Los océanos se están quedando sin oxígeno — y la ciencia acaba de confirmar que es peor de lo que imaginabas

Océano profundo con luz solar filtrándose
Los océanos están perdiendo oxígeno a un ritmo alarmante, según un nuevo estudio de Scripps Oceanography.

Imagina que el planeta está perdiendo la respiración. Literalmente.

Los océanos, que cubren el 71% de la Tierra y producen más de la mitad del oxígeno que respiramos, se están quedando sin oxígeno a un ritmo que los científicos califican como "peligroso e irreversible en escalas de tiempo humanas".

Un nuevo estudio liderado por Scripps Institution of Oceanography (UC San Diego) acaba de publicar una advertencia que debería estar en todos los titulares: la desoxigenación acuática está empujando al planeta hacia un "espacio inseguro" del que podría no haber retorno.

¿Qué está pasando con el oxígeno del océano?

Desde 1960, los océanos han perdido entre un 1% y 2% de su oxígeno total. Suena poco, pero en términos ecológicos es una catástrofe silenciosa. Las zonas muertas — áreas donde el oxígeno es tan bajo que la vida marina no puede sobrevivir — se han cuadruplicado desde 1950.

El estudio, publicado el 30 de junio de 2026 en la revista Limnology and Oceanography, propone algo radical: que la desoxigenación acuática sea reconocida como un nuevo "límite planetario", al mismo nivel que el cambio climático, la acidificación de los océanos y la pérdida de biodiversidad.

No es solo el océano: ríos y lagos también se asfixian

La investigadora Erica Ferrer, autora principal del estudio, lo deja claro: "La salud y estabilidad de nuestro planeta depende de la salud de los ecosistemas acuáticos, y estos necesitan oxígeno para funcionar normalmente".

El problema no se limita al mar abierto. Ríos, lagos y arroyos también están perdiendo oxígeno por el calentamiento global, la contaminación por nutrientes (fertilizantes, desechos) y los cambios en la ventilación de las aguas profundas.

Las zonas muertas se han cuadruplicado desde 1950

Las llamadas "zonas muertas" — áreas donde el oxígeno es tan bajo que la vida marina no puede sobrevivir — se han multiplicado por cuatro desde mediados del siglo XX. Y no solo afectan a peces y crustáceos: alteran los ciclos químicos que regulan el clima del planeta.

El estudio analiza cómo la desoxigenación interactúa con los 9 "límites planetarios" identificados por la ciencia: cambio climático, acidificación de océanos, pérdida de biodiversidad, contaminación química, y más. La conclusión es inquietante: la pérdida de oxígeno no es un problema aislado, sino un acelerador de todas las demás crisis ambientales.

¿Qué significa esto para ti?

Si crees que la pérdida de oxígeno en los océanos solo afecta a los peces, piensa de nuevo. Los océanos regulan el clima, absorben CO₂ y producen más de la mitad del oxígeno atmosférico. Un océano sin oxígeno es un planeta inhabitable.

Las consecuencias ya se sienten: pesquerías colapsando, ecosistemas marinos enteros desplazándose, y ciclos de nutrientes alterados que afectan la agricultura costera. Para Latinoamérica, con miles de kilómetros de costa y economías dependientes de la pesca, esto no es una amenaza lejana: es una crisis que ya está aquí.

¿Hay solución?

Los investigadores proponen que la desoxigenación acuática sea reconocida como un nuevo "límite planetario" — al mismo nivel que el cambio climático y la acidificación. Esto obligaría a los gobiernos a monitorearla y mitigarla con la misma seriedad que el CO₂.

Pero mientras tanto, el oxígeno sigue escapándose. Las zonas muertas se expanden, los ecosistemas colapsan, y el reloj sigue corriendo.

La pregunta es: ¿esperaremos a que los océanos dejen de respirar para hacer algo?

Comparte esto con alguien que todavía cree que el cambio climático solo significa "hace más calor".