Nadie te dice esto sobre la muerte de Maradona — 4 años después, 7 médicos enfrentan la justicia

Estadio Monumental de Argentina con banderas celestes y blancas
El fútbol argentino llora a su ídolo mientras la justicia busca respuestas 4 años después de su muerte.

El 25 de noviembre de 2020, el mundo se paralizó. Diego Armando Maradona, el futbolista más grande de todos los tiempos, moría a los 60 años en un country de Tigre. Pero casi 6 años después, la pregunta que nadie quiere responder sigue siendo la misma: ¿pudo haberse salvado?

Un nuevo juicio acaba de comenzar en Argentina. Siete médicos y profesionales de la salud están sentados en el banquillo. El fiscal los acusa de "homicidio simple con dolo eventual" — sabían que Maradona se moría y no hicieron lo suficiente.

La primera vez que los llevaron a juicio, todo terminó en un escándalo procesal. Ahora, la Corte de Casación ordenó repetirlo. Esto es lo que realmente está pasando y por qué debería importarte aunque no seas fanático del fútbol.

¿Qué pasó realmente con Maradona?

Para entender el juicio, hay que entender los días previos. Maradona había sido operado de un hematoma subdural en la cabeza el 3 de noviembre de 2020. Salió bien de la cirugía, pero lo enviaron a una casa alquilada en Tigre — una clínica improvisada, sin los equipos necesarios para una recuperación de ese nivel.

Según la fiscalía, Maradona pasó sus últimos 12 días abandonado a su suerte. Sin monitoreo cardíaco, sin enfermería especializada, sin el equipo de rehabilitación que necesitaba después de una cirugía cerebral. El parte médico indicaba reposo absoluto, pero en la práctica estaba solo la mayor parte del tiempo.

La autopsia determinó que murió de un edema agudo de pulmón secundario a una insuficiencia cardíaca. En términos simples: el corazón le explotó mientras dormía. Para los fiscales, esa muerte era 100% prevenible con cuidados médicos básicos.

Los 7 acusados — de neurocirujano a psiquiatra

Los imputados son una constelación del sistema de salud argentino que rodeó a Maradona en sus últimos meses:

Leopoldo Luque, el neurocirujano que lo operó y coordinó su internación domiciliaria. Es la figura central del caso. Luque siempre dijo que hizo todo lo posible, pero los chats filtrados muestran otra cosa: lo llamaban "el jefe" y tomaba decisiones médicas sin consultar a especialistas.

Agustina Cosachov, la psiquiatra que medicaba a Maradona. Según la acusación, le recetaba un cóctel de pastillas (ansiolíticos, antidepresivos, sedantes) sin la supervisión adecuada. Maradona tomaba medicación psiquiátrica desde hacía años, pero en sus últimos meses la combinación era letal.

Los otros cinco son enfermeros, coordinadores médicos y el médico clínico que lo atendía. Todos sabían que el estado de Maradona se deterioraba y ninguno tomó cartas en el asunto, según la acusación.

Primer juicio anulado — ¿qué pasó?

El primer juicio oral comenzó en 2025 pero fue declarado nulo antes de llegar a sentencia. ¿La razón? Irregularidades procesales — testigos que declararon sin la defensa presente, peritos que cambiaron su testimonio entre la instrucción y el juicio, y una jueza que fue recusada por parcialidad.

Fue un escándalo jurídico monumental. La familia de Maradona estalló en conferencia de prensa. "No hay justicia para Diego", dijo su hijo varón. La Corte de Casación ordenó un nuevo tribunal, nuevos jueces, y empezar de cero.

Esta vez la presión es infernal. Argentina entera está mirando. Cada declaración, cada prueba, cada peritaje será examinado bajo lupa.

Lo que nadie te cuenta: el costo del "privilegio"

Hay una ironía macabra en todo esto. Maradona tenía acceso al mejor sistema de salud del mundo. Podía pagar cualquier clínica, cualquier especialista, cualquier tratamiento. Sin embargo, terminó muerto en una casa prestada atendido por un equipo médico improvisado.

Porque el problema no fue la falta de recursos. Fue el "trato especial". Los médicos no se atrevían a contradecirlo. No se atrevían a internarlo en una clínica real porque "Diego no quería". Los enfermeros tenían miedo de poner límites. El resultado: un paciente con una cirugía cerebral reciente, sin monitoreo, sin rehabilitación, medicado hasta las cejas y solo la mayor parte del tiempo.

Uno de los peritos del caso lo resumió brutalmente: "Lo mataron entre todos, y también lo mató su propia leyenda." Nadie quería ser el que le dijera que no al Diego.

Para el público LATAM, esta historia resuena en un nivel más profundo. En países con sistemas de salud colapsados, también existe el fenómeno inverso: famosos que reciben atención VIP que resulta ser peor que la atención estándar, porque los protocolos se doblan por "el tratamiento especial".

¿Qué puede pasar ahora?

El nuevo juicio se estima que durará entre 4 y 6 meses. Si son condenados, los siete acusados enfrentan penas de 8 a 25 años de prisión. La defensa de Luque y Cosachov insiste en que son chivos expiatorios de un sistema más grande que falló.

Para la familia Maradona, no se trata de venganza. "Queremos que esto no le pase a nadie más", dijo su hija Dalma en una entrevista. El caso ya sentó un precedente legal en Argentina sobre la responsabilidad médica en internaciones domiciliarias de alto riesgo.

La verdadera pregunta es: si Diego Armando Maradona — multimillonario, famoso, el ídolo de un país entero — pudo morir abandonado por su propio equipo médico, ¿qué posibilidades tiene una persona común de recibir atención médica digna?

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