🗳️ Polémica
Marruecos nombró a su primera ministra y casi nadie lo notó
Cuatro días después de que salieran los resultados de las elecciones, casi nadie se enteró de lo que pasó en Marruecos. Y en ese país es normal: el rey no elige a la primera ministra, la nombra. Lo que ocurrió el martes 29 de septiembre no fue solo una designación política, sino el primer momento en que una mujer dirige un gobierno entero en el mundo árabe.
Se llama Fatima Ezzahra El Mansouri, tiene 50 años, nació en Marrakech en 1976 y viene de un cargo poco común: 17 años como alcaldesa de la segunda ciudad más turística del país. Estudió derecho en Francia, tiene un diploma de derecho de negocios de New York University, y fue ministra de Planificación Urbana desde 2021.
En su primer discurso por television usó una frase que no se le escapa a nadie: “Este es un motivo de orgullo, no solo para mí, sino para todas las mujeres de Marruecos”.
El número que lo cambia todo: 97 de 395
Aquí está la parte que nadie quiere decir en voz alta. El partido de El Mansouri, el PAM, ganó las elecciones con 97 de los 395 escaños en la Cámara de Representantes. Para gobernar en solitario necesitaba 198.
Le faltan 101. Su primer trabajo como primera ministra no es firmar políticas: es construir una coalición con partidos que ya le dieron la espalda.
El PJD, el partido Islamist que se opuso a la reforma agraria, dijo que se queda en la oposición. Lo mismo la Federación de la Izquierda Democrática, la formación de izquierda más grande del país. Buena parte de los votos de esta coalición habrá que negociarlos, no ganarlos.
Lo que está en juego: miles de millones y un Mundial
Esta coalición no es un gabinete de política menor. Es la que va a decidir dónde van miles de millones de dólares de inversión de cara al Mundial de fútbol de 2030, que será anfitrión principalmente en Marruecos, Portugal y España.
Eso significa carreteras, aeropuertos, puentes y hoteles. Es la primera tarea real de la nueva ministra, y es una tarea de obra pública con presupuesto, plazos y comportas.
Por qué es más importante de lo que parece
El término árabe para esto es almusharrafa: el poder de la delegada es un poder prestado. En un país donde el rey fija la línea, ser presidenta de un partido no te convierte en ruler. Significa negociar.
El caso de Túniz es el ejemplo perfecto. Najla Bouden fue la primera mujer en el cargo del mundo árabe en 2021. Duró 22 meses. Cuando salió, Túniz estaba hundida en una crisis financiera y política que no tenía nada que ver con ser mujer. Su sucesor masculino, Youssef Chahed, apenas duró un poco más.
Mi lectura: El Mansouri tiene una ventaja que Bouden no tenía, y no es el género. Es la agenda: Mundial 2030, inversión pública y crecimiento. Un gobierno con eso delante no se cae por discusión interna.
El pero real: 50 años, partido sin mayoría, aliados que desconfían
Seamos honestos con el análisis crío. El poder real de El Mansouri viene de una sola persona: Mohammed VI. Y el rey, como todo buen rey, delega lo que quiere y se guarda lo que no le conviene.
El PAM fue fundado en 2008 por Fouad Ali El Himma, amigo personal del rey. Es decir: El Mansouri gobierna con un partido que es, técnicamente, extensión de la monarquía. No es como ganar dos elecciones con margen propio y libertad de maniobra.
Es un cargo que puede funcionar muy bien si el rey quiere que funcione, y desmoronarse si deja de hacerlo. Es un equilibrio de cuchillos.
El ángulo que de verdad importa: por qué te importa a ti
Marruecos no es un país lejano. Es tu puerta de entrada a África. Con 40 millones de habitantes, a menos de dos horas de avión de Europa, y con Tetuán creciendo en el norte, es el centro real del Mediterráneo hacia África subsahariana.
Cuando un país de 40 millones de personas se estabiliza políticamente, todos los que queremos operar allí respiramos. Y ojo con el Mundial 2030: será el primero que se juega enteramente en África y en el mundo árabe, coorganizado con Portugal y España. Si el gobierno nuevo entrega lo que hace falta para eso, se mueve una cantidad enorme de dinero público y privado. Si no puede, todo se retrasa años.
Eso es lo que está en juego. No es un símbolo de progreso: es un presupuesto, un Mundial y una relación de vecindad con España, Francia y Portugal que está dentro de la misma caja.
Las tres fechas para mirar
Primero, la formación del gabinete oficial: si tardan más de dos o tres semanas, algo está roto. Segundo, si el PJD o la Izquierda Democrática entran o se quedan fuera: eso define el carácter del gobierno. Tercero, los presupuestos de 2027, que es donde se ven las verdades de un gabinete y no en los discursos de aceptación.
Mi lectura cruda: tiene unos meses de margen. Si consigue los 101 votos de la coalición y entrega un presupuesto 2027 limpio, lo histórico dura. Si no, vuelve a ser un récord en una nota al pie.
Lo que nadie dice en serio
Que un rey nombre a una mujer como primera ministra no es un gesto de generosidad. Es un gesto de arquitectura política. Poco antes de que se sellaran los resultados, el rey necesitaba aliados, y el PAM estaba ahí con 97 escaños y una alcaldesa que conoce una de las ciudades que el mundo entero quiere visitar.
Eso no quita que sea histórico. Solo pone el punto final: no es una revolución, es una transición bien gestionada. Y en el Magreb, las transiciones gestionadas duran lo que dura el rey.
Pero la posteridad se la va a llevar igual. Fatima Ezzahra El Mansouri será tratada como la primera ministra de Marruecos por décadas. La única pregunta es si ese cargo es poder real o adorno institucional. Y esa la responden los próximos números.
¿Tú qué opinas? ¿Crees que una primera ministra sin mayoría puede gobernar de verdad, o es cargo decorativo? Cuéntame en los comentarios. Y si te parece que este tipo de cambios importan más allá de Marrakech, compártelo con alguien que nunca lo había pensado.