Elon Musk explota contra el documental que revela cómo llama a las madres de sus 14 hijos

Sala de cine con proyector encendido durante la proyección del documental Musk de Alex Gibney
El documental 'Musk', dirigido por Alex Gibney, dura cuatro horas y ya desató una tormenta pública. Foto: Unsplash

El hombre más rico del planeta acaba de perder el control de una sola cosa: su propia historia. Un documental de cuatro horas dirigido por Alex Gibney destapó esta semana lo que Elon Musk llevaba años intentando mantener fuera de cámara. Y su reacción fue tan agresiva que se convirtió en la noticia.

Una cinta de 4 horas que nadie quiso que existiera

Se llama simplemente 'Musk'. Gibney, el mismo director que desarmó a Scientology y a la industria farmacéutica, pasó meses entrevistando a las mujeres más cercanas al magnate: su primera esposa, Justine Musk, y varias de sus ex parejas.

La cinta se presentó en el Festival de Venecia y acaba de tener su estreno en Norteamérica. La reacción de Musk no se hizo esperar, y fue todo menos elegante.

La palabra que lo tiene furioso: "criadoras"

Según el testimonio de Justine Musk en el documental, su ex marido se refiere a las madres de sus 14 hijos con un término de criadero: "breeders", que en español se traduce sin matices como "criadoras".

Según People y Futurism, Justine declaró que la expresión no es nueva. Que la usa desde su primer matrimonio. Y que también las describía como "intercambiables", como si fueran piezas de un sistema de producción.

El dato que remata la historia: durante el baile de su propia boda, Musk le dijo a Justine "yo soy el Alfa". Ella lo contó con la serenidad de quien lleva décadas digiriéndolo.

Los $40 millones que una ex pareja rechazó

El segundo golpe llegó de Ashley St. Clair. Según su propio testimonio, recogido por NBC, Variety y E! News, Musk le habría ofrecido alrededor de $40 millones para no hablar en el documental. Ella dijo no.

"Espero que el riesgo de intentar defenderme les ayude aunque sea un poco", declaró St. Clair. Su frase, más que una denuncia, suena a advertencia para cualquiera que firme un NDA con este hombre.

Musk lo resumió a su manera: dijo que necesitaba "una legión de hijos antes de la guerra civil". Según The Guardian, esa frase aparece en el documental como contexto de su obsesión demográfica.

Su respuesta: insultos, no argumentos

Musk no refutó ni un dato. Atacó al mensajero. Llamó a la cinta un "hit piece" y a Gibney "un horrible ser humano". En un post que Yahoo replicó, remató con la frase que ya le dio la vuelta al mundo: que un perro "merece más respeto" que el director.

El tráiler lo describe como "un hombre que ha perdido la cabeza". Business Insider publicó el primer teaser y la conversación se multiplicó sola: cuando el aludido responde con rabia, el documental se promociona gratis.

La parte que sí debería preocuparnos

En medio del circo de farándula hay una advertencia técnica que casi nadie está leyendo. Gibney afirmó, en declaraciones recogidas por IndieWire, que los datos que el DOGE de Musk acumuló durante su paso por el gobierno podrían usarse para que "una IA influya en una elección".

Ahora léelo otra vez. El mismo hombre que administró bases de datos públicas, que controla una de las redes sociales más grandes del mundo y que opera el modelo de IA entrenado con esos datos, es el que dice que necesita una "legión de hijos" para la próxima guerra. Eso ya no es una pelea de ex parejas. Es una foto del poder real.

Por qué en Latinoamérica esto importa más de lo que parece

En nuestra región hay una costumbre peligrosa: tratar a los fundadores tecnológicos como oráculos. Les perdonamos los desplantes porque "hacen cosas importantes". Les creemos el discurso de que son incomprendidos.

Este documental muestra lo que hay debajo de esa narrativa: una lógica de propiedad sobre las personas. Mujeres "intercambiables". Hijos como legión. Ofertas de millones para comprar silencio. Si así trata a la gente más cercana a él, imaginate cómo piensa a los usuarios que no pueden pagar un abogado.

Y hay un detalle más: cada escándalo de este tipo normaliza algo. Cuando el boom de la IA en LATAM lo financia gente con esta mentalidad, el modelo de negocio hereda también su ética. Vale la pena preguntarse quién está tomando las decisiones detrás de las herramientas que usamos todos los días.

El veredicto

Musk ganó la discusión técnica: el documental existe, es largo, y quien quiera verlo lo va a ver. Pero perdió algo más caro. La única defensa que le queda es el insulto, y cuando alguien con 14 hijos y miles de millones solo sabe responder con ira, el silencio de sus supuestos aliados dice más que cualquier testimonio.

El documental no necesita convencerte. Le basta con que su protagonista siga hablando.

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¿Tú qué opinas: un documental puede destruir la reputación de alguien, o solo hace visible lo que ya era evidente? Te leo en los comentarios.