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Minionsgate: el patinador español que casi pierde su rutina olímpica por culpa de Universal
Imagina esto: pasas meses entrenando una rutina para los Juegos Olímpicos. Consigues la música, coreografías, el vestuario. Todo está listo. Y entonces, días antes de tu debut, un email te dice que no puedes usar las canciones.
Eso es exactamente lo que le pasó a Tomàs-Llorenç Guarino Sabaté, el patinador español que planeaba llevar a los Minions al hielo olímpico. Lo que ocurrió después fue una tormenta viral que el internet bautizó como "Minionsgate".
🐵 El sueño olímpico de un fan de los Minions
Guarino Sabaté había diseñado su programa corto como un homenaje a los personajes amarillos más famosos del cine. Una mezcla (medley) de cuatro canciones de la franquicia Despicable Me / Minions, con un vestuario inspirado en los icónicos overoles azules.
Durante toda la temporada, el español compitió con esa rutina. Incluso la llevó al Campeonato Europeo de Patinaje en Sheffield en enero de 2026. Todo estaba en orden — o eso creía.
Resulta que había gestionado los permisos a través de ClicknClear, un sistema que usan los patinadores para limpiar derechos de música. Pero Universal Studios, dueña de los derechos de la franquicia, pidió más detalles sobre qué canciones exactas estaba usando y cómo era el vestuario.
🚫 El bloqueo: Pharrell Williams y "Freedom"
De las cuatro canciones, Guarino Sabaté logró limpiar tres rápidamente. La cuarta era "Freedom" de Pharrell Williams, el mismo de "Happy". Y ahí se estancó todo.
Sin la autorización, su rutina no podía presentarse en los Juegos Olímpicos de Milano Cortina 2026. El patinador empezó a ensayar su programa de respaldo (un medley de los Bee Gees) mientras veía cómo su sueño se desmoronaba.
"No ha sido un proceso fácil, pero el apoyo de todos los que siguieron mi caso ha sido clave para mantenerme motivado", escribió después en redes sociales.
🌊 La ola viral: nace el Minionsgate
La historia explotó. Medios de todo el mundo — AP, BBC, ESPN, Variety, The Guardian, CNN, NBC, USA Today — cubrieron el drama. Incluso la campeona estadounidense Amber Glenn dijo estar "rezando" para que su propia música no fuera bloqueada.
"Les dije a todos que iban a ver a los Minions en los Juegos Olímpicos. No quiero ser mentirosa", declaró Glenn, que también usaba música de la franquicia.
El contendiente al oro Ilia Malinin (EE.UU.) reveló que él mismo llama a los productores para asegurarse de tener los permisos. "Es algo estresante", admitió.
✅ El desenlace: libertad (y Minions) para patinar
Dos horas antes de que comenzara el evento por equipos, llegó la noticia que medio mundo esperaba: Universal y Pharrell Williams aprobaron el uso de las cuatro canciones.
"¡Estoy muy feliz de anunciar que lo logramos! Aseguramos las licencias para las cuatro canciones y podré patinar con los Minions en los Juegos Olímpicos", publicó Guarino Sabaté.
La actuación se convirtió en uno de los momentos más virales de los Juegos. El público coreó, las redes explotaron, y aunque no logró medalla, su presentación quedó grabada en la memoria colectiva de Milano Cortina 2026.
💸 La lección: $20 millones en exposición gratuita
La ironía es deliciosa. Según Sportico, los Minions recibieron aproximadamente $20 millones en exposición mediática gratuita durante los Juegos Olímpicos, justo antes del estreno de una nueva película de la franquicia.
Universal bloqueó la música, el internet se indignó, Universal dio marcha atrás, y al final la compañía salió ganando con una campaña de marketing que ni el mejor publicista podría haber planeado. Bien jugado, Illumination.
⚖️ El problema más grande: los derechos de autor en el patinaje
El Minionsgate no es un caso aislado. Los patinadores artísticos enfrentan una pesadilla constante con los derechos de música. Una sola canción puede tener derechos repartidos entre múltiples artistas, sellos, productores y compañías cinematográficas.
Y cualquier productor puede decir "no" en cualquier momento, incluso días antes de la competencia más importante del mundo.
La solución no es sencilla. Mientras tanto, los atletas siguen "hoping and praying" — como dijo Amber Glenn — de no recibir ese email mortal.
🔥 ¿Qué opinas?
¿Deberían los organizadores olímpicos encargarse de limpiar los derechos de música para los atletas? ¿O es responsabilidad de cada patinador? ¿Crees que Universal sabía exactamente lo que hacía y todo fue una estrategia de marketing encubierta?
Déjalo en los comentarios y comparte esto con alguien que todavía cree que los derechos de autor son fáciles.