Netflix despidió a un VP de $1.1M por confesar su tratamiento de salud mental en un 'trust exercise' — ahora lo demanda

Oficina corporativa de Netflix en Los Gatos, California
La sede de Netflix en Los Gatos, California, donde la cultura corporativa de 'libertad y responsabilidad' choca con la realidad de los despidos por confesar problemas de salud mental.

Imagina que estás en un retiro corporativo en una propiedad exclusiva en el norte de California. Tu jefe te pide que seas "vulnerable", que "confíes" en tus colegas. Abres tu corazón y compartes algo profundamente personal: que recibiste tratamiento médico supervisado para la depresión clínica tras la muerte de tu madre.

Días después, estás despedido.

Esto no es una película distópica. Le pasó a Kevin Baillie, vicepresidente y jefe creativo de Eyeline Studios, una división de Netflix. Y ahora Netflix se enfrenta a una demanda que expone una de las hipocresías más grandes de la cultura corporativa moderna: los "ejercicios de confianza" son una trampa.

¿Qué pasó exactamente?

En enero de 2026, Netflix organizó un retiro en Sendero Ranch, una propiedad de lujo en el norte de California. Durante un "Vulnerability-Trust exercise", Baillie compartió con sus colegas que había recibido tratamiento con ketamina bajo supervisión médica en 2022 para tratar una depresión clínica profunda, desencadenada por la muerte de su madre.

No era un secreto oscuro. Era un tratamiento médico legítimo. La ketamina es un antidepresivo de acción rápida aprobado por la FDA para depresión resistente al tratamiento. Pero para Netflix, esto fue motivo de despido.

En marzo, un investigador de la empresa citó a Baillie "en un tono que sugería sospecha de uso recreativo de drogas". En abril, el abogado de Netflix confirmó textualmente: "El tema de la terapia con ketamina ha sido un factor en la terminación". Baillie perdió su empleo de $1.1 millones anuales y hasta un año de indemnización.

La hipocresía del nivel industrial

Baillie no se quedó callado. Su demanda expone una cultura corporativa donde el alcohol fluye libremente, patrocinado por la empresa. Según la demanda, el CEO de Eyeline Studios, Jeff Shapiro, "estableció el tono cultural en cuanto al alcohol a nivel ejecutivo" con múltiples ejemplos documentados:

O sea: el alcohol, una droga recreativa perfectamente legal, es "cultura empresarial". La ketamina bajo prescripción médica es causal de despido.

¿Captas la contradicción? En el mismo retiro, Baillie se tomó una Guinness parado de cabeza — un truco que aprendió de su exsuegro y que compartió animado por la "apertura" que el mismo ejercicio de confianza había fomentado. Eso no fue problema. Confesar que trató su depresión con un médico: eso sí fue imperdonable.

El peligro de los "trust exercises" corporativos

Los ejercicios de vulnerabilidad se han vuelto un cliché en Silicon Valley. Inspirados por prácticas de terapia de grupo, empresas como Netflix, Google y Meta los adoptaron como herramienta de "construcción de confianza".

Pero hay un problema fundamental: tu jefe no es tu terapeuta. Lo que compartes en un "espacio seguro" corporativo puede — y será — usado en tu contra. No hay confidencialidad médico-paciente. No hay privilegio abogado-cliente. Hay una relación de poder asimétrica donde la empresa tiene todo el control.

Un estudio de Harvard Business Review encontró que los programas de vulnerabilidad en el trabajo aumentan la productividad en equipos de alto rendimiento, pero solo cuando los líderes realmente protegen a quienes se abren. Cuando no lo hacen, el efecto es el opuesto: se destruye la confianza para siempre.

El doble estándar de la "cultura Netflix"

Netflix construyó su marca empleadora alrededor del concepto de "libertad y responsabilidad". Su famoso culture deck, visto millones de veces, promete un entorno donde los empleados pueden ser honestos sin miedo a represalias.

Pero la realidad, según esta demanda, es muy distinta. Te piden que seas vulnerable para medir tu "ajuste cultural", y si lo que revelas no les gusta — aunque sea un tratamiento médico legítimo — te reemplazan. Y mientras tanto, el CEO bebe alcohol en eventos corporativos sin que nadie levante una ceja.

La demanda de Baillie busca una indemnización completa y expone un patrón que probablemente resuene con miles de trabajadores tech que han vivido experiencias similares.

¿Qué significa esto para el trabajador promedio?

Una lección simple pero brutal: en el trabajo, la vulnerabilidad es un lujo que no puedes permitirte.

No importa cuánto "espacio seguro" prometa el manual de empleados. No importa cuántos facilitadores de RR.HH. estén presentes. Si compartes información médica, política, religiosa o personal que la empresa decide que no le conviene, puedes perder tu sustento.

La ketamina para la depresión es un tratamiento cada vez más común. La OMS estima que 280 millones de personas en el mundo sufren depresión. Muchos de ellos trabajan en tech. Y si el mensaje de Netflix es que buscar ayuda médica te puede costar tu carrera, estamos ante un problema de salud pública.

Comparte esto si crees que los ejercicios de confianza corporativos son una farsa y que tu salud mental no debería costarte el empleo.