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Nadie usaba su panel de domótica. Contrató a una ilustradora para dibujar su casa y ahora su familia pelea por tocarlo
Tu panel de domótica es horrendo, y tu familia te lo dice con el silencio: nadie lo toca. Ese es exactamente el problema que tenía Anton Frolov después de un año automatizando su casa con Home Assistant. El sistema funcionaba. El panel, no.
El aire acondicionado se apagaba solo cuando todos salían. El aspersor del jardín calculaba su tiempo según el clima: más largo los días de calor, cancelado si llovía. Todo automatizado, todo invisible. Pero las luces del jardín solo se encendían desde una app, y ahí empezaba la guerra.
Frolov programó un temporizador que apaga las luces después de un rato. Cuando está a punto de vencer, las luces parpadean para avisarte que abras la app y extiendas el tiempo. Nadie en la casa quería hacerlo. Ni la app del fabricante, ni la de Home Assistant. La solución obvia era poner un interruptor físico, pero eso no resolvía el temporizador.
La idea: que el panel diera ganas de usarlo
Entonces se le ocurrió lo que casi nadie hace: construir un panel tan atractivo que toda la familia quisiera usarlo. Empezó mirando dashboards de otros usuarios y se enamoró del concepto de plano de planta interactivo: un mapa de la casa que refleja la casa real.
Casi todos los que encontró eran modelos 3D donde el modelo es una foto fija y la interactividad es una capa de iconos encima. A Frolov no le convencieron. También había un enfoque pixel-art, encantador pero carísimo en tiempo: o dibujas todo a mano o colocas sprites de librería uno por uno.
Así que hizo algo que en el mundo del homelab suena a herejía: contratar a un ilustrador profesional. Y descubrió que encontrar uno bueno es más difícil de lo que parece. Los populares están reservados con meses de anticipación, y un panel de domótica es un encargo raro: el artista tiene que entender qué es, para qué sirve y cómo se va a montar.
El brief técnico que lo cambió todo
Aquí está la parte que puedes copiar aunque no sepas dibujar. Frolov le entregó al artista un paquete completo: un plano arquitectónico simple de la casa, fotos reales de cada habitación, ilustraciones de referencia para estilo y color, ejemplos de otros paneles, y los códigos de pintura de la última remodelación.
Y luego vinieron las especificaciones que ahorran días de trabajo:
PNG con transparencia (WebP para animaciones). Una versión de día y una de noche por cada piso. Cada dispositivo en su propia capa: una imagen fija para "apagado" y un bucle corto —ocho frames bastan— para "encendido", en ambas iluminaciones.
La regla clave: todos los archivos exportados sobre un lienzo compartido del mismo tamaño, cada pieza exactamente donde va en la casa en vez de recortada a sí misma. Eso solo ahorra días de alinear cosas a mano después. El propio Frolov admite que lo aprendió a golpes.
Cómo funciona por dentro (es más simple de lo que crees)
Con el arte listo, el montaje es una sola tarjeta de Home Assistant: picture-elements. La ilustración es el fondo y todo lo que cambia —dispositivos y lecturas de sensores— se coloca encima como elementos, cada uno en su posición.
El truco número uno: una imagen cambia su dibujo según el estado del dispositivo usando state_image. Cuando el aire está apagado muestra el frame fijo; cuando está encendido, el WebP animado. El navegador reproduce la animación solo, sin una línea de código personalizado.
El truco número dos es día y noche: un helper cambia el modo y una automatización lo voltea al atardecer y al amanecer. La ilustración nocturna se coloca encima de la diurna como elemento condicional, y cada dispositivo recibe su versión de día y de noche. Tocar un dispositivo abre el diálogo de control nativo de Home Assistant, así que no hay que diseñar ninguno.
Las imágenes pueden vivir en el propio equipo: creas la carpeta /config/www y las sirves en local. Y para la vista completa —los dos pisos y el jardín en una sola pantalla— Frolov mandó la configuración a modo YAML, con los elementos de cada piso en su propio archivo incluido en ambas vistas. Editas una habitación una vez y el cambio aparece en todas partes.
El mito del navegador del televisor
Frolov quería el panel en la TV. Leyó por ahí que el navegador de webOS de LG no soportaba WebP, lo que habría hundido todo el enfoque animado. Resultó ser falso. La afirmación viene del visor de fotos del televisor, no de su navegador.
El problema real estaba en otro lado: webOS no deja fijar una página web como salvapantallas ni abrirla por defecto, así que llegar al panel siempre costaba varios clics con el control remoto. Terminó esquivando el software del televisor por completo: instaló el add-on HAOS Kiosk Display en el equipo de Home Assistant y lo conectó por HDMI. Ahora el panel es una entrada más de la TV, siempre abierto en la página correcta.
Lo que dice el debate (y el ángulo LATAM)
La publicación de Frolov llegó a la portada de Hacker News con más de 570 puntos y un debate de más de 100 comentarios. La discusión no fue sobre domótica: fue sobre el costo del arte. Varios comentaristas asumieron que contratar a un ilustrador era "económicamente inviable para el 99% de los que tienen un homelab". La respuesta de la comunidad fue tajante: encargar arte así cuesta unos cientos de dólares, no miles, y hay muchísimos artistas jóvenes que hacen trabajos excelentes baratos para llenar su portafolio.
Y ahí está el punto interesante para nuestra región. En LATAM conseguir un ilustrador bueno cuesta una fracción de lo que cobra un artista en Estados Unidos o Europa. Es uno de los pocos casos donde vivir aquí es una ventaja competitiva real para un proyecto de tecnología casera.
El otro ángulo es el debate IA contra humano. Varios comentaristas propusieron la ruta gratis: convertir una captura con Polycam en un modelo 3D, pasarlo por Blender y dejar que una IA genere la imagen. Funciona, es rápido y cuesta cero. Pero el comentario más votado lo resumió mejor: "la premisa es que fue hecho por un ilustrador, y esa es exactamente la razón por la que llegó a portada".
La lección es incómoda y útil. El problema de tu casa inteligente no es el código: es que nadie quiere mirar tu interfaz. Y a veces la mejor mejora no viene de un parche, sino de un dibujo.
Y si mañana tu panel fuera la casa de tu infancia, con el árbol en el patio y la ventana de tu cuarto encendida cuando llegas... comparte esto con ese amigo que tiene 40 dispositivos conectados y ni un solo botón que su familia toque.
Cuéntame en los comentarios: ¿preferirías pagarle a una persona por el arte, o dejar que la IA lo genere gratis? Hay dinero para las dos respuestas, pero no hay que fingir que son lo mismo.