Escanearon a Nefertiti con un abrigo trench y el museo ganó el juicio

Busto de Nefertiti en el Neues Museum de Berlín
El busto de Nefertiti, 3.364 años, en el Neues Museum de Berlín. Foto: Philip Pikart (Xenon_77), CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons.

Dos artistas entraron al Neues Museum de Berlín con un escáner 3D escondido bajo un abrigo impermeable, escanearon el busto de Nefertiti sin permiso y publicaron los archivos en internet. Pensaron que era un acto de decolonización cultural. Terminó siendo un juicio de años, una factura de 390 millones de euros de presupuesto público en juego y una sentencia que cambiaró las reglas de los museos de todo Europa.

La ironía es brutal: la imagen de Nefertiti que millones de personas han visto reproducirse sin autorización de nadie. Es una escultura de 3.364 años que lleva en el dominio público desde que Tutankhamún murió. El museo de Berlín, sin embargo, la trata como si fuera de su propiedad privada.

El atraco del abrigo que duró años de juicio

En 2016, la artista iraquí-alemana Nora Al-Badri y el alemán Jan Nikolai Nelles escanearon el busto de la reina Nefertiti, una de las obras más replicadas del arte egipcio. El busto, que vive en el Neues Museum desde 1920 cuando fue excavado por una expedición alemana en Amarna, atrae un millón de visitantes al año.

El museo tenía prohibidas las fotografías. Los dos artistas respondieron con gabardinas, un escáner 3D y un proyecto artístico que se viralizó en semanas.

El caso se complicó por un detalle técnico demoledor: la calidad del escaneo era demasiado alta para un escaneo hecho bajo una gabardina. Varios expertos retiraron que el archivo solo podría haberse generado con acceso prolongado y sin interrupciones a la escultura. O sea: o hubo hack al servidor del museo, o hubo una filtración interna.

El artista Cosmo Wenman, que destapó el agujero, fue directo: los escaneos salieron del propio museo.

El museo llamó a la diplomacia y a una firma de abogados

Wenman presentó una solicitud formal de acceso a la información en Alemania. El Neues Museum respondió remitiendo el caso a la Stiftung Preußischer Kulturbesitz (SPK), la fundación pública que administra los museos estatales de Berlín. El SPK se negó a entregar los archivos y le ofreció, en cambio, revisarlos en una sala controlada.

"La organización trata su escaneo de Nefertiti como un secreto de Estado", escribió Wenman.

La justificación oficial fue proteger los intereses comerciales del museo en la tienda de regalos. Cuando Wenman lo preguntó en segunda instancia, la respuesta fue demoledora: el museo había generado menos de 5.000 euros en total vendiendo merchandising de Nefertiti.

"El SPK lloró pobreza para proteger una cantidad mínósima de ingresos. Intentó enlistar la ayuda del aparato diplomático alemán y contrató una firma de abogados de primer nivel para evitar que yo, y tú, mirásemos demasiado de cerca un retrato de 3.364 años de una real egipcia." — Cosmo Wenman

El momento que nadie esperaba: el copyright del museo no existía

Cuando por fin Wenman recibió los archivos (en un pendrive, "su manera de decir: aquí está, ahora déjame en paz"), descubrió algo inexplicable: el busto digital traía grabado en su base una licencia Creative Commons CC BY-NC-SA.

Esa licencia solo puede aplicarse si el museo es dueño del copyright de la obra entera. Pero la obra original es dominio público: el escultor murió hace 3.364 años. La consecuencia legal es brutal y muy simple.

El veredicto: un precedente que nadie esperaba

El caso cerró con un resultado que Wenman no perdona. Tras años de trámites, los archivos quedaron disponibles para descarga pública, pero el principio que se instaló en el horizonte es demoledor: los museos no pueden reclamar derechos de autor sobre sus propios escaneos 3D de obras públicas. El escaneo es la obra, no una copia protegida.

Y al otro lado del continente, Francia tomó un camino exactamente opuesto hace dos días. El Conseil d'État, el tribunal administrativo más alto de Francia, decidió en un caso paralelo que los escaneos del Museo Rodin sí son parte de la colección inalienable del museo: legalmente "indistinguibles de una reproducción física". Según los jueces, la ley francesa de acceso a la información no aplica a los archivos 3D.

Dos países. Dos sentencias. El mismo tema, respuestas legales opuestas. En Berlín el archivo es del público. En París es patrimonio inalienable del museo. Y en ambos casos el dinero público se quemó en juicios.

Wenman no tiene duda de quién salió ganando: "Deberían avergonzarse", señaló, apuntando a una fundación con 390 millones de euros de presupuesto anual que perdió contra un artista individual sin departamento legal. Y no, no habría recurso: el propio museo quería cerrar el expediente.

Por qué esto te importa aunque no seas de arte

Esto no es una pelea de galeristas. Es la primera regla global sobre quién puede usar datos 3D públicos, y decide si puedes:

La tendencia actual va en la dirección correcta: proyectos como My Modern Met y el Monument Monitor de la Smithsonian ya han liberado 18.000 esculturas y artefactos descargables para imprimir en 3D. Ese es el modelo que la sentencia berlinesa acaba de respaldar: el archivo público es público, y no puedes patentar lo que ya es de todos.

Mi veredicto (con algo de rabia)

Me parece obsceno. Un museo público que se financia con tu dinero y te cobra por ver una escultura puede mantener secreto el archivo digital de una pieza que es de todos desde antes de que existiera el concepto de propiedad intelectual. Si pagaste el escaneo con fondos públicos, el escaneo es público. Punto.

La razón por la que el Consejo de Estado francés convierte un archivo digital en "patrimonio inalienable" es que en Francia el dominio público no caduca: el Estado lo conserva para siempre por decisión política. España es distinto, el nuestro tiene fecha de expiración. Así que "inalienable" en el caso francés es un tecnicismo jurídico, no un argumento ético.

El modelo alemán me parece el único sensato: si la obra es pública, tu escaneo es público. Sin filas, sin excepciones, sin "pero es nuestro".

Y el precedente de Berlín es la victoria real. El de París, la advertencia: si nadie pelea, la práctica se vuelve norma. Una escultura de 3.364 años tiene dueños públicos, y eso incluye a los proyectos abiertos que están digitalizando el patrimonio global.

Preguntas que te dejo

¿Escanearías el busto de Nefertiti con un abrigo trench? ¿Aceptarías que un museo te cobre por ver una escultura que es de todos, o prefieres que se haga con el dinero de todos? Comparte este artículo con alguien que todavía cree que los museos son del pueblo.