🧳 Fárandula
Un periodista de TV se coronó rey de Uganda — y la familia le discute la corona
A las 3 de la mañana, el camino real de Fort Portal estaba vacío salvo por un hombre de 56 años que había caminado tres horas desde la medianoche. Se llamaba Edward Rukidi Kijanangoma y hasta hace poco ganaba un sueldo como presentador y editor de noticias en la cadena pública UBC de Uganda. Esta semana camina bajo otro nombre: Edward Rukidi Nyabongo I, decimotercer monarca del pueblo Batooro.
La ironía es tan perfecta que parece de novela: el hombre que contaba las noticias de otros acaba de ser la noticia. Y lo es por una razón que ningún resumen te va a contar bien: no heredó el trono, lo tomó mientras una familia entera le gritaba encima.
El rey que murió a los 34
Todo empezó con una muerte. Oyo Nyimba Kabamba Iguru Rukidi IV, el duodécimo rey, murió de cáncer el mes pasado. Tendría 34 años. Dejó una viuda, una madre y una hermana, y un testamento: la muerte de un emperador joven siempre es política esperando a explotarse.
Su madre, Best Kemigisa, sostuvo que el difunto rey había dejado un hijo joven, y que ese hijo —no revelado hasta ese momento— tenía derecho al trono. La tradición Batooro, que se rige por un sistema de sucesión milenario, se abrió en dos.
El comité de 21 que decidió
Los cuatro reinos precolombinos de Uganda siguen siendo símbolos de identidad sin poder político real: Uganda es una república constitucional con presidente elegido. Pero el clán Babiito, que es quien elige, decidió. Un comité de 21 miembros eligió a Kijanangoma, primo del rey difunto. No estaba en la línea directa de sucesión.
Eso lo cambió todo. La coronación se hizo pese a las objeciones de la madre del rey y de su hermana, la princesa Ruth Komuntale, que insisten en que el testamento del difunto designa al niño. No fue un error de la tradición: fue una decisión política tomada dentro de una familia real.
La ceremonia tuvo el guion de un sacrificio ceremonial: un toro degollado, sangre de gallina esparcida, y luego un combate simulado por la corona. Es ritual puro, señal de que la tradición se respeta aunque el contenido del poder no se respete.
De anchor de TV a rey
Sus antiguo colegas en la UBC, donde él mismo dirigía las noticias, lo describen como humilde y con los pies en la tierra. Esa es la ironía completa: el hombre más visible de la cadena pública, el que aparecía cada noche en pantallas de un país de 50 millones de personas, decidió que el oficio ya no valía la pena. Ahora su trabalho es reinar, y el de los demás es contarlo.
Pero el asunto no está cerrado. La disputa de sucesión ha generado inquietud creciente en la comunidad, según el informe. Un rey sin consenso de la línea principal es un rey con fecha de caducidad política.
El antecedente: cuando un "niño rey" gobernó Uganda
No es la primera vez que un jovencito de la realeza accede al trono de esta manera. En 1993 un niño rey fue coronado en Uganda, un caso que quedó como hito en la memoria del país. La tradición batoora permite líneas de príncipes alternativas: la descendencia directa importa, pero no es la única vía.
Eso es lo que hace esta historia: convierte un escándalo familiar en un testamento sobre cómo funcionan las monarquías africanas cuando conviven con repúblicas. Uganda no necesita un rey que gobierne. Necesita un rey que exista para que el argumento de que la tradición sigue viva siga siendo válido.
Lo que esto dice sobre el poder real
La lección no es sobre coronaciones. Es sobre cómo funcionan las instituciones cuando no tienen poder formal: el poder real está en quién elige, no en quién hereda. Un comité de 21 personas decidió quién es el rey. Ni la república, ni el presidente, ni el texto constitucional: un clán familiar. Esa es la institución que sostiene al país cuando todo lo demás falla.
Y la segunda lección es la que hizo la noticia: un hombre de TV que pasó su vida contando hechos ajenos terminó siendo el hecho. A veces la historia más improbable es la más artísticamente verosímil, porque el reportero que la cuenta acaba de convertirse en la noticia.
Comparte esto si te parece increíble que un país que tiene presidente elegido elija a sus reyes en un comité de 21 personas. Y dime en comentarios: ¿quiere un comité que decida quién eres en tu familia, o prefieres un testamento?