Octubre 2026: la taquilla más baja en 27 años — y un Avengers de 2019 la derrota

Sala de cine vacía con butacas rojas
Septiembre de 2026 cerró como el peor mes en 26 años. Octubre va por el mismo camino.

Un Avengers de 2019 le acaba de ganar a las películas nuevas. No es una metáfora: el reestreno de Avengers: Endgame se llevó el número uno de este fin de semana en Estados Unidos. Mientras tanto, septiembre cerró como el peor mes en 26 años (excluyendo el cierre total de 2020), y octubre va camino de convertirse en el peor octubre de los últimos 27 años.

No hay un solo culpable. Hay un modelo entero que dejó de funcionar, y esta vez los propios jefes de Hollywood lo admiten en voz alta.

Los números que no admiten discusión

El dato de The Hollywood Reporter es el titular: la facturación de octubre cayó a un mínimo de 27 años, excluyendo la pandemia. Scott Mendelson, el analista de The Outside Scoop que lleva años avisando de estas cosas, lo llamó sin rodeos lo que fue: tres "tentpoles" ausentes, las películas-ancla que sostienen un trimestre, convertido en un desastre de octubre.

Ese último punto es el que duele de verdad. Un producto de siete años, ya vendido, con la misma etiqueta publicitaria de siempre, le gana a las novedades. Lo que está diciendo la audiencia, sin ambigüedad, es que confía más en lo que ya conoce.

El oficio acaba de pedir fe

David Ellison, el CEO de Paramount, se reunió con los dirigentes principales de Warner Bros para hablar de recortes. Según Deadline, el arquitecto del acuerdo, Gerry Cardinale, admitió algo que nadie en Hollywood quería decir en voz alta: de los $6 mil millones de ahorro esperados en la operación combinada, la mayor parte no vendrá de los despidos.

Viene de la tecnología. La infraestructura de streaming duplicada que Paramount y Warner han cargado en paralelo durante años para competir se apaga en una sola plataforma. Miles de personas sobran en el área tecnológica, casi nadie en la de las películas.

Y hay un efecto colateral brutal: la oferta de cine se está encogiendo. Para que octubre fuera un desastre no hizo falta que las películas fueran malas. Bastó con que no hubiera películas.

¿Por qué se rompió el modelo?

Mi opinión es simple y no es nueva: la industria todavía vive en la era de los blockbusters de $300 millones, pero el público ya no. La gente ya no va al cine porque la película sea grande, sino porque tenga algo que contar.

Los últimos éxitos lo dicen: Devil Wears Prada 2 llegó a $433 millones, y Fortune ya lo describe como quizá la última gran victoria de la máquina de propiedad intelectual. Michael llegó a $577 millones. Resident Evil batió el récord de su franquicia con $60 millones en su apertura. ¿Qué funciona? Marcas con un público que ya existe. ¿Qué falla? Todo lo que depende de una marca nueva que hay que inventar desde cero.

Digger es el ejemplo perfecto: Tom Cruise, una estrella todavía vigente, presupuesto enorme. Y aun así: $10 millones. Porque el público ya no está esperando la nueva película de la saga; ya la vio en 2018 y decidió que esa serie de films ya no le habla.

Lo que esto significa para América Latina

Lo más duro de este colapso no lo viven los grandes estudios de Hollywood. Lo viven los cines de barrio de México, Argentina o Colombia, que sobreviven de un blockbuster al mes.

Cuando el número uno doméstico lo tiene una película de 2019 en reestreno, la cartelera que llega a tu ciudad es un diseño de salón de clases, no decisión artística. Las salas que cierran este mes no son las de Hollywood: son las de la esquina, las que ya no pueden comprar ni el blockbuster de reserva.

Si hay una buena noticia escondida en todo esto, es que el streaming sigue ganando, y con él el público latinoamericano que ya no tiene un cine cerca. Quizá la sala de cine en América Latina no muera de falta de blockbusters, sino de exceso de salas para tan pocas películas.

Mi veredicto, sin filtro

La megafusión de Paramount y Warner Bros., con su presupuesto de $6 mil millones en eficiencia, es la solución equivocada para un problema equivocado. El problema no es la infraestructura: es que no quedan películas que la merezcan.

Fusionar dos gigantes para apagar la mitad de los servicios de streaming del otro tiene sentido. Pero apagar el último teatro donde ver Endgame con cuatrocientas personas al mismo tiempo no es eficiencia. Es terminar con el último espacio público donde el cine todavía puede juntar a una comunidad.

Cada año Hollywood decide que el futuro ya llegó y apaga la sala. Este 2026 les está diciendo lo contrario: el futuro ya llegó, y no hay nada que ver en él.

Octubre de 2026 es el mes más bajo en 27 años, y el número uno lo tiene una película de hace siete. ¿Tú entiendes por qué eso es la señal más fuerte de que algo se rompió de verdad?

Comparte esto con alguien que todavía cree que Hollywood está bien. Y dime en los comentarios: ¿cuál fue la última película que te hizo ir al cine aunque todo lo demás lo pudieras ver en casa?