzamiento. India acaba de demostrar que se puede construir un ecosistema espacial desde cero en menos de una década si el gobierno abre las puertas al sector privado.
Y hay una lección más: Skyroot tiene 1,000 empleados con edad promedio de 28 años. No necesitas 50 años de experiencia ni un presupuesto de NASA. Necesitas talento joven, visión y un gobierno que no te estorbe.
El veredicto
El Vikram-1 es pequeño comparado con un Falcon 9 o un Starship. Pero su significado va mucho más allá de los 350 kg que puede levantar. India acaba de demostrar que el monopolio de los gigantes espaciales se terminó. Cualquier país con talento técnico y voluntad política puede tener su propio SpaceX. La pregunta es: ¿qué está esperando el resto del mundo?
Comparte esto si crees que América Latina debería tener su propio cohete privado.