Vucic renuncio a la presidencia de Serbia para ser PRIMER MINISTRO — esto es lo que nadie te explica

Templo de San Sava en Belgrado, Serbia
Belgrado. Una ciudad de seis millones de habitantes que vota en 27 días.

El domingo 27 de septiembre, en una plaza llena de Belgrado, Aleksandar Vucic presentó su renuncia como presidente de Serbia. No dimitió. Renunció para competir a un puesto donde no tendrá ni una mañana de trabajo. El 25 de octubre Serbia vota, y el hombre que lleva gobernando el país desde 2014 se postula para ser primer ministro.

Suena absurdo hasta que entiendes cómo se reparte el poder en ese país. Te lo explicamos con los números reales.

Por qué un presidente se hace primer ministro

Vucic estaba bloqueado por ley. No puede presentarse a un tercer mandato presidencial de cinco años. Así que eligió el cargo que la ley no le cierra: el de primer ministro.

Es el mismo poder con distinto título. El presidente serbio es casi decorativo desde la Constitucion de 2006, que le recortó poderes reales. El primer ministro es el que manda. Es, literalmente, un ascenso disfrazado de descenso.

El número que lo cambia todo: 16 muertos

Todo esto viene de un techo. El 1 de noviembre de 2024 colapsó una marquesina de concreto en la estación de tren de Novi Sad. Murieron 16 personas. Ese fue el punto de partida de catorce meses de protestas.

No fueron generales. Fueron estudiantes. Y en un país de seis millones de habitantes, las manifestaciones más grandes en decadas se llenaron de estudiantes y trabajadores por cuenta propia, no de jubilaciones.

El tema es la memoria individual. Los vecinos de Novi Sad saben exactamente quién estaba debajo de ese techo cuando cedi. Eso es lo que no se perdona con una amnistia.

El indulto de 49 personas: la jugada final

Uno de sus últimos actos fue indultar a 49 personas: 12 del grupo "Novi Sad 12" y otros 23 relacionados con las protestas.

Pero lo hizo al revés. Indultó a los 12 de la agenda antigobierno y a 11 del bando pro-gobierno que participaron en incidentes contra los manifestantes.

Traduccion política: Vucic se pintió de "el que perdona a todos". La frase "acto de misericordia" es la estenografía oficial de su despedida. Y la piedad es casi tan vieja como los límites de la política de un país.

El número que resume por qué Serbia está furiosa: 1.032 euros

El salario neto medio oficial en Serbia era de 1.032 euros en abril. En Croacia, país vecino, 1.555 euros. Una diferencia del 51%.

Y no es un país de la Unión Europea. Es el mayor de los Balcanes Occidentales, el que más inversión china recibe en la región, con exportaciones a media Europa. Con un ingreso que no llega a la mitad del vecino.

Ahí la protesta deja de ser un gesto romántico. Un país que se presenta como éxito económico emergente, con un sueldo que no alcanza. El populismo se siente cuando la hoja de pago mensual no cuadra.

El candidato que no es un partido: "Estudiantes Ganamos"

La protesta se presentó a las elecciones con un nombre: "Estudiantes Ganamos" (Studenti Pobedđuju). No es un partido. Es una coalición con una lista de 250 candidatos y, en su mayoría, profesores universitarios y profesionales.

Su plataforma: investigar propiedad mal adquirida, medidas contra la corrupción, más transparencia con el dinero público. Cero ideología, cero discurso. Solo cuentas claras.

Y el paralelogramo histórico incomoda. Los estudiantes de París en 1968 tenían 22 años. La generación serbia de hoy tiene mediana 24. No es un fenómeno nuevo. Es el mismo ciclo de la calle con distinto himno nacional.

La apuesta arriesgada: la jugada del castillo

Esto es lo que tiene de crítica la operacion política: es un movimiento de castling. El Gobierno propone disolver el parlamento, se convocan elecciones anticipadas, y el SNS se presenta a las elecciones legislativas con Vucic como candidato a primer ministro.

Si la tendencia actual se mantiene, esto no es un cambio de gobierno. Es un cambio de etiqueta en el mismo edificio.

Hay una grieta en el plan. Aida Čorović, exparlamentaria y activista serbia, advierte algo que vale más que cualquier análisis de gabinete:

"Temo que la crisis en Serbia solo pueda comenzar después de las elecciones del 25 de octubre. Este gobierno se ha apoderado de las instituciones, está profundamente implicado con el crimen organizado, e intentará todo lo posible para seguir en el poder."

Ese es el escenario que más me preocupa. Porque esta película ya la he visto.

Cuando la crisis empieza después de la victoria

Si Vucic llega a primer ministro en lugar de quedarse como presidente, la presidencia la hereda Ana Brnabić, su mano derecha durante casi once años de Gobierno. Ella sería la presidenta interina hasta las elecciones presidenciales.

Es el castling clásico de los Balcanes: cambias el título, mantienes la casa. Cambias el timón, mantienes la tripulación.

Y después está la sombra larga de los noventa. A principios de septiembre Serbia enterró a Ratko Mladic en Belgrado, con honores militares y varios ministros presentes. La Unión Europea respondió que no tiene sitio para quien glorifica crímenes de guerra.

Esa es la verdadera apuesta de esta elección. No es quién gana el 25 de octubre. Es quién termina contando la historia de los noventa.

Lo que viene

Al Jazeera recoge algo que vale más que mil análisis de gabinete. Al columnista Dejan Ilic le preguntaron si Vucic había elegido las elecciones. Su respuesta fue textual:

"Vucic no es el único actor en este país. La gente ha dicho que Serbia está en mal estado, han exigido elecciones, y han forzado elecciones."

Ese es el matiz que se pierde en los titulares en inglés. La protesta popular no llegó a vaciar la urna. Llegó a entrar en la urna. La diferencia es la que define un país.

El 25 de octubre veremos si Serbia aprendió lo que las calles dictan. Mi apuesta: va a necesitar más de una ronda para aprender.

Crees que Serbia está lista para cambiar, o que el populismo siempre encuentra la forma de volver por la puerta de atrás? Cuentame en los comentarios.