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Infantino contra las cuerdas: la UEFA le exige renunciar y la FIFA se prepara para 'matar al monstruo'
Gianni Infantino acaba de vivir las 24 horas más brutales de su carrera. Y no, no fue una derrota en la cancha: fue una rebelión interna que lo tiene a un paso de quedarse sin silla.
La UEFA, la confederación más poderosa del fútbol mundial, le lanzó un ultimátum que no admite ambigüedad: renunciá o te vamos a votar para sacarte.
Y por si fuera poco: directivos de la propia FIFA conspiran para derrocarlo. El plan tiene hasta nombre en clave: "matar al monstruo".
¿Qué pasó? El plan que lo incendió todo
Todo empezó cuando la FIFA intentó vender una participación del negocio del Mundial a inversores privados. El objetivo: levantar alrededor de $20 mil millones vendiendo parte de los derechos comerciales del torneo más rentable del planeta.
La idea no era solo financiera. Era política: un fondo vinculado a Jared Kushner, yerno de Donald Trump, estaba en la mesa. Las alarmas se encendieron en Europa al instante.
La UEFA reaccionó con una amenaza histórica: boicotear los Mundiales. Los miembros europeos votaron de forma unánime rechazar el plan.
La presión fue tal que la FIFA se vio obligada a tirar el proyecto a la basura. Pero el daño ya estaba hecho: la confianza estaba rota.
El ultimátum de la UEFA: renunciá o te sacamos
Según The Telegraph, la UEFA fue directa con Infantino: si no renunciás, convocamos una votación para destituirte. No hay ambigüedad, no hay "reunión para aclarar las cosas".
La declaración oficial de la UEFA fue lapidaria: perdió la confianza en la FIFA de Infantino y exige rendición de cuentas por el plan fallido de inversión privada.
Y no está sola. CONCACAF, la confederación de Norteamérica — que además co-organizó el Mundial 2026 — también declaró que perdió la confianza en el liderazgo de Infantino, según Reuters.
"Kill the monster": la conspiración interna
Lo más explosivo llegó por el New York Post: funcionarios de la propia FIFA planean un motín para sacar a Infantino.
Fuentes internas describen el movimiento con una frase que ya es viral: "hay que matar al monstruo".
No es solo descontento de pasillo. Es una operación coordinada para forzar una votación de destitución en el Congreso de la FIFA.
Hasta el sindicato mundial de futbolistas (FIFPRO) se sumó: declaró que jamás apoyará la venta del Mundial, y cuestiona el rumbo autoritario de la gestión.
Qatar, el salvavidas inesperado
Pero Infantino no está solo. En el momento más oscuro apareció un aliado clave: Qatar le dio su apoyo total.
El país que organizó el Mundial 2022 — el torneo más controvertido de la historia moderna — respalda públicamente al presidente de la FIFA.
No es casualidad. Qatar fue el gran aliado geopolítico de Infantino durante años, y los lazos entre Doha y la FIFA son profundos y jugosos.
Según Politico, incluso hay rumores de que directivos europeos ya miran a un ejecutivo deportivo qatarí como potencial candidato para reemplazar a Infantino.
¿Qué significa esto para el fútbol?
Pensalo bien: la FIFA es una organización que maneja más de $7 mil millones en ingresos por ciclo mundialista, casi todo derivado del Mundial.
Que la UEFA y CONCACAF — dos de sus seis confederaciones, y las más ricas — le declaren la guerra abierta al presidente no tiene precedentes recientes.
Si Infantino cae, sería el primer presidente de la FIFA destituido por una rebelión interna desde la era de Sepp Blatter, que renunció en 2015 en medio de un escándalo de corrupción masiva.
Y acá está el punto incómodo: el problema no es solo Infantino, es el modelo. Una organización que puede intentar vender el Mundial a fondos de inversión sin consultar a nadie tiene un problema de gobernanza estructural.
Para el fútbol latinoamericano, esto importa doble. La Conmebol fue parte de la rebelión inicial, y los próximos Mundiales — incluido el de 2030 con Sudamérica como sede principal — dependen de quién quede al mando.
La pregunta que nadie responde
¿Renunciará Infantino o se aferrará al poder con el apoyo de Qatar y las confederaciones afines?
El tiempo corre. El Congreso de la FIFA puede convocarse en cualquier momento, y las votaciones de destitución no necesitan mayoría absoluta para hacer la vida imposible a un presidente.
Lo único seguro es esto: el fútbol mundial está en medio de su mayor crisis de liderazgo en una década, y esta vez no se resuelve con un gol en el último minuto.
Compartí esto con ese amigo que todavía cree que la FIFA es intocable.
¿Crees que Infantino debería renunciar o que esto es solo una pelea de poder entre confederaciones ricas? Te leo en los comentarios. 👇