El planeta bebé que no debería existir: nació hace menos de 1 millón de años

Vista de artista del exoplaneta Elias 2-24 b, el planeta más joven conocido.
Vista de artista de Elias 2-24 b, el planeta más joven detectado, aún creciendo dentro del disco de gas y polvo de su estrella. Crédito: W. M. Keck Observatory / Adam Makarenko

Hay un planeta en el universo que es apenas un recién nacido: tiene menos de un millón de años. Y según todas las teorías que teníamos hasta ahora, no debería existir. 🪐

Se llama Elias 2-24 b, tiene más o menos la masa de Júpiter y está a 450 años luz de la Tierra, todavía girando dentro del disco de polvo y gas donde nació. Los astrónomos acaban de confirmar que es el mundo más joven jamás detectado en toda la historia.

El problema: no debería estar ahí

Aquí viene lo loco. Los modelos de formación planetaria calculan que crear un planeta del tamaño de Júpiter toma unos 5 millones de años. El récord anterior era un empate entre cuatro planetas de más de 5 millones de años: dos orbitando PDS 70 y dos orbitando WISPIT 2.

Elias 2-24 b tiene menos de un millón. Es decir: se formó al menos 5 veces más rápido de lo que la ciencia creía posible.

«Nuestros modelos de formación planetaria ya tenían problemas para explicar los récords anteriores... Elias 2-24 b nos muestra que incluso nuestras mejores simulaciones se están perdiendo procesos importantes», admitió Lucas Cieza, coautor del estudio.

La caza del bebé: Latinoamérica como protagonista

La historia del descubrimiento es casi tan increíble como el planeta. Hace una década, el radiotelescopio ALMA, en el desierto de Atacama (Chile), detectó un hueco raro en el disco de polvo de la estrella. Poco después, el Very Large Telescope de ESO, también en Chile, vio un punto de luz débil justo dentro de ese hueco.

El equipo, liderado por Andrea Bernardi, doctoranda de la Universidad Diego Portales, revisó el archivo de observaciones del Observatorio Keck en Hawái. Ese mismo punto aparecía en datos de 2018 y 2020. Al unirlos y analizar su movimiento, confirmaron que se comporta como un planeta, no como un defecto de imagen.

El estudio se publicó esta semana en The Astrophysical Journal Letters.

Por qué te debería importar

Si un gigante gaseoso puede formarse en menos de un millón de años, entonces todo lo que creemos saber sobre el origen de los sistemas planetarios está incompleto — incluido el nuestro.

Estudiar bebés como este es tener una máquina del tiempo: ver en vivo lo que nuestro Sistema Solar fue hace miles de millones de años. Y hay otro detalle jugoso: el planeta orbita 55 veces más lejos de su estrella de lo que la Tierra está del Sol. Lejísimos.

La nueva era: Roman ya está en órbita

Lo mejor viene ahora. El Telescopio Espacial Nancy Grace Roman de la NASA, lanzado el 30 de agosto, lleva un coronógrafo mucho más potente y podrá detectar planetas bebés como este con una facilidad que hoy parece magia.

«Es increíble que con la tecnología moderna podamos ver la formación de planetas en acción», dijo Cieza. «Roman llevará la caza de planetas al siguiente nivel».

Mi opinión: la ciencia avanza cuando se rompe

Lo fascinante de esta historia no es solo el planeta: es que el desierto de Atacama sigue siendo el mejor balcón del universo, y que una anomalía de menos de un millón de años obliga a reescribir los libros de texto.

Cuando un modelo falla, la ciencia no se detiene: abre una puerta nueva. Y hoy estamos viendo, con nuestros propios telescopios, el nacimiento de un mundo. Qué época para estar vivos. 🌌

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