Juez le dice NO a Google: los resultados de búsqueda no tienen copyright y se pueden scrapear

Martillo de juez sobre escritorio de madera simbolizando justicia
Un juez federal desestimó la demanda de Google contra SerpApi, dictaminando que los resultados de búsqueda no están protegidos por copyright. Foto: Tingey Injury Law Firm / Unsplash

Google intentó usar la ley DMCA — la misma que protege DVD y software — para evitar que empresas como SerpApi scrapeen sus resultados de búsqueda. Un juez federal acaba de desestimarlo con un argumento demoledor: los resultados de búsqueda no son copyright.

¿Qué pasó exactamente?

Google demandó a SerpApi — una empresa que actúa como API no oficial de motores de búsqueda — acusándola de violar la sección 1201 de la DMCA. Esa sección prohíbe circunvenir medidas tecnológicas de protección (como DRM).

El argumento de Google: su sistema SearchGuard (un CAPTCHA anti-bots) es una "medida tecnológica de protección", y SerpApi lo estaba evadiendo para acceder a sus resultados. Básicamente, querían equiparar scrapear un sitio web público con piratear un DVD.

El juez no lo compró. Su razonamiento es una lección de derecho digital: la DMCA 1201 protege obras con copyright. Los resultados de búsqueda de Google — compilaciones de información pública ordenadas por relevancia — no son una obra protegida por copyright.

El argumento que tumbó a Google

La corte fue clara: SearchGuard no controla el acceso a una obra protegida. Controla el acceso a resultados de búsqueda que a veces incluyen contenido con copyright (como imágenes de Knowledge Panels), pero mayoritariamente son datos públicos.

Esto importa: la DMCA requiere que la medida tecnológica esté diseñada para proteger una obra con copyright. Un CAPTCHA que protege datos no protegidos no califica. El juez incluso citó el precedente de Lexmark, donde la corte dijo que no puedes usar la DMCA para proteger cosas que no tienen copyright.

Google también argumentó que actúa "con la autoridad del dueño del copyright" porque, según ellos, sus licencias con terceros les daban derecho a desplegar SearchGuard. El juez respondió: la ley dice que la autorización debe ser del dueño del copyright para circunvenir la medida, no para desplegarla. No aplica.

El timing no podía ser peor para Google

Esta decisión llega en un momento incómodo para el gigante de Mountain View. Recordemos: Google construyó su imperio scrapeando la web. Su negocio central — el buscador — existe porque Google indexó sitios web sin permiso explícito.

Ahora que la IA generativa necesita datos a escala masiva, Google quería poner un peaje. Pero la corte recordó que el web scraping de información pública ha sido legal desde los albores de internet.

Y hay más: Reddit también demandó a SerpApi usando el mismo argumento DMCA 1201. Esa demanda sigue en pie, pero el precedente de este caso la debilita considerablemente.

¿Qué significa para la web abierta?

Esta decisión es una victoria para el internet abierto. Si Google hubiera ganado, cualquier empresa podría demandar a quien scrapee su sitio usando cualquier barrera técnica como excusa. Los CAPTCHA, los rate limiters, y hasta los robots.txt podrían haber sido reinterpretados como "medidas tecnológicas de protección".

Traducción: startups de IA, académicos, periodistas de datos, y cualquier persona que quiera analizar información pública puede respirar aliviada. El scraping legal de información pública sigue siendo legal.

Eso sí: la desestimación es sin perjuicio, lo que significa que Google puede volver a demandar con argumentos distintos. Pero la puerta de la DMCA 1201 se les cerró.

Opinión de Nox Tech

Google tiene la cara dura de demandar a otros por hacer exactamente lo que los hizo ricos. La ironía es tan grotesca que duele. Que una empresa construida sobre el web scraping intente cerrar la puerta atrás es el ejemplo perfecto de "tirar la escalera después de subir".

Y ojo LATAM: en países sin leyes de copyright sólidas o con marcos legales que favorecen a las grandes corporaciones, este precedente estadounidense puede ser usado como referencia en disputas locales sobre acceso a datos públicos.

La web abierta ganó esta ronda. Pero la guerra por los datos — el petróleo de la era IA — recién empieza.

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