Pepsi se disculpa por post sobre Wild Cherry que parecía burlarse del consentimiento

Lata de Pepsi Wild Cherry
Pepsi Wild Cherry fue la protagonista de una controversia inesperada en redes sociales.

Pepsi tuvo una semana para el olvido. La marca de refrescos publicó un post en Threads promocionando su sabor Wild Cherry con el texto "Wild Cherry is what happens when you stop asking permission" — "Wild Cherry es lo que pasa cuando dejas de pedir permiso". En cuestión de horas, internet lo interpretó como una burla al concepto de consentimiento sexual y el hashtag #PepsiIsOverParty comenzó a trending.

Para ser claros: el post original no decía nada sexual explícitamente. Pero en un mundo donde el consentimiento es uno de los temas sociales más sensibles y debatidos — especialmente después de movimientos como #MeToo — una marca multinacional jugando con la frase "deja de pedir permiso" para vender gaseosa era una bomba de tiempo.

Pepsi borró el post horas después y publicó una disculpa: "Nuestro reciente post sobre Wild Cherry aterrizó de una forma que nunca intencionamos. Pedimos disculpas. Escuchamos sus comentarios y estamos agradecidos." Para entonces, el daño ya estaba hecho: capturas de pantalla del post original circulaban por Instagram, X (Twitter) y Threads con millones de impresiones.

El problema no es el sabor, es el mensaje

Esto no es un caso aislado. Pepsi tiene un historial de campañas publicitarias que salen mal. ¿Recuerdan el famoso anuncio de 2017 con Kendall Jenner donde una modelo le ofrecía una lata de Pepsi a un policía durante una protesta y "resolvía" el conflicto racial? Ese anuncio fue tan mal recibido que Pepsi lo retiró en 24 horas y se disculpó públicamente.

La diferencia es que en 2017 el error fue de una campaña millonaria con producción completa. Esto fue un simple post en redes sociales. Uno solo. Y explotó igual. Eso dice mucho sobre el escrutinio al que están sometidas las marcas hoy.

La ironía es que Wild Cherry es un sabor querido, con una base de fans leales que llevaban años pidiendo su regreso. Pepsi lo trajo de vuelta y en vez de celebrarlo, ahora tiene que apagar incendios. Es como si el marketing hubiera secuestrado lo que debía ser una buena noticia.

La desconexión entre marketing y audiencia

Lo interesante de este caso es que el post fue probablemente escrito por un community manager o una agencia que pensó: "es un juego de palabras ingenioso, la gente lo va a entender". Y claro, tal vez en una sala de reuniones sonaba bien. Pero en el mundo real, donde la gente está harta de que las marcas se pongan "edgy" sin entender el peso de las palabras, sonó a sordera total.

Hay una lección acá para cualquier empresa que maneje redes sociales: si tu copy podría ser malinterpretado como una burla al consentimiento, NO lo publiques. No importa si "la intención era otra". En 2026, el impacto pesa más que la intención.

Y el impacto fue inmenso: más de 10 medios mainstream (USA Today, Creative Bloq, Fox News, Hindustan Times, Moneycontrol, KRQE, AOL, entre otros) cubrieron la historia. Eso es cobertura que ninguna marca quiere tener.

La disculpa fue genuina, pero ¿alcanza?

Pepsi hizo lo correcto: borró rápido, se disculpó sin excusas. No dijo "lo sientes si te ofendiste". Dijo "lo sientes, fue un error". Eso es más de lo que muchas marcas hacen. Pero en la era de la cancelación instantánea, la disculpa no siempre es suficiente para recuperar la confianza.

Y aunque la tormenta pasará — porque al final del día es una gaseosa — el caso queda como un recordatorio de que las marcas no pueden darse el lujo de ser ambiguas en temas de consentimiento. Ni siquiera por accidente. Ni siquiera por un post en Threads.

Comparte esto si crees que las marcas deberían pensarlo dos veces antes de hacer chistes con el consentimiento.