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Descubren al primer matemático maya de la historia: se llamaba 'Zorro de Pecho Blanco' y hacía cálculos por pura diversión
En el año 2026, un equipo de arqueólogos logró algo que parecía imposible: ponerle nombre al primer matemático-astrónomo de la civilización maya. Y suena como un personaje de Animal Crossing.
Se llamaba Sak Tahn Waax — "Zorro de Pecho Blanco" en español — y vivió a mediados del siglo VIII d.C. en Xultun, una ciudad maya en el norte de Guatemala. No era un rey ni un guerrero. Era un nerd de las matemáticas que hacía cálculos astronómicos por puro placer.
El "mic drop" matemático del año 750
El hallazgo, publicado el 14 de julio de 2026 en la revista Antiquity, fue liderado por la arqueóloga Heather Hurst del Skidmore College de Nueva York. El equipo analizó un conjunto de jeroglíficos conocido como Texto 19, encontrado en una cámara de Xultun excavada originalmente en 2011.
La cámara era un taller de escribas — un lugar donde los intelectuales mayas trabajaban en la creación de códices. En sus paredes hay figuras humanas pintadas y textos jeroglíficos, pero lo que encontraron en el Texto 19 los dejó boquiabiertos.
Once jeroglíficos dispuestos en forma de L, de solo 10 centímetros de alto, que codifican una fórmula matemática que relaciona los ciclos planetarios más importantes de la cosmovisión maya.
"Es un 'flex' matemático", dijo Hurst a Nature. "Alguien estaba diciendo: 'Tengo este patrón increíble, y es tan bueno que necesita ser escrito'. Era como: '¡Boom! Mic drop!'".
La fórmula que conectaba planetas
El cálculo central del Texto 19 gira alrededor de un ciclo de 2,920 días. Este número no es aleatorio. Es el punto donde convergen:
- 🥚 5 ciclos de Venus (584 días cada uno)
- ☀️ 8 años solares (365 días)
Pero la fórmula va mucho más allá. También relaciona el ciclo de 2,920 días con:
- 📅 Los Uinal (meses de 20 días)
- 🌀 El Tzolkin (el calendario sagrado de 260 días)
- 🏛️ El Tun (un año de 360 días)
- 🔴 Los años marcianos de 780 días
Los investigadores describen el trabajo como "matemáticas super nerds". Y lo más impresionante: los escribas mayas usaban una notación abreviada. "Te dan la primera mitad de una notación y la segunda mitad está implícita", explica Hurst. Como si alguien te mostrara solo la mitad de una ecuación y esperara que la completes.
¿Por qué es tan importante saber su nombre?
El detalle que cambia todo está en el penúltimo jeroglífico del Texto 19. Ahí aparece la frase "así dice", seguida del nombre Sak Tahn Waax en el último jeroglífico. Es la primera vez que se identifica por nombre a un matemático-astrónomo maya.
"Sabemos que es un nombre masculino porque le falta un prefijo", aclara Hurst.
Para Gerardo Aldana, antropólogo de la Universidad de California en Santa Bárbara, este hallazgo es revolucionario porque demuestra que los matemáticos mayas eran reconocidos en su sociedad al mismo nivel que los artistas. No eran figuras anónimas. Tenían nombre, reputación y legado.
La lección para el mundo moderno
Este descubrimiento llega en un momento donde la inteligencia artificial y las calculadoras hacen que las matemáticas sean cada vez más invisibles. Pero los mayas —sin computadoras, sin telescopios, sin electricidad— lograron calcular ciclos planetarios con una precisión que los astrónomos europeos no alcanzarían hasta el Renacimiento.
Y lo hicieron, al parecer, por diversión.
"El descubrimiento muestra que los mayas eran personas muy inteligentes, creativas y con curiosidad intelectual, que enseñaban y aprendían y a veces hacían matemáticas solo por hacerlas", dice Eric Heller, arqueólogo de la Universidad del Sur de California.
¿Qué significa para Latinoamérica?
Para los países latinoamericanos, este hallazgo tiene un peso especial. Durante siglos, las narrativas coloniales pintaron a las civilizaciones precolombinas como "primitivas". Cada descubrimiento como este demuestra lo contrario: había genios matemáticos, astrónomos de primer nivel, y una tradición intelectual sofisticada mucho antes de la llegada de los europeos.
El nombre Sak Tahn Waax —Zorro de Pecho Blanco— ya debería estar en los libros de texto de toda América Latina. No como curiosidad, sino como prueba de que en esta tierra había matemáticos que hacían 'flex' cósmicos 800 años antes que Newton.
El misterio que queda
¿Cuántos otros matemáticos mayas esperan en las paredes de Xultun? Los arqueólogos creen que apenas están empezando a descifrar lo que hay en esa cámara. Cada jeroglífico podría revelar otro nombre, otra fórmula, otro 'mic drop' de hace 1,200 años.
Lo que ya no podemos ignorar es que la historia de la ciencia no empieza en Grecia ni en Europa. Empieza también en la selva de Guatemala, donde un hombre llamado Zorro de Pecho Blanco decidió grabar su fórmula en una pared porque era demasiado buena para mantenerla en secreto.
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¿Sabías que los mayas calculaban ciclos de Venus y Marte hace 1,200 años? ¿Qué otra cosa crees que la historia oficial nos ha ocultado sobre las culturas precolombinas? Déjalo en los comentarios.