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Sam Neill nos dejó a los 78: el legado del hombre que nos hizo amar los dinosaurios
El mundo del cine perdió a uno de sus actores más queridos. Sam Neill, el inolvidable paleontólogo Dr. Alan Grant de Jurassic Park, falleció hoy a los 78 años en Sydney, Australia. La noticia, confirmada por su familia, llegó de forma repentina e inesperada.
"Es con inmensa tristeza que la familia de Sam Neill comparte la noticia de su fallecimiento", dice el comunicado oficial. "Sam estaba rodeado de su familia y partió con la dignidad que ha caracterizado toda su vida. La pérdida fue repentina e inesperada, pero bendecida por el hecho de que Sam estaba libre de cáncer".
De un tartamudeo severo a estrella de Hollywood
Lo que pocos saben es que Neill llegó a la actuación venciendo un tartamudeo tan severo que de niño evitaba hablar con adultos. "No fue hasta los 14 o 15 años que el tartamudeo comenzó a desaparecer. Y eso coincidió con ganar algo de confianza en mi vida", confesó en una entrevista de 2023.
Nacido como Nigel John Dermot Neill en Omagh, Irlanda del Norte, emigró con su familia a Christchurch, Nueva Zelanda, a los siete años. Estudió literatura inglesa en la universidad y comenzó en el teatro antes de dar el salto al cine.
Su primer gran papel llegó en 1977 con Sleeping Dogs, el primer largometraje neozelandés filmado en 35mm. Dos años después, My Brilliant Career lo estableció como una estrella internacional del cine australiano.
1993: El año que lo cambió todo
Sam Neill tuvo lo que pocos actores logran: un año perfecto. En 1993 protagonizó dos películas que pasaron a la historia del cine.
La primera fue El Piano (The Piano) de Jane Campion, donde interpretó al sádico esposo de una mujer muda. La película ganó tres Oscar y recaudó $140 millones. La segunda fue Jurassic Park de Steven Spielberg. Neill se puso los zapatos del Dr. Alan Grant y el resto es historia del cine. La película recaudó $914 millones en su estreno inicial y redefinió los efectos visuales para siempre.
"Siempre pienso en Alan Grant como un par de botas viejas y cómodas", dijo Neill en una entrevista con Forbes. "Han visto días mejores, pero son realmente cómodas, y no hay forma de que te deshagas de ellas".
Más allá de los dinosaurios: una carrera versátil
Si solo conoces a Neill por Jurassic Park, te estás perdiendo una filmografía envidiable. Interpretó al oficial soviético en The Hunt for Red October (1990) junto a Sean Connery. Fue el aterrador Dr. Weir en Event Horizon (1997). Encarnó al Rey Arturo en la miniserie Merlin (1998), que le valió nominaciones al Emmy y al Globo de Oro.
En la pantalla chica, su papel como el tío adoptivo en Hunt for the Wilderpeople (2016) de Taika Waititi le ganó una nueva generación de fans. También apareció en Thor: Ragnarok y Peaky Blinders.
Y quien lo vio en Possession (1981) de Andrzej Zulawski sabe que Neill podía ser absolutamente perturbador cuando quería. Esa película de terror corporal es considerada una obra de culto gracias en parte a su actuación desquiciada.
Un hombre renacentista
Sam Neill no era solo actor. También era viticultor: operaba el viñedo Two Paddocks en Otago Central, Nueva Zelanda, y producía su propio Pinot Noir. En 2023 publicó su autobiografía Did I Ever Tell You This?, escrita durante su tratamiento contra el linfoma de células T, un cáncer de sangre en etapa 3.
El libro fue un éxito de crítica por su honestidad y sentido del humor. Incluso enfrentando la quimioterapia, Neill mantuvo el espíritu que lo hizo querido por colegas y fans por igual.
La reacción del mundo
Las muestras de afecto llegaron de todas partes. Desde la industria del cine australiana hasta los fans que crecieron viendo sus películas. "Sam Neill fue una de las grandes figuras de la pantalla australiana y neozelandesa. Su extraordinario talento y profesionalismo enriquecieron innumerables producciones", declaró el CEO de Screen Producers Australia.
Y es cierto. Había algo en Sam Neill que lo hacía sentir como ese tío cool al que todos queremos tener. El tipo que podía estar en Jurassic Park con dinosaurios hambrientos y aún así tener el ingenio para hacer comentarios sarcásticos.
Le sobreviven sus hijos Tim y Elena, y un legado cinematográfico que seguirá vivo por generaciones.
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