Katy Perry explota contra Trump por usar 'Firework' en video de bombardeos: "Es una violación total"

Micrófono en concierto con luces de colores
Katy Perry se suma a la lista de artistas que han denunciado el uso no autorizado de su música por parte del gobierno de Trump.

Si hay algo que garantiza viralidad en Internet, es una artista pop furiosa contra el gobierno. Y el sábado 25 de julio, Katy Perry le dio a la Casa Blanca exactamente eso: una cachetada pública monumental.

El detonante fue un video de TikTok publicado por la administración de Donald Trump, donde se veían imágenes de ataques militares — presuntamente relacionados con la escalada del conflicto con Irán — musicalizados con el himno pop de 2010 "Firework".

Perry no tardó ni una hora en responder desde su cuenta de X.

"Estoy profundamente consternada y furiosa de ver 'Firework' usado como banda sonora de ataques militares. No aprobé esto, no me preguntaron, y no lo condono absolutamente", escribió la cantante.

"Escribí esta canción para ser un himno de esperanza, sanación y fortaleza interior para personas en sus momentos más oscuros. Ver un mensaje de autoestima transformado en banda sonora de destrucción y violencia es una violación total de todo lo que mi canción representa", agregó.

El patrón que nadie quiere ver

Lo más revelador de esta historia no es el estallido de Perry — que ya es noticia — sino que esto ya ha pasado antes. Varias veces. Y con algunas de las artistas más grandes del planeta.

Ariana Grande explotó cuando la Casa Blanca usó su canción "Bye" en un video promoviendo deportaciones masivas con el caption "Bye-bye. President Trump has delivered the most secure border in history." La respuesta de Grande fue brutal en los comentarios: "Por favor, no usen nunca mi música en relación con esta basura bárbara e inhumana. F*** ICE." Horas después, su comentario había desaparecido.

SZA también fue víctima. La Casa Blanca compartió un video en diciembre de 2025 con agentes de ICE realizando arrestos, musicalizado con "Big Boys". La respuesta de SZA fue lapidaria: "La Casa Blanca está rage-baiting a los artistas para conseguir promo gratis — es PEAK DARK. Malvado y aburrido."

Sabrina Carpenter se sumó al coro cuando el Departamento de Seguridad Nacional usó "Juno" en un video similar. Lo llamó "malvado y asqueroso" y exigió que no la involucraran en su "agenda inhumana".

¿Estrategia deliberada?

En este punto, es imposible ignorar el patrón. La administración Trump ha usado canciones de artistas pop — específicamente de mujeres jóvenes con audiencias masivas — para musicalizar sus contenidos más polémicos: deportaciones, ataques militares, operativos de ICE.

¿El resultado? Cada artista explota en redes sociales, sus fans se indignan, los medios mainstream cubren la controversia, y el mensaje original — deportaciones, bombardeos — queda sepultado bajo el drama.

SZA lo entendió perfectamente cuando escribió que la Casa Blanca está "rage-baiting" — provocando ira para obtener engagement gratuito. La pregunta incómoda es: ¿funciona?

Lo que esto significa para la música y la política

El uso no autorizado de música en campañas políticas no es nuevo. Desde Ronald Reagan usando "Born in the U.S.A." de Springsteen sin permiso, hasta Trump mismo siendo demandado por bandas como Queen, los Rolling Stones y Rihanna por usar su música en mítines.

Pero lo de ahora es distinto. No es un mitin político — es contenido viral diseñado para provocar. Y cuando la provocación viene del gobierno, las artistas quedan en una posición imposible: si responden, le dan más atención al video original; si no responden, su música se asocia con contenido que detestan.

La ironía final: La misma Casa Blanca que se queja de que las grandes tecnológicas "silencian" a los conservadores está usando TikTok y la maquinaria de viralización para difundir su mensaje bélico.

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