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Gas pimienta en el cine: el espectador que se hartó de los celulares y destapó un debate nacional
Creías que lo peor de ir al cine era pagar la entrada y aguantar el tráiler de 10 minutos. Error: el martes pasado, en un AMC de Burbank (California), un espectador roció gas pimienta a otro por usar el celular durante la película. Sí, como lo lees.
Y lo más loco de todo: las redes sociales lo están defendiendo.
Qué pasó exactamente
Matthew Ware, de 34 años y residente de Los Ángeles, fue arrestado el 15 de septiembre por batería leve dentro del AMC Burbank 16, según la policía local.
La escena ocurrió a unos 30-40 minutos del inicio de "The Uprising". Un espectador iba scrolleando su teléfono con el brillo al mínimo, sin importarle quién estaba detrás.
Ware se acercó y le pidió educadamente que apagara el teléfono. El hombre se negó. Entonces Ware lo roció, salió corriendo y dejó al tipo gritando de dolor.
El gas alcanzó a dos personas más: tres espectadores terminaron en el hospital. El cine, para compensar, reembolsó las entradas de todos.
Testigos: "lo más bizarro que vi en el cine"
Joe Rodriguez, que estaba en la sala, lo resumió perfecto: "Definitivamente es lo más bizarro que he visto en el cine. Me divertí más con lo que pasó que con la película".
El dato que nadie menciona: "The Uprising" tiene 55% en Rotten Tomatoes. Es decir, el tipo se jugó un arresto por una película que ni siquiera era buena.
El debate que nadie quiere tener
Acá está lo interesante: según KTLA, muchos usuarios de redes sociales apoyan al agresor. El hastío con los teléfonos en salas oscuras es real, y cada vez más personas pasaron de la molestia al odio absoluto.
No es solo una opinión de boomers: encuestas recientes muestran que una gran parte de los espectadores considera que usar el celular en el cine es una falta de respeto. Cadenas como Alamo Drafthouse ya expulsan a quien no apaga el celular tras un aviso.
Pero ojo, esto no legitima nada: rociar gas pimienta a alguien es un asalto, sin importar qué tan molesto sea el otro. La violencia nunca es la solución al fastidio.
La verdad incómoda
Los dos tienen algo de razón y los dos están equivocados. El que scrollea no respeta a quien pagó para ver la película; el que rocía gas pimienta convierte un problema de convivencia en un delito.
Lo que esto demuestra es que la etiqueta del cine murió y nadie sabe cómo resucitarla. Los cines intentan con reglas, apps y avisos; la gente responde con mentalidad de "yo hago lo que quiero con lo que pagué".
El resultado: salas vacías, entradas caras y un grupo de personas que ya no saben compartir un mismo espacio a oscuras.
Mientras tanto, Matthew Ware sale de su problema legal con una lección clara: hay formas de pedir silencio, y ninguna incluye químicos irritantes.
¿Y tú, qué opinas? ¿Defiendes al tipo que roció gas pimienta o al que no soltaba el celular?
Comparte esto con ese amigo que sigue usando el teléfono en el cine. 📱🍿