Científicos descubren la CAUSA GENÉTICA de las náuseas extremas en el embarazo — y ya hay tratamiento en camino

Médico analizando resultados genéticos en laboratorio
Un estudio masivo de la USC identificó seis nuevos vínculos genéticos con el hyperemesis gravidarum. Foto: Unsplash

En 1999, Marlena Fejzo estaba embarazada de su segundo hijo y no podía dejar de vomitar. Pasó días hospitalizada, con sondas, perdiendo peso. Los médicos le decían que eran "náuseas normales".

Pero ella no se rindió. Era genetista. Y veinte años después, descubrió el gen que casi la mata.

Esa historia —la de una paciente que resolvió su propio caso— ahora se convirtió en el mayor avance científico contra el hyperemesis gravidarum, la forma extrema de náuseas en el embarazo que afecta al 2% de las gestantes.

No es "psicológico". Es GDF15

Durante décadas, las mujeres con náuseas extremas en el embarazo fueron tratadas como si fuera ansiedad, estrés o "debilidad". Incluso hubo casos de mujeres que abortaron por la gravedad de los síntomas y la falta de tratamiento.

Pero un estudio publicado en julio de 2026 por la Keck School of Medicine de la USC —el más grande jamás realizado sobre el tema— identificó seis nuevos vínculos genéticos que explican por qué algunas mujeres sufren esta condición y otras no.

El principal culpable: la hormona GDF15, producida por la placenta. Las mujeres con ciertas variantes genéticas producen niveles descontrolados de esta hormona, y su cerebro reacciona con náuseas y vómitos severos.

De 10 hospitalizaciones a una pastilla

Kate Middleton, la princesa de Gales, vivió esto en carne propia durante sus tres embarazos. Su caso puso el hyperemesis en el mapa mediático, pero el tratamiento sigue siendo casi el mismo que hace 50 años: suero, antieméticos genéricos, y reposo.

Hasta ahora.

El hallazgo de Fejzo y su equipo —ella misma fue coautora del estudio— abrió la puerta a fármacos que bloquean la señal de GDF15 antes de que llegue al cerebro. Es decir, una pastilla que previene las náuseas desde la raíz, no solo alivia los síntomas.

Los ensayos clínicos ya están en fase temprana. Si todo sale bien, en 2 o 3 años podría existir el primer tratamiento preventivo para el hyperemesis gravidarum.

El drama silencioso: cifras que impactan

El hyperemesis gravidarum no es "tener náuseas". Es:

Una de cada 50 mujeres lo sufre. En Latinoamérica, donde la atención prenatal es más limitada, muchas ni siquiera reciben diagnóstico, solo escuchan el clásico "es normal, aguántese".

Lo que viene: el cambio de paradigma

Este estudio no solo identifica genes. Cambia la narrativa. Si una condición tiene una base genética clara, deja de ser "queja de mujer" y se convierte en enfermedad real que merece tratamiento.

La historia de Marlena Fejzo es poderosa justamente por eso: ella vivió el dolor, y usó su conocimiento para darle a millones de mujeres lo que a ella le negaron: una respuesta científica, no un "es normal".

Como dijo en su entrevista con Time: "Mi médico me dijo que todo estaba en mi cabeza. Ahora tengo la satisfacción de saber que el gen está en el cromosoma 9."

¿Cuándo llegará el tratamiento?

Los estudios en fase 1 ya muestran que bloquear GDF15 reduce las náuseas en un 70% en modelos animales. Los ensayos en humanos comenzaron a mediados de 2026.

Si todo marcha según lo previsto, las farmacéuticas podrían tener un medicamento aprobado para 2029 o 2030. No es mañana, pero es la primera vez que existe un camino claro hacia una cura.

Y todo empezó porque una mujer —genetista, paciente, madre— se negó a aceptar que su sufrimiento era "normal".


Comparte esto con una mujer embarazada que necesite saber que su malestar no es "psicológico" — es genética, y hay esperanza.