Hungría le quitó la inmunidad a su propio primer ministro y a dos de Orbán

Parlamento de Budapest, Hungría
El Parlamento de Budapest votó el lunes la suspensión de inmunidad.

Un primer ministro al que le tiran el teléfono al río, y el país entero lo acusa de ladrón. Así empezó el lunes más insólito del Parlamento de Budapest: 328 diputados levantaron la inmunidad de Peter Magyar y, en votaciones separadas, la de dos exministros del gobierno de Viktor Orbán. En una sola jornada, el país que heredó Orbán decidió que la puerta del juicio se abría para él y para los suyos.

Esto importa por una razón muy simple: es la primera vez que Hungría investiga penalmente a altos cargos del gobierno de Orbán. Dieciséis años de poder casi absoluto, ahora bajo lupa.

El teléfono en el Danubio

Todo empieza en junio de 2024, en un club de Budapest. Magyar fue grabado en vídeo, le quitó el móvil a un hombre que lo estaba filmando y lo tiró al Danubio. Un arrebato irracional, pensaron muchos. dimensionality, pensaron muchos. Hoy los fiscales lo tratan como un robo.

Magyar no lo niega: lo combate. Pidió él mismo que se le levantara la inmunidad, y lo hizo con una frase que revela el clima político del país. Dijo que necesitaba poder desmentir el asesinato de carácter. Es decir, no se defendía del robo: estaba ventilando la sospecha de que todo el caso es una persecución montada para debilitar a su gobierno.

«El caso es una farsa», escribió Magyar, y acusó a los fiscales de querer mezclar los casos de los exministros con un intento de character assassination que ya ha fracasado varias veces.

40 millones de euros y 37 en cohecho

Los otros dos son de Orbán, y los montos no admiten interpretación:

Balázs Hánkó (Fidesz, exministro de Cultura), acusado de sustraer más de 40 millones de euros (46 millones de dólares) de fondos públicos. Los fiscales sostienen que el dinero fue a financiar la campaña electoral de 2026 y a beneficiar a terceros.

Miklós Seszták (KDNP, exministro de Desarrollo Nacional), está bajo investigación por aceptar más de 37,2 millones de dólares en cohecho y comisiones vinculados a la compra de vehículos de la empresa pública de autobuses del país y a obras de construcción estatales.

Por qué se votó todo el lunes

Los fiscales pidieron la semana pasada levantar la inmunidad de los tres. El Parlamento respondió con tres votos distintos. Eso no es un detalle de procedimiento: es la institución diseñada por Orbán durante 16 años funcionando en contra de su propia línea de sucesión.

Magyar ganó las elecciones de 2026 con su partido Tisza y un landslide que terminó con 16 años de dominio de Fidesz. Prometió perseguir la corrupción, restaurar el Estado de derecho y reconstruir la relación dañada con la Unión Europea.

Su gobierno ha hecho de la lucha anticorrupción y el control de las compras públicas infladas su eje central, incluida una nueva oficina de recuperación de activos enfocada en las faltas de la época de Orbán. La votación del lunes es un mensaje claro: el era en el que su poder era intocable se acabó.

La ironía que hace la historia

Piensa en la ironía: el hombre al que investigan por tirar un teléfono al Danubio es el mismo que está abriendo expedientes contra el gobierno que lo dejó en el poder 16 años. Magyar es, técnicamente, el fiscal de su propio turno. Eso convierte cada movimiento suyo en una de las piezas más complejas del clima político húngaro.

Y hay una lección respecto a Orbán: mientras estaba en el poder, la ley se aplicaba a los rivales. Ahora se le aplica a los suyos. La corrupción no se extinguió; solo cambió de bando.

¿Qué significa para América Latina?

El paralelismo es directo. Hay países como Argentina, Brasil o México donde el partido de gobierno prometió limpiar a su propio predecesor. La pregunta que todos evitan es cómo investigas a quien te dejó el cargo sin que parezca una purga.

La respuesta húngara, hasta ahora, ha sido el proceso, no la venganza: votación en elECTEDIndependent y montos publicados. No perfecto. Pero institucional.

La otra lección es más dura: si Magyar cae, Orbán regresa. Y el hombre que pasó seis meses en el poder señaló a sí mismo, arrastra a todo su gobierno con él. Por eso el teléfono en el Danubio no es un anécdota menor. Es el síntoma de cuánto puede escalar esto.

Comparte esto con alguien que todavía cree que liftar inmunidad a unجرة aparte del partido que ganó es un caso excepcional. Pregunta honesto: ¿tú viste pasar algo así en tu país, o el único partido con poder se lava las manos con agua limpia?