💰 Finanzas
Goldman Sachs pagó $500 millones por el escándalo 1MDB — y la historia completa es peor de lo que crees
Si crees que $500 millones es un castigo severo, no conoces la historia completa del 1MDB.
Goldman Sachs acaba de acordar pagar $500 millones de dólares para cerrar una demanda colectiva de sus propios accionistas. Los inversores alegaban que el banco ocultó las banderas rojas del mayor escándalo financiero de la historia mientras embolsaba millones en comisiones.
Pero esta cifra —que suena astronómica— es solo el capítulo más reciente de una historia que involucra a un fondo soberano malasio, un financiero fugitivo, un yate de $250 millones, cuadros de Basquiat, y hasta la producción de El Lobo de Wall Street.
¿Qué es el 1MDB?
1MDB (1Malaysia Development Berhad) era el fondo soberano de Malasia, creado en 2009 para impulsar el desarrollo económico del país. En teoría, debía financiar proyectos de infraestructura y energía.
En la práctica, se convirtió en el mayor esquema de saqueo financiero del siglo.
Entre 2009 y 2014, aproximadamente $4.500 millones de dólares fueron desviados del fondo. No a proyectos de infraestructura, sino a cuentas bancarias personales, propiedades de lujo y un estilo de vida digno de una película de Scorsese.
El rol de Goldman Sachs
Goldman Sachs no fue víctima colateral del escándalo. El banco ayudó a 1MDB a emitir $6.500 millones en bonos a través de tres operaciones distintas. Por ese trabajo, se embolsó aproximadamente $600 millones en comisiones.
Para ponerlo en perspectiva: Goldman ganó más intermediando los bonos de 1MDB que la mayoría de los bancos ganan en un año entero.
El problema es que, según los accionistas, el banco sabía —o debería haber sabido— que algo apestaba. Los bonos estaban estructurados de forma cuestionable, las contrapartes eran sospechosas, y las garantías ofrecidas por el gobierno malasio no tenían precedentes. Pero Goldman cobró sus comisiones y miró para otro lado.
¿Dónde fue a parar el dinero?
La lista de lo que se compró con el dinero del pueblo malasio parece el guión de una película de Hollywood. Y de hecho, lo fue:
- Un yate de $250 millones — el "Equanimity", de 90 metros de eslora, con helipuerto, cine y piscina infinita. Propiedad de Jho Low.
- Un cuadro de Basquiat comprado por $85 millones en una subasta.
- Un penthouse en el Hotel Pierre de Nueva York, valorado en $55 millones.
- Un condominio en Time Warner Center por $50 millones.
- La producción de El Lobo de Wall Street — sí, la película de Martin Scorsese sobre el exceso financiero fue financiada en parte con dinero robado de 1MDB. La ironía es tan espesa que se corta con cuchillo.
- Joyas, autos de lujo, bolsos de diseñador — y fiestas con estrellas de Hollywood, incluyendo a Leonardo DiCaprio, que luego tuvo que devolver un Oscar de Marlon Brando y un dibujo de Picasso cuando el FBI comenzó a investigar.
Una década de demandas y acuerdos multimillonarios
El escándalo 1MDB ha generado una cascada de demandas y acuerdos que abarcan tres continentes:
2018: El Departamento de Justicia de EE.UU. lanza la mayor investigación por corrupción de su historia.
2020: Goldman Sachs paga $2.900 millones a reguladores estadounidenses (DOJ, SEC, Reserva Federal) y su subsidiaria malasia se declara culpable de violar leyes antiso borno. Ese mismo año, acuerda pagar $3.900 millones al gobierno de Malasia.
2023: El banquero de Goldman Roger Ng es condenado por conspirar para violar la ley antiso borno. Su jefe, Tim Leissner, se declaró culpable y aceptó devolver $43 millones.
Julio 2026: El nuevo acuerdo de $500 millones cierra una demanda colectiva de accionistas que acusaban a Goldman de mentirles sobre sus controles internos y su exposición al fraude.
En total, Goldman ha pagado más de $7.300 millones en multas y acuerdos relacionados con 1MDB. Una cifra récord, pero que palidece al lado de los $600 millones que ganó en comisiones.
El arquitecto del saqueo: Jho Low
El cerebro detrás de todo es Jho Low (Low Taek Jho), un financiero malasio que pasó de ser un desconocido a volar por el mundo en jets privados con estrellas de Hollywood. Low desapareció en 2015 y se cree que vive en China, donde las autoridades chinas no lo extraditan.
En 2016, la US Marshals Service incautó $1.700 millones en activos vinculados a Low: el yate, los condominios, el cuadro de Basquiat, incluso los derechos de la banda sonora de El Lobo de Wall Street. Pero Low sigue prófugo.
Lo que esto significa para Latinoamérica
El caso 1MDB no es solo una historia de Wall Street. Es una advertencia para los países en desarrollo que crean fondos soberanos sin la supervisión adecuada.
En Latinoamérica, países como Chile (con el Fonplata), Brasil (con el Fondo Soberano do Brasil) y México administran recursos públicos millonarios. La pregunta es: ¿tienen los controles necesarios para evitar un 1MDB?
La respuesta, en la mayoría de los casos, es no. La opacidad en la gestión de estos fondos, sumada a la falta de fiscalización independiente, crea el caldo de cultivo perfecto para que historias como la de 1MDB se repitan.
El verdadero costo del escándalo
Más allá de las cifras astronómicas, el 1MDB tuvo un costo humano real. La deuda de 1MDB ascendía a $13 mil millones cuando el escándalo estalló. El gobierno malasio tuvo que rescatar el fondo con dinero de los contribuyentes. Los servicios públicos recortaron presupuestos. La educación y la salud sufrieron.
Y mientras tanto, Jho Low se paseaba por Saint-Tropez.
El acuerdo de $500 millones de Goldman es una señal de que la justicia corporativa avanza — lentamente, caro, pero avanza. Pero mientras los arquitectos del saqueo sigan prófugos, mientras las multas sean deducibles de impuestos y mientras las comisiones superen a las penalizaciones, la pregunta incómoda persiste:
¿Realmente vale la pena no cometer fraude si el costo de hacerlo es solo un gasto operativo más?
Comparte esto con alguien que todavía cree que los bancos se autorregulan.