Adiós a las cámaras de vigilancia: el movimiento que está destruyendo a Flock y nadie puede detenerlo

Cámara de vigilancia estilo monitor con luz roja
Las cámaras de Flock Safety están siendo destruidas por todo Estados Unidos. Foto: Unsplash

En Sandy Springs, Georgia, un hombre pasó tres semanas observando una cámara gris montada en un poste de luz. Estudiaba sus movimientos, sus ángulos muertos, el momento exacto en que la patrulla pasaba. Una noche, simplemente la bajó. No fue el primero. No será el último.

En todo Estados Unidos, las cámaras de Flock Safety —la empresa que colocó más de 15,000 cámaras de reconocimiento de placas en ciudades, suburbios y pueblos— están desapareciendo. Y no por fallas técnicas. La gente las está destruyendo.

Un movimiento vigilante ciudadano está tomando forma, y ni la policía, ni los sheriffs, ni los fiscales saben cómo detenerlo.

¿Qué es Flock Safety y por qué la gente la odia?

Flock Safety no es una empresa de seguridad cualquiera. Es un ejército de vigilancia privada disfrazado de "prevención del crimen". La empresa vende a departamentos de policía y asociaciones de vecinos un sistema de cámaras con reconocimiento automático de placas (ALPR) que registra cada auto que pasa. Cada placa. Cada hora. Cada día.

El resultado: una base de datos masiva de todos tus movimientos sin orden judicial, sin supervisión, sin posibilidad de optar por no participar.

Según la ACLU, estas cámaras violan la Cuarta Enmienda al recolectar información sin causa probable. Pero la empresa ha sido tan efectiva en sus ventas que hoy más de 4,000 agencias policiales usan sus datos.

El punto de quiebre

La gota que derramó el vaso fue cuando The Guardian publicó una investigación interactiva mostrando cómo las cámaras de Flock están siendo vandalizadas por todo el país. No es un incidente aislado. Es un patrón nacional.

En Virginia, residentes reportaron que sus cámaras comunitarias aparecían en el suelo con los cables cortados. En California, las autoridades encontraron varias cámaras con pintura negra en los lentes. En Georgia, un sospechoso fue arrestado después de que la policía usara una correa antichoque para inmovilizar su auto mientras intentaba huir.

La revista Gizmodo lo resumió mejor: "Nunca fue más cool bajar una cámara de Flock".

El argumento de la empresa

Flock Safety insiste en que sus cámaras reducen el crimen. Que ayudan a recuperar autos robados. Que encuentran niños desaparecidos. Y es cierto — en algunos casos, la tecnología funciona.

Pero el precio es una vigilancia masiva que el fundador de la empresa, Garrett Langley, llama "seguridad pública" y los críticos llaman "una red de espionaje privada sin rendición de cuentas".

Un dato que Flock no publicita: en Georgia, varios oficiales de policía han sido arrestados por usar los datos de Flock para acosar a ex parejas vender información o simplemente curiosear sin razón legal.

El Wall Street Journal lo confirma

Incluso el Wall Street Journal, no precisamente un periódico activista, publicó un artículo titulado "La reacción nacional contra las cámaras que vigilan tu auto". Cuando WSJ cubre un tema de privacidad, sabes que el péndulo ya se movió.

La ACLU lanzó una campaña llamada "Get The Flock Out". Ciudades enteras están revocando sus contratos con la empresa. Los Ángeles, por ejemplo, frenó su acuerdo después de que Gizmodo revelara que Flock había seguido recopilando datos en escuelas y hospitales sin autorización.

¿Qué significa esto para LATAM?

Si crees que esto solo pasa en Estados Unidos, piensa de nuevo. México, Brasil y Colombia están adoptando sistemas similares de reconocimiento de placas. Empresas israelíes como Cognyte y Raziel Security ya venden tecnología equivalente a gobiernos latinoamericanos, con cero regulación sobre cómo se usan los datos.

Mientras en EE.UU. la gente destruye las cámaras, en LATAM ni siquiera sabemos cuántas hay. Y lo que no se ve, no se puede destruir.

La línea entre derecho y crimen

Destruir propiedad ajena es ilegal. No hay debate ahí. Pero cuando una empresa construye un panóptico privado que registra los movimientos de millones de personas sin su consentimiento, ¿dónde queda el derecho a la privacidad?

La pregunta incómoda que nadie quiere responder: ¿cuánto tienes que vigilar a tus ciudadanos antes de que sea legítimo que ellos se defiendan?

Comparte esto si crees que la vigilancia masiva sin control es más peligrosa que el crimen que dice combatir.