🌟 Farándula
«Depredador sexual despiadado»: la segunda acusadora de Russell Brand rompe el silencio en el juicio
«Depredador sexual despiadado». Esas cuatro palabras fueron lo primero que el jurado del Southwark Crown Court escuchó sobre Russell Brand cuando la fiscal Riel Karmy-Jones abrió formalmente el juicio. El cómico británico, que hasta 2023 lo negaba todo, ahora escucha desde el banquillo cómo cada acusadora levanta el velo de una noche que él calificó de consensuada.
El jurado ya no escucha rumores: escucha a las mujeres
Con el jurado seleccionado esta semana, la fiscalía fue directa al grano. Ante los integrantes del jurado, Karmy-Jones describió a Brand como un «depredador sexual despiadado»: un hombre que usaba su fama de la BBC y del cine como cebo, y que tras cada encuentro «parecía indiferente, normal e intranquilo por lo que acababa de ocurrir».
No es la primera vez que esta fiscal aparece en el caso: ella encabezó el alegato donde un excompañero de piso recordó la frase de 1999 —«se calentó un poco fuera de control»— que seis mujeres esperaron 25 años para oír en un tribunal.
«Ojos salvajes»: la segunda acusadora rompe el hielo
La novedad del día es el testimonio de la segunda mujer. Ante el tribunal, contó que Brand la intentó arrastrar al baño de un local con «ojos salvajes», describiéndolo como un «maniático» que en cuestión de segundos pasó de ser el cómico encantador a algo que ella definió sin rodeos: «se volvió un monstruo».
Las palabras no son decorativas. La fiscalía construye su caso sobre un patrón: carisma inicial, agresión, frialdad después. Una segunda testigo ya usó imágenes casi idénticas, y el relato repetido de acusadora a acusadora es lo que convierte un caso «palabra contra palabra» en algo mucho más peligroso para la defensa.
Lo que la defensa tiene en contra
Brand llegó al tribunal acompañado de su esposa, Laura, que lo esperó en la sala el primer día. Su postura no ha cambiado desde 2023: entonces negó toda actividad no consentida y dijo que los recuerdos de las acusadoras habían sido «reimaginados o inventados» tras un documental difamatorio. Esa estrategia —culpar al documental— ahora choca contra un jurado que escuchará durante seis semanas de testimonios.
Y hay un detalle que juega en su contra: la frialdad posterior a los hechos. Si el patrón se repite en el estrado, la defensa no estará discutiendo una versión contra otra, sino una versión contra cinco o seis versiones con el mismo final.
Por qué esto importa más allá de la farándula
En Latinoamérica consumimos las mismas series, los mismos memes y las mismas estrellas. Cuando una figura de ese calibre cae en un juicio tan mediático, el mensaje viaja: la fama ya no es un escudo. Y el dato incómodo es que entre 1999 y 2023 nadie investigó porque «así era Brand», hasta que la presión pública forzó a la fiscalía a actuar.
El juicio sigue. Quedan semanas de testimonios, y cada jornada sin que la defensa rompa el patrón le cuesta más caro al cómico. La pregunta ya no es si el jurado le cree: es cuántas más mujeres subirán al estrado antes del veredicto.
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