Robert Pattinson salvó la taquilla con una película sobre reality TV

Pantalla de sala de cine con butacas rojas y luz de proyector
A24 apostó por una estrella de 31 años en vez de una secuela de franquicia. Foto: Unsplash
Pantalla de sala de cine con butacas rojas y luz de proyector
A24 apostó por una estrella de 31 años en vez de una secuela de franquicia. Foto: Unsplash

La película más de Robert Pattinson se titula como el programa de telerrealidad que quizá jamás has visto, y esa es exactamente la gracia del chiste. No es un thriller. No es una comedia romántica. No es ciencia ficción. Es una crítica filmada como si fuera una película de terror de arte, y en su fin de semana de estreno hizo 19,2 millones de dólares: el tercer mejor arranque en toda la historia de A24.

El número que nadie esperaba

Para ponerlo en escala: solo dos películas de A24 han hecho más. El estudio lleva casi quince años construyendo reputación con bajo presupuesto y crítica de nicho, no con blockbuster. Un arranque de 19,2 millones con un actor de 31 años, sin franquicias, sin superhéroes y sin la machinery de marketing de un Marvel, es un cruce de fronteras.

El fin de semana estuvo reñidamente competido. Avengers: Endgame: Encore se llevó el número uno con alrededor de 86 millones en su debut, y la película de Brad Pitt peleó por el segundo puesto. Primetime quedó tercera en domestically y sumó cerca de 20 millones a nivel mundial.

Pero el dato que importa no es el ranking. Es quién llenó las salas. Según Variety, el público fue predominantemente Generación Z: gente que creció con reality TV en los años 2010 y que hoy tiene 22 años y busca en el cine algo que las plataformas les están vetando.

El giro que lo explica todo: nostalgia por lo que te excluyen

Primetime mira hacia atrás a la era del reality, y lo hace con un movimiento brillante: el personaje central está atrapado en un programa de telerrealidad de los 90, con la estética del VHS y la luz dura que hoy reconocemos como "cultura millennial".

Ese es el motor emocional del asunto. La generación que compró casetes, que grabó con cámara doméstica, que compartía enlaces P2P para ver películas, hoy tiene treinta y tantos años y no puede ver la tele que definió su infancia porque los servicios de streaming están cerrando. Primetime es, debajo de la trama, una película sobre la nostalgia que ya no se puede comprar.

Los críticos se dividen y Chris Hansen responde

Aquí está el giro polémico real. La película entró a Rotten Tomatoes con un Tomatometer muy alto y la prensa la calificó como "una satirización filmada como si fuera horror artística". Variety la contó entre las películas de Pattinson con mejores críticas del año.

Después del estreno, el score de críticos cayó y Chris Hansen publicó su propia reseña. El actor que se hizo viral como crítico de cine en redes sociales destrozó precisamente a los críticos profesionales, y A24 no se quedaron quietos.

Ese es el titular de verdad: una película aclamada al salir que termíó generando la discusión crítica más sucia del año. Es la pelea de siempre, pero esta vez con tickets de veinte dólares.

Qué vendió realmente

El ángulo que Hollywood no quiere admitir: no vendieron la película, vendieron el recuerdo. El mismo negocio que durante veinte años vivió de nostalgia comprada (Star Wars, Marvel, Indiana Jones) acaba de descubrir que un veinteañero que quiere recuperar el feeling de cuando tenía doce años tiene más poder de compra que un fan de franquicia de cuarenta y cinco.

Para América Latina la lectura es igual de clara. La Generación Z regional ya no comparte los mismos referentes: el reality estadounidense no es nuestro reality, nuestro reality son las telenovelas y el músico urbano. Si A24 revive nostalgia que ni siquiera es de nuestra región, imagínate lo que haría una plataforma que sepa leer el contexto local. Más allá del número, esto enseña una cosa: la nostalgia hoy es un producto de exportación, y el mercado que la compra está en América Latina.

El veredicto

Primetime no es la mejor película del año, y probablemente no sea la mejor de Pattinson. Pero es la que demuestra algo que A24 acaba de entender: su modelo ya no necesita de una franquicia. Un actor, una idea brillante sobre el futuro de la cultura pop y un público justo donde los estudios no miran. Diecinueve coma dos millones. La tendencia sigue.

Comparte esto con alguien que todavía cree que el cine de autor es solo para adultos con entrada directa.

¿Qué prefieres: la nostalgia de los 90 que A24 acaba de vender, o la nostalgia que quizá están cerrándote justo cuando por fin la entendiste?