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LIV Golf se queda sin dinero: el imperio saudí de $5,000 millones que prometió revolucionar el golf se derrumba
Imagina que fundas una liga deportiva, le prometes a los mejores jugadores del mundo contratos de novecientos millones de dólares, gastas cinco mil millones en tres años y de repente... el dinero se acaba.
El 22 de julio de 2026, Scott O'Neil, CEO de LIV Golf, se paró frente a los medios y no pudo responder a la pregunta más incómoda del deporte mundial: ¿va a terminar la temporada?
Su respuesta fue un monumento a la ambigüedad corporativa. Dijo que "hay novedades en los próximos 10 días". Dijo que el tour está "reevaluando su estructura". Dijo todo, menos lo que todos querían escuchar: "sí, la temporada termina como está programada".
Bienvenidos al funeral de la liga que prometió revolucionar el golf.
🔥 ¿Qué pasó con los $5,000 millones del petróleo?
LIV Golf nació en 2022 como el capricho multimillonario del Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita (PIF). La idea era simple: crear una liga rival de la PGA con contratos obscenos para los golfistas más famosos del planeta.
Y funcionó. Durante un tiempo.
Phil Mickelson firmó un contrato estimado en $200 millones. Dustin Johnson por $150 millones. Jon Rahm, el español número 1 del mundo, aceptó un paquete que rondaría los $500 millones. En total, el PIF gastó más de $5,000 millones en tres años para construir lo que llamaban "el golf del futuro".
El problema, según reporta Sportico, es que los ingresos de LIV nunca estuvieron cerca de cubrir sus gastos. Las audiencias televisivas fueron modestas, los patrocinadores nunca llegaron con la fuerza esperada, y los boletos para los torneos se regalaban más de lo que se vendían.
💸 $400 millones que nunca llegaron
Fuentes de Fox News, ESPN y Front Office Sports confirman que el PIF prometió $400 millones adicionales para que LIV terminara la temporada 2026. Ese dinero, simplemente, nunca llegó.
Según Golf Digest Middle East, el PIF solo ha financiado un tercio de lo que LIV necesita para sobrevivir el año. La junta directiva de LIV, en un movimiento desesperado, anunció la formación de un nuevo consejo mientras busca inversores externos que reemplacen al dinero saudí.
El problema es que el modelo de negocio de LIV nunca fue sostenible sin el respaldo ilimitado del PIF. Pagar sueldos de $500 millones a jugadores que juegan 14 torneos al año frente a estadios medio vacíos no es exactamente una fórmula ganadora.
⛳ El efecto dominó: Jon Rahm y el futuro de los jugadores
La crisis de LIV pone a decenas de golfistas en una situación complicada. Firmaron contratos multianuales con una liga cuyo cheque ahora puede rebotar. Jon Rahm, el fichaje más caro de la historia de LIV, sería el más afectado. Según Golf Digest, varios jugadores ya han contactado al PGA Tour para explorar un posible regreso.
Pero volver no será fácil. El PGA Tour, que perdió a sus mejores jugadores ante el dinero saudí, ha endurecido las condiciones de reingreso. Las "rutas y términos serán más restrictivos", reporta Golf Digest. El mensaje es claro: se fueron por dinero, que vuelvan a pedir perdón.
El CEO del DP World Tour (el circuito europeo) también ha expresado su preocupación por el colapso de LIV, temiendo que una oleada de golfistas buscando reinstalación sature el mercado y devalúe los torneos existentes.
🏌️ El boondoggle más grande en la historia del deporte
Slate Magazine lo resumió mejor que nadie: "uno de los boondoggles más grandes en la historia del deporte está prácticamente muerto".
National Review tituló su análisis "La Muerte de LIV". Crain's Detroit reportó que el torneo de Michigan de LIV "quizás se realice por última vez". El CEO de LIV no pudo ni siquiera garantizar que el torneo de Michigan se jugara.
La ironía es cósmica. LIV Golf se creó para "revolucionar" el golf, para "darle poder a los jugadores", para "romper el monopolio del PGA Tour". Terminó siendo un agujero negro financiero saudí que quemó $5,000 millones en tres años y ahora no tiene cómo pagar los próximos cuatro torneos.
🤔 ¿Y ahora qué?
Hay tres escenarios posibles:
1. Rescate de última hora. El PIF recapacita y suelta los $400 millones. Poco probable después de que el príncipe heredero Mohammed bin Salman ordenara recortar gastos en proyectos deportivos no rentables.
2. Inversor externo. LIV encuentra un nuevo financista dispuesto a perder dinero. Difícil cuando el modelo de negocio demostró no funcionar ni con dinero infinito.
3. Colapso total. LIV cancela los últimos torneos de 2026, los jugadores regresan al PGA Tour con descuento, y el golf vuelve a ser como era antes. Este es el escenario más probable.
Si LIV colapsa, se llevará con él una lección que los jeques del petróleo están aprendiendo por las malas: el dinero no lo compra todo. No compra audiencia, no compra tradición, no compra el respeto de los aficionados.
Y definitivamente no compra un deporte que funciona perfectamente bien sin tu dinero.
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¿Crees que LIV Golf va a sobrevivir de alguna manera, o es el principio del fin del deporte financiado por petrodólares?