Jim Bakker muere a los 86: el imperio de $129 millones que cayó en un escándalo

Escenario con luces de espectáculo y público en un evento masivo
El telepredicismo convirtió la fe en un espectáculo de masas. (Foto: Unsplash)

Un imperio de 2,300 acres, 13 millones de hogares y una caída de telenovela. Jim Bakker, el telepredicador que convirtió la fe en un negocio de televisión sin precedentes en Estados Unidos, murió este lunes a los 86 años. Su segunda esposa, Lori Bakker, lo anunció en redes sociales: su marido había "ido a casa a estar con el Señor". No se reveló la causa de la muerte; Bakker había sufrido un derrame cerebral en 2020.

Para millones de latinoamericanos su nombre quizá no diga nada. Para una generación entera de estadounidenses es imposible de olvidar: Bakker fue el rostro del auge y el colapso del telepredicismo de los años 80, un pionero de los medios de masas que terminó condenado por fraude federal y convertido en el caso de estudio definitivo sobre dinero, celebridad y poder religioso.

De Muskegon a los 13 millones de hogares

Nacido James Orsen Bakker en Muskegon, Michigan, en 1940, conoció a Tammy Faye LaValley en el North Central Bible College de Minneapolis. Se casaron en 1961, dejaron los estudios y salieron a predicar por carretera: él hablaba, ella cantaba y tocaba el acordeón. Ese dúo llegó hasta el Christian Broadcasting Network de Pat Robertson, donde ayudaron a construir la programación religiosa y él llegó a conducir "The 700 Club".

En 1974 fundaron "The PTL Club" —"Praise the Lord"— y crearon la PTL Satellite Network. La fórmula era sospechosamente moderna: parte sermón, parte talk show, parte teletón de recaudación. En su pico, el programa llegaba a unos 13 millones de hogares. La personalidad exuberante de Tammy Faye y su rímel legendario se volvieron tan reconocibles como las súplicas energéticas de Jim frente a la cámara.

$129 millones al año y un parque temático

Los Bakker expandieron el ministerio a Heritage USA, un complejo cristiano de 2,300 acres en Fort Mill, Carolina del Sur, que llegó a recibir millones de visitantes al año y se ubicó entre los parques temáticos más populares del país. PTL se convirtió en una empresa multimillonaria que ingresaba unos $129 millones anuales hacia 1987.

El éxito vino acompañado de riqueza ostentosa: casas caras y la imagen perfecta de la "teología de la prosperidad". El espejo se rompió en 1987, cuando el Charlotte Observer destapó un encuentro sexual que Bakker había tenido años antes con Jessica Hahn, una secretaria de la iglesia. Directivos de PTL habían pagado una suma considerable para mantenerlo en secreto. Bakker admitió el encuentro y renunció al ministerio en marzo de ese año.

Después llegó lo peor. Jerry Falwell tomó el control de PTL, que se hundió en la bancarrota, y los fiscales federales acusaron a Bakker de haber vendido muchísimas más "membresías vitalicias" de $1,000 en Heritage USA de las que el resort podía alojar. Según los investigadores, se vendieron cerca de 160,000 membresías. En 1989 un jurado federal lo declaró culpable de los 24 cargos de fraude postal, fraude electrónico y conspiración. La sentencia inicial: 45 años de prisión y $500,000 de multa, reducida después a ocho años. Salió en libertad en 1994, tras cumplir unos cinco.

El segundo acto y las nuevas polémicas

La prisión no terminó su carrera. Tammy Faye se divorció en 1992 y murió de cáncer en 2007, a los 65 años. Bakker se casó con Lori Graham en 1998 y en 2003 volvió a la televisión con "The Jim Bakker Show" desde Missouri, centrado en profecía bíblica y preparación ante catástrofes. "No volví por los perfectos", dijo en 2007. "Estoy aquí para los rotos y los golpeados."

Pero el segundo acto trajo nueva controversia. Durante la pandemia de 2020, Bakker promocionó un producto a base de plata con afirmaciones sobre el coronavirus. La FDA y la FTC lo advirtieron en marzo de ese año, y una demanda en Missouri terminó en un acuerdo de 2021 que le obligó a emitir $156,000 en reembolsos.

Qué deja su historia

Jim Bakker encarna mejor que nadie la lección incómoda de la televisión religiosa: cuando la fe se diseña para maximizar la audiencia y las donaciones, la línea entre el púlpito y el negocio se borra. Tuvo seguidores que vieron en sus últimos años una historia de arrepentimiento, y críticos que vieron la prueba de que poco había cambiado.

Deja dos hijos de su matrimonio con Tammy Faye y cinco hijos adoptados con Lori. Y deja, sobre todo, un manual no escrito de cómo construir un imperio mediático y cómo perderlo entero en un solo escándalo.

¿Quién crees que es el mayor "telepredicador empresario" de la era digital? ¿Los streamers y gurús de internet repiten hoy el mismo patrón de Bakker? Cuéntamelo en los comentarios.

Comparte esto con alguien a quien le interese cómo se entrelazan el espectáculo, la fe y el dinero.