🗳️ Política
Una ciudad usó el 'dominio eminente' para matar a un data center gigante — el enemigo era el zoológico
Un gobierno municipal acaba de usar su arma más polémica — el dominio eminente, la facultad de expropiar terreno privado para uso público — para frenar un data center gigante. Y el motivo no fue la IA, ni la energía, ni el agua: fue el impacto sobre los animales del zoológico.
Bienvenidos a Nashville, Tennessee, donde el alcalde Freddie O'Connell presentó legislación para expropiar el terreno en el que la empresa DC BLOX quería construir un centro de datos de 270,000 pies cuadrados justo al lado del Nashville Zoo. Y no estaba solo: la comunidad lo empujó hasta el final.
El conflicto, en números
Los datos hacen que la pelea se entienda. DC BLOX planeaba una instalación de 50 megavatios de electricidad repartidos en dos edificios. No era un centro de datos para inteligencia artificial: era un nodo de conectividad que acerca a los usuarios a los centros de datos más grandes, según explicó el propio vicepresidente de marketing de la empresa.
La compañía tenía un contrato de $23 millones para comprar el terreno a la desarrolladora MarketStreet Enterprises. Pero el alcalde lo frenó con un movimiento rarísimo en estos casos: la expropiación — el poder del gobierno de adquirir la propiedad y destinarla a uso público.
“Metro tiene una necesidad legítima de esta propiedad. He seguido con atención las preocupaciones de la comunidad y del zoológico, y sigo profundamente preocupado por el uso propuesto.”
Medio millón de firmas contra el ruido
La oposición no nació de la nada. Más de 500,000 personas firmaron una petición en apoyo al zoológico. En audiencias públicas, los vecinos señalaron falta de transparencia y contaminación acústica que podría afectar a los animales.
“Voy al zoológico en mi cumpleaños cada año, como adulto. Amo profundamente a estos animales”, dijo el residente Hani Latif durante el debate público. La ciudad incluso avanzó en paralelo una moratoria temporal para regular los centros de datos.
La defensa de DC BLOX
La empresa, por supuesto, no se quedó callada. Asegura que la movida está impulsada por desinformación: “Que el alcalde considere presentar una legislación de dominio eminente para este sitio industrial está seguramente impulsado por la desinformación que ha abrumado y distorsionado el debate público”.
Y ahí está el meollo de la historia. ¿Es un abuso de poder comprar con dinero público un terreno que iba a ser privado? ¿O es una ciudad diciéndole a la ola de centros de datos que hay límites?
2026: el año en que las ciudades se revelaron contra los data centers
Esto no es una anécdota aislada. A lo largo de 2026, comunidades de todo el mundo han empezado a oponerse a los centros de datos por su consumo brutal de energía y agua, por el ruido y por el impacto en el valor de la tierra. Nashville llevó el rechazo al extremo legal: usar la expropiación como arma política.
La señal es poderosa. Si un data center no puede construirse porque molesta a los animales del zoológico, ¿qué mensaje recibe el resto de la industria? Por primera vez en una década, en esta pelea ganó la comunidad.
¿Qué viene ahora?
El Metro Council dio luz verde a la medida. La batalla por la tierra, dicen los medios locales, no ha terminado — pero el precedente ya está sentado: los centros de datos ya no pueden desembarcar donde quieran, ni siquiera con cheques de $23 millones en la mano.
Mientras tanto, el Nashville Zoo sigue en pie y el data center no se construye. El león durmió tranquilo anoche, y una ciudad hizo algo que casi nadie hace en 2026: le dijo que no a un gigante.
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