0.4 miligramos: la cifra que va a borrar 28,000 millones

Frascos de cannabis y productos con THC sobre una mesa de laboratorio
Las bebidas y golosinas con hemp THC crecieron sin controles de laboratorio. Foto: Unsplash

Hay una cifra escondida en una ley de financiamiento del gobierno que casi nadie leyó: 0.4 miligramos de THC por envase. Ese número es todo lo que separa la golosina de 5 miligramos que se está vendiendo ahora mismo en las gasolineras de Carolina del Norte de un producto que, el 11 de diciembre, dejará de existir legalmente en Estados Unidos.

Frascos de cannabis y productos con THC sobre una mesa de laboratorio

La escena ocurre en una cocina comercial afuera de Raleigh. Nicholas Hohns vierte un gel azul-verde en un molde cuadriculado y arma la golosina estrella de su empresa: gummies con THC potente. Es un negocio que podría tener que abandonar pronto. "Trabajaste 100 horas por semana durante cuatro años y ahora podrías no tener nada que mostrar", dice.

No es un caso aislado. Según un informe de Whitney Economics, la prohibición eliminaría 28,300 millones de dólares en ingresos al por menor, 225,000 empleos y 2,100 millones de dólares en impuestos de ventas estatales.

El loophole que alguien documentó

Marihuana y cáñamo son la misma planta. El cannabis se cultiva por sus flores, altas en THC. El cáñamo se usaba históricamente por su fibra, su comida y productos de bienestar. "Rope, not dope" fue el lema de los agricultores que apoalor la legalización: cáñamo para la cuerda, no para la droga.

Para darle un cultivo alternativo al tabaco en Kentucky, el senador republican Mitch McConnell impulsó la legalización del cáñamo industrial en el farm bill de 2018. El problema: la ley lo definía como "cualquier planta con menos de 0.3% de un tipo específico de THC, el delta-9, por peso".

Ese 0.3% fue la puerta. Un refresco o un snack podía cumplir ese umbral y aun así intoxicar a un adulto por completo. El aceite de vapeo, las gomitas, los chips y las sodas con hemp THC se dispersaron por gasolineras y tiendas de conveniencia, sin controles de laboratorio, sin pruebas de potencia y sin edad mínima en muchas jurisdicciones.

El mercado respondió con docenas de estados que regularon o prohibieron estos productos. McConnell cerró el loophole a finales de 2024 insertando la prohibición en el proyecto de ley que puso fin al shutdown más largo de la historia de EE.UU. El tope de 0.4 miligramos no entraba en vigor hasta un año después, para dar margen regulatorio.

Por qué 0.4 miligramos es una sentencia

No es un límite "estricto". Es un límite letal. Una porción normal de una gomita THC común fluctúa entre 5 y 10 miligramos. Con 0.4 permitidos, el producto legal prácticamente solo podría ser loza, ungüento o algo que no provoque efecto alguno.

Eso incluye productos de CBD no intoxicantes. "El tope de 0.4 miligramos es tan bajo que prohibaría incluso algunas lociones de CBD sin efecto psicoactivo", dijo Jonathan Miller, director jurídico del grupo de la industria U.S. Hemp Roundtable. No hay forma de cumplir la ley y seguir en el mercado.

En Cornbread Hemp, de Kentucky, los dueños Eric Zipperle y Jim Higdon están dispuestos a bajar sus productos a 5 miligramos si eso salva el sector. Pero el tope de 0.4, dicen, los liquida: "Si esto pasa en diciembre, este lugar está muerto". Tienen 105 empleados, venden en 18 estados y esperan facturar 65 millones de dólares este año.

Los tres frentes de la pelea

1. El Capitolio. La industria quiere salvar el negocio restringiendo los productos intoxicantes a mayores de 21 años, subiendo el tope por envase a varios miligramos y prohibiendo la importación de compuestos de cannabis. Republicanos de la Cámara ya presentaron un proyecto para flexibilizar el tope del 0.4 miligramos, y el proyecto tramita en el Senado.

2. El comercio de alcohol. Minoristas como Total Wine & More están defendiendo el hemp THC porque las bebidas con cannabis compensaron la caída en ventas de alcohol.

3. El cannabis legal. Ahí está el giro irónico: la industria del cannabis regulado también apoya la prohibición. Cory Harris, lobbyista de operadores con licencia estatal, dijo que los peores escenarios están sobredimensionados: las bebidas podrían venderse solo dentro del estado donde se producen.

"Si pasas de no tener reglas a tener muchísimas reglas, es un buje kill", dijo Harris. "Bienvenidos a nuestro mundo. Pero si montaste tu negocio entero sobre un loophole legalmente dudoso, ese es el riesgo".

Lo que significa fuera de EE.UU.

Esta es la parte que nadie está cubriendo bien, y la que te toca si vives en Latinoamérica.

El mercado hemp-THC funcionó durante siete años como experimento de regulación laxa. Carolina del Norte nunca legalizó cannabis recreativo ni medicinal, y aun así sus mayoristas vendieron THC más potente que el disponible en estados donde sí hay mercado legal. Es el argumento más fuerte a favor de la prohibición: durante años, la "alternativa" fue vender lo que el estado prohibía, pero con menos paperwork.

Latinoamérica está tomando nota en ambas direcciones. Uruguay sigue siendo el único país del mundo con un mercado de cannabis plenamente regulado y comercial desde 2018. Argentina permite el autocultivo desde 2017. Chile despenalizó el cultivo en 2019. México, en cambio, sigue atascado: la reforma senatorial de 2024 no encontró piso en la Cámara, y el ejecutivo nuevo empezó de cero en 2025.

La lección para el Atlántico es incómoda: los países que legalizaron rápido y con reglas claras construyeron industria. Los que esperaron terminar ante la prohibición del norte.

Cómo saber si te afecta

Si compras bebidas o gomitas con hemp THC, el 11 de diciembre puede que ya no estén en anaquel. Revisa la etiqueta: si dice "hemp-derived" o "Delta-8" en lugar de solo "cannabis", es producto de este loophole. Si indica THC por porción en miligramos, es hemp.

Lo que no va a pasar: un mercado negro al estilo de la prohibición del cannabis recreativo. La diferencia clave es que el cannabis recreativo se prohibió por sus efectos sobre las personas; este sector se prohibió por una cifra administrativa.

Y hay un detalle cruel: el proyecto de ley de financiamiento del gobierno que Trump firmó el mes pasado retrasó la fecha del 12 de noviembre al 11 de diciembre. No la eliminó. Solo compró dos meses para que el Congreso lo piense.

Mi opinión

El tope de 0.4 miligramos es una política mala con una buena intención. La intención —proteger a niños de productos no testeados— es legítima, y el problema de que las gomitas se vendieran en gasolineras es real. Pero la respuesta mata al pequeño productor igual que al gigante y deja al consumidor sin nada.

La solución de tres puntos —21 años o más, tope de 5 miligramos y prohibición de importación— estaba sobre la mesa hace seis meses. Se eligió el extremo porque era el único que no requería negociación.

El 11 de diciembre van a desaparecer 28,300 millones de dólares de producto de estantería. Y cuando alguien pregunte por qué no había CBD en una farmacia, la respuesta va a ser un número: 0.4.

Comparte esto con alguien que tiene bebidas con cannabis en el refrigerador — la mayoría de los que quedaron atrapados en este mercado dicen que no se enteraron de que existía una fecha. Dime en los comentarios: ¿debería legalizarse el hemp THC con reglas claras, o debería prohibirse de una vez y ya?

Fuentes: PBS NewsHour (AP), NPR, ABC News, Oregon Capital Chronicle, Texas Tribune, Insurance Journal, Cannabis Business Times, Whitney Economics.