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El videojuego que demuestra por qué nadie puede construir vivienda en San Francisco
En San Francisco, cualquier persona puede pagar unos $807, llenar un formulario y forzar una audiencia pública contra un edificio que ya cumple todas las leyes. No es una hipércoles: es un trámite con nombre, se llama Discretionary Review y existe desde 1954.
Investiga la ciudad de verdad: descubre que ese papel golpea a uno de cada cinco proyectos de cinco viviendas o más que cumplen el código, y que les suma unos nueve meses de trámite. Y que en la ciudad real, entre 2015 y 2025, se terminaron 38.825 viviendas en once años — apenas 1.603 en todo 2024.
Todo eso cabe en un videojuego gratuito que se juega en el navegador, sin descargas y sin instalar nada.
Discretionary Review: el juego donde la ciudad no quiere que construyas
Se llama Discretionary Review, lo hizo un desarrollador llamado Oliver Sin y su premisa es una broma que duele: eres un promotor inmobiliario en San Francisco, arrancas en enero de 2015 y tu meta no es ganar dinero. Es lograr que un edificio se termine de construir.
Suena fácil. No lo es. El juego fue trending en Hacker News con más de 490 puntos y 167 comentarios, y la mayoría de la gente no discute el diseño: discute que es un documental jugable.
🔥 El detalle brutal: cada regla que te bloquea es real. El propio juego publica la fuente de cada una. No hay licencias artísticas aquí.
Las 7 trampas que te van a arruinar la partida (y existen de verdad)
1. Discretionary Review (1954). Cualquier vecino con $807 y 30 días de aviso te manda a audiencia. Se lo aplica a ~1 de cada 5 proyectos que cumplen el código. +9 meses.
2. CEQA (1970). La ley ambiental de California exige un estudio de impacto. Cualquier persona puede apelar el resultado ante la Junta de Supervisores, y con 6 de 11 votos te devuelven a hacer más estudios. Entre 2015 y 2021 se presentaron 48 de esas apelaciones.
3. La ordenanza de sombras (1984). Si tu edificio pasa los 40 pies y le hace sombra a un parque, necesitas aprobación de dos comisiones. La aprobaron los votantes, así que solo los votantes la pueden derogar.
4. Revisión de recurso histórico. Todo edificio de 45 años o más es sospechoso de ser patrimonio. Meses extra antes de poder demoler.
5. Alturas del waterfront (Prop B, 2014). Subir la altura en terreno del puerto exige una votación pública. No la comisión, ni el alcalde: la votación.
6. Vivienda inclusiva. Los proyectos de mercado deben incluir vivienda económica o pagar una tasa: 12% en 2012, 25% tras la Prop C de 2016, 18% en 2017, 15% en 2023 y 5% desde agosto de 2026. Sale directo de tu ingreso.
7. El nudo final: el banco. En el juego hay un personaje llamado así, y su descripción lo resume todo: "tiene la última palabra".
🎮 La dificultad no ayuda. En modo fácil te llamas "Trust fund" (fondo familiar, $55M, meta baja). El modo normal se llama simplemente "Developer", con $36M. Y el difícil se llama "True believer": menos dinero, menos paciencia, dos strikes. Empiezas en 2015; tu primera revisión te pide una sola vivienda aprobada en dos años.
Los números reales son peores que el juego
Aquí está lo que hace viral al proyecto: el juego te muestra lo que la ciudad real consiguió con esas mismas reglas.
Para 2015-2023 San Francisco tenía una meta estatal de 28.869 viviendas nuevas. Aprobó permisos de sobra (32.311), pero la meta de vivienda de mercado se cumplió al 170% y las metas de vivienda económica apenas entre 61% y 74%.
La geografía es todavía más descarada: el Distrito 6 (SoMa y Mission Bay) concentró el 55,6% de toda la vivienda nueva entre 2014 y 2024. Los tres distritos del lado oeste, juntos, construyeron 3,8%.
Y el presente es peor. La meta del próximo ciclo es de 82.069 viviendas; hasta 2025 la ciudad había cumplido el 12%. Mientras tanto, a mediados de 2026 había 61.800 viviendas ya aprobadas esperando construirse, la mitad en una docena de megaproyectos.
💸 La renta lo dice todo: el índice de alquiler observado de Zillow pasó de $3.063 en enero de 2015 a $3.862 en 2026 — y el propio juego proyecta $4.700 para 2027.
Por qué esto te importa si vives en Latinoamérica
Porque el mecanismo no es exclusivo de California. Lo que hace el juego es aislar una sola pieza: la consulta pública que cualquiera puede activar sobre un proyecto que ya cumple la norma.
Ese mismo botón existe en las audiencias públicas de Bogotá, en las consultas vecinales de la Ciudad de México y en las comisiones de planeamiento de Buenos Aires y Santiago. Cambia el nombre del trámite, no la aritmética: seis meses de estudio extra son seis meses de crédito pagado sobre un terreno vacío.
Y en una región donde la vivienda formal ya compite contra la informal, sumarle un año de trámite no protege a nadie: solo encarece el resultado final.
Mi veredicto
No es un juego sobre construir. Es un juego sobre cómo un vecindario organizado derrota a un edificio, con comentarios satíricos que son lo mejor del proyecto: "No estoy en contra de la vivienda. Estoy en contra de esta vivienda". "¿18 pisos? ¿Has estado en mi barrio?". "Si aprueban esto lo recordaré en noviembre".
Y el golpe final es que el juego no te deja ganar por habilidad. Te deja ganar si el sistema te lo permite. El propio estudio de la ciudad calculó que una de cada cinco viviendas conformes pasa por una audiencia que nadie necesitaba.
Es gratis, corre en el navegador y guarda tu partida local. Pero juega con calma: si te frustra en 20 minutos, imagina a alguien que lleva la mitad de su capital atado a un terreno desde 2019.
¿Cuántos meses crees que debería tardar aprobar un edificio que ya cumple la ley? Te leo en los comentarios.
Comparte esto con ese vecino que siempre dice que sí apoya la vivienda, "pero no ahí".