Scream 7 arrasa con $97 millones pese al boicot — la franquicia que se negó a morir

Pantalla de cine con luces y butacas vacías
Scream 7 demostró que el cine de terror sigue siendo un imán de taquilla — aunque venga envuelto en polémica.

Un Ghostface nunca había sido tan rentable. Y tampoco tan polémico.

Scream 7 acaba de facturar $97.2 millones en su primer fin de semana — un récord absoluto para la franquicia que lleva 30 años rebanando adolescentes en pantalla. La cifra incluye $64.1 millones en territorio doméstico (EE.UU.) y $33.1 millones en mercados internacionales. Para que dimensiones: Scream 6, la entrega anterior, había hecho $44.4 millones en su estreno doméstico. La nueva película le sacó casi 20 millones de diferencia.

Pero la historia de este estreno no es solo de números verdes en la taquilla de Hollywood. Es una lección de cómo una franquicia puede sobrevivir a una tormenta perfecta: un despido polémico, un boicot organizado, y la vuelta de una heroína que se había ido por plata.

El regreso que valió $7 millones

Neve Campbell, la eterna Sidney Prescott, faltó a Scream 6 por un conflicto salarial. Dijo que no volvería si no le pagaban lo que valía. Spyglass Media la dejó ir. Y Scream 6 funcionó igual ($108 millones globales).

Para Scream 7, Campbell regresó. Y el precio fue dulce: casi $7 millones, según Variety. Courteney Cox, que interpreta a Gale Weathers desde 1996, recibió $2 millones. La diferencia salarial entre ambas generó su propia mini-polémica en redes, pero nadie discute que Campbell es el alma de la franquicia.

Kevin Williamson, escritor y director original de Scream, volvió a dirigir esta entrega. Y ya adelantó que Campbell tiene una idea "genial" para Scream 8 — que, con estos números, es un hecho consumado.

La sombra de Melissa Barrera

Pero no todo fue celebración. Melissa Barrera, la protagonista de Scream 5 y Scream 6, fue despedida de la franquicia a finales de 2023 por publicaciones en redes sociales sobre el conflicto Israel-Palestina que Spyglass consideró "antisemitas". Ella lo negó rotundamente, pero el daño estaba hecho.

Su salida provocó un boicot organizado por fans que prometieron no ver Scream 7 en cines. Las consignas fueron claras: "No Scream 7 without Melissa" inundó Twitter, TikTok y Reddit durante meses. El hashtag acumuló más de 500 millones de impresiones combinadas entre todas las plataformas.

Y aun así, la película rompió récords.

¿Qué significa esto? Que el boicot, al menos en taquilla, fue un susurro en medio de una tormenta. Los fans casuales — los que llenan las salas el viernes por la noche — no estaban en Twitter debatiendo si Barrera tenía razón o no. Solo querían ver a Ghostface haciendo de las suyas.

El factor nostalgia: la máquina de imprimir dinero de Hollywood

Scream 7 no inventó nada nuevo. Lo que hizo fue darle al público exactamente lo que esperaba: asesinatos creativos, diálogos meta-referenciales, y un misterio de quién es el asesino. La fórmula lleva funcionando desde 1996.

IGN le puso un 6/10, describiéndola como una película que "se siente demasiado cómoda repitiendo los mismos trucos". Y aún así facturó $97 millones en tres días.

Estamos viendo un patrón claro en 2026: la nostalgia es el motor más confiable de Hollywood. Toy Story 5 hizo $312 millones en su apertura. El biopic de Michael Jackson cruzó $1,000 millones. Y ahora Scream 7 rompe récords de franquicia 30 años después de su primera entrega.

El público no busca innovación. Busca reconocimiento, confort, y esa sensación de "esto ya lo viví y me encantó". Scream 7 lo entendió perfectamente: no vengas a reinventar el slasher, solo dame un Ghostface más rápido, más sangriento y con mejor soundtrack.

¿Qué significa para Latinoamérica?

Los $33.1 millones internacionales incluyen una porción significativa de LATAM, donde Scream es una de las franquicias de terror más queridas. México, Brasil y Argentina lideraron la taquilla internacional con funciones agotadas en múltiples ciudades.

El dato curioso: en México, la campaña de marketing incluyó doblajes con referencias culturales locales, conectando especialmente con la generación Z que descubrió la franquicia en streaming.

Veredicto: la polémica no mata franquicias, las malas películas sí

Spyglass y Paramount apostaron fuerte: despidieron a Barrera, trajeron de vuelta a Campbell, ignoraron el boicot, y lanzaron la película. El resultado: $97 millones en un fin de semana y un Scream 8 que ya se cocina.

En la industria del entretenimiento, el público vota con su billetera. Y esta semana, la billetera habló claro: quiere más Ghostface, con o sin polémica de por medio.

Comparte esto si crees que un boicot no debería silenciar a una franquicia entera — o si piensas que el público debería haber apoyado a Barrera. El debate está servido.

¿Viste Scream 7? ¿Crees que el boicot importaba o la nostalgia pudo más? Déjalo en los comentarios.