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Murió la mujer que salvó al Apolo 11 con su código
El 20 de julio de 1969, faltando segundos para tocar la Luna, la computadora del módulo Eagle empezó a vomitar errores. Houston estaba a punto de abortar el alunizaje. Entonces alguien decidió confiar en un software escrito por una mujer que casi nadie conocía.
Margaret Hamilton murió el 30 de septiembre en Cambridge, a los 90 años. El MIT confirmó la noticia hoy, 7 de octubre, y en cuestión de horas su nombre se volvió tendencia mundial. La mujer que le puso nombre a una profesión entera se acabó de ir.
La foto que firma su lugar en la historia
Existe una imagen que se sigue compartiendo cada año: Hamilton, con el pelo hasta los hombros, sonriendo al lado de una pila de listados impresos que ocupaba más que ella. Ese papel era el código de vuelo del Apolo.
En 1969 Hamilton lideraba dos equipos del Instrumentation Laboratory del MIT —Módulo de Comando y Módulo Lunar— y a más de 400 personas trabajando en el software del programa Apolo. Hoy el software se reparte en tickets de Jira; ella lo escribía y lo imprimía en papel.
La niña de 4 años que "rompió" la NASA
La anécdota es legendaria: la hija de Hamilton, Lauren, tenía 4 años cuando jugó con el simulador del módulo de comando y lanzó el programa P01 en pleno vuelo. El simulador se crasheó.
Hamilton pidió que se bloqueara ese lanzamiento en vuelo real. La respuesta fue que los astronautas bien entrenados nunca cometerían ese error. Un año después, en el Apolo 8, Jim Lovell lo hizo. El equipo tuvo que rescatar la misión a mano, y recién ahí su propuesta entró al programa. Eso se llamó más tarde programación defensiva.
El error 1202 que estuvo a punto de costar el alunizaje
En el Apolo 11, la computadora lanzó el código de alarma 1202: estaba saturada por un fallo en un interruptor. En tierra había dos opciones: abortar o confiar.
Confian porque Hamilton y su equipo habían diseñado un sistema con prioridades dinámicas: si la máquina se ahogaba, apagaba tareas de fondo y rescataba lo crítico. Ese diseño es la razón por la que dos personas caminaron sobre la Luna ese día.
Por qué peleó por llamarlo "ingeniería de software"
"Cuando empecé a usar esa frase, la gente se reía", contó Hamilton a El País. Le tomó décadas que el mundo tomara en serio a quienes escriben código. El 2016, Obama le entregó la Medalla Presidencial de la Libertad: "su arquitectura de software permitió saltos gigantescos para la humanidad".
Publicó más de 130 trabajos, fundó dos compañías de software y en 2015 el código completo del Apolo terminó en GitHub. En 2017 se convirtió en minifigura de Lego. The Times of India recuerda hoy que esa mano de obra sigue siendo referencia para Artemis II.
La lección que dejó para los que programamos hoy
Hamilton no escribió el código más rápido: escribió el que no se caía. En una era donde subimos cambios a ciegas con "revertir si falla", su obsesión por anticipar lo imposible se siente casi subversiva.
Ella misma lo resumió mejor: "No había segunda oportunidad. Lo sabíamos. Tomábamos nuestro trabajo en serio; mirando atrás, fuimos las personas más afortunadas del mundo: no había más opción que ser pioneros".
Margaret Hamilton no solo programó la Luna: inventó la idea de que el software puede salvar vidas. Cada vez que tu app no se borra al perder conexión, le debes algo a ella.
¿Creen que la ingeniería de software de hoy tiene la misma seriedad que la de los 60, o vendemos humo con DevOps y se acabó? Comparte esto con alguien que programa y no sabe quién fue Margaret Hamilton.