🌿 Ciencia
JWST investigó dos estrellas con posibles megaestructuras alienígenas — la verdad es mejor que la ficción
En 1960, el físico Freeman Dyson propuso una idea que suena a ciencia ficción: una civilización avanzada podría construir una megaestructura gigante alrededor de su estrella para capturar toda su energía. Sesenta y seis años después, el telescopio James Webb acaba de hacer lo impensable: examinar las dos candidatas más prometedoras a esfera de Dyson jamás encontradas.
Si esperabas que te dijera "encontramos aliens", lamento arruinarte la emoción. Pero lo que el JWST descubrió es, en muchos sentidos, más fascinante.
La cacería de megaestructuras alienígenas
El equipo liderado por Erik Zackrisson de la Universidad de Uppsala analizó unos cinco millones de estrellas en la Vía Láctea buscando un patrón muy específico: estrellas que emitieran más radiación infrarroja de la que deberían.
¿Por qué? Porque si una civilización construye una esfera de Dyson alrededor de su sol, toda esa energía capturada tiene que ir a algún lado. Y ese "algún lado" es calor residual en el infrarrojo medio. No importa qué tan avanzados sean — la termodinámica siempre cobra su impuesto.
De cinco millones de estrellas, siete sobrevivieron los filtros iniciales. Y de esas siete, dos eran las candidatas más prometedoras que jamás hayamos tenido. El JWST apuntó sus espejos dorados hacia ellas.
El momento de la verdad
La astrofísica Olivia Curtis de Penn State, coautora del estudio, describió el momento exacto en que las imágenes llegaron: "En las longitudes de onda más cortas ves la estrella, pero al pasar a 10 y luego 15 micras, la estrella se desvanece mientras una segunda fuente se enciende justo al lado".
Dos fuentes donde WISE (el telescopio que las identificó originalmente) veía una sola. No era una megaestructura alienígena.
Eran galaxias lejanas perfectamente alineadas detrás de las estrellas, como si el universo hubiera decidido jugarle una broma cósmica a los astrónomos.
El photobomb más impresionante del universo
La Candidata D resultó tener una Hot DOG — una Galaxia Oscurecida por Polvo Caliente — escondida exactamente detrás de la estrella. "El universo escondió esa galaxia tan bien como pudo, y lo respeto un poco por eso", dijo Curtis.
La Candidata E fue peor. Su galaxia de fondo era un sistema extendido y grumoso, con la estrella en primer plano cayendo exactamente sobre uno de sus puntos más brillantes en infrarrojo. Curtis pasó "más horas en esos picos de difracción de lo que me gustaría admitir" para separar la luz de la estrella de la luz de la galaxia.
Para ponerlo en perspectiva: la alineación era tan precisa como ver una moneda desde 5 kilómetros de distancia y poder distinguir que hay dos objetos en lugar de uno.
Lecciones para la próxima generación
Aunque no encontramos aliens, este resultado es oro puro para la ciencia. Los investigadores desarrollaron técnicas nuevas para desenredar la luz de JWST, descubrieron dos galaxias genuinamente interesantes que de otro modo nunca habríamos visto, y — lo más importante — identificaron al impostor más peligroso en la búsqueda de esferas de Dyson.
Como dijo Curtis: "Los campos jóvenes crecen cazando sus falsos positivos hasta el final. Cada uno le enseña al siguiente estudio qué descartar". Ahora sabemos que las galaxias polvorientas y ocultas pueden imitar perfectamente una esfera de Dyson si se alinean bien.
La próxima vez que encontremos una candidata, sabremos exactamente qué buscar. Y quién sabe — tal vez la próxima sea la verdadera.
¿Estamos solos?
Es fácil sentirse decepcionado. Dos candidatas, cero aliens. Pero piensa en esto: por primera vez en la historia, tenemos la tecnología para realmente buscar megaestructuras alienígenas y distinguirlas de impostores naturales. El JWST nos dio esa capacidad.
Y en un universo con cien mil millones de galaxias, cada una con cien mil millones de estrellas, sería bastante arrogante asumir que estamos solos solo porque las primeras dos candidatas resultaron ser falsos positivos.
La búsqueda apenas comienza. JWST demostró que puede hacer el trabajo. Ahora solo queda apuntar a las otras cinco candidatas — y a las millones que quedan por descubrir.
Comparte esto con alguien que crea que la ciencia es aburrida. La búsqueda de inteligencia extraterrestre nunca había sido tan real.