Francia llega a un récord histórico: su deuda ya supera el 119% del PIB

Edificio bancario en Paris, Francia
Francia enfrenta su mayor carga de intereses en decadas mientras su deuda sigue batiendo records.

Francia acaba de cruzar una línea histórica. Por primera vez desde 1946, su deuda pública superó el 119% del Producto Interno Bruto. Ese nivel, combinado con el aumento vertiginoso de lo que paga por intereses, está poniendo en jaque su estabilidad financiera justo cuando se acerca la campaña electoral de 2027.

Una deuda que no deja de crecer

Según Insee, el Instituto Nacional de Estadística francés, la deuda pública alcanzó 3.595,5 billones de euros a finales de junio de 2026. Medida frente al tamaño de la economía, eso equivale al 119% del PIB, un máximo histórico que no se veía desde los años de la reconstrucción tras la Segunda Guerra Mundial.

El ritmo de crecimiento es acelerado. En el segundo trimestre la deuda aumentó en 59,6 mil millones de euros, después de haber subido 75,8 mil millones en el primero. En pocas palabras, el Estado francés está emitiendo deuda a gran escala para cubrir sus gastos, y ese agujero no se está cerrando.

Los intereses se comen una parte cada vez más grande del presupuesto

Durante años, las tasas de interés cercanas a cero hicieron parecer barato kebunderse. Ese ciclo terminó. Ahora Francia paga para financiar su propia deuda y esa factura crece mes a mes.

Para 2026, el coste del servicio de la deuda se calcula en torno a 79.000 millones de euros. Para 2027, el propio Gobierno proyecta que esa cifra subirá hasta 91.000 millones de euros. Es decir: antes de financiar hospitales, colegios o infraestructura, Francia ya destina casi 100 mil millones de euros solo a pagar intereses.

El mercado lo ha notado. Los inversores exigen rendimientos superiores al 5% anual para prestar dinero al Estado francés a 10 años —niveles que no se veían desde la crisis financiera de 2008. Cuanto más caro le sale pedir prestado, más difícil le resulta frenar el crecimiento de esa deuda.

El problema político que complica la solución

El Ejecutivo francés se propuso reducir el déficit público al 5% del PIB en 2027, un objetivo ya muy modesto para la Unión Europea (que marca el límite teórico en 3%). Sin embargo, con la campaña presidencial acercándose, pocos economistas

El ciclo electoral congela las grandes reformas estructurales. Ningún Gobierno en año preelectoral quiere anunciar recortes impopulares o subidas de impuestos drásticas justo cuando busca el voto de los ciudadanos. El resultado es un círculo vicioso: mientras más se retrasa el ajuste, más caro sale el endeudamiento y más difícil se vuelve corregirlo después.

🧠 El dato clave: La deuda ya representa el 119% del PIB y amenaza con superar el 121,7% en 2027, según las proyecciones oficiales. Eso coloca a Francia muy por encima del techo del 60% que exige el Pacto de Estabilidad europeo.

¿Qué significa esto para el resto de Europa?

Cuando la segunda economía más grande de la zona euro ve encarecerse su financiación, el nerviosismo se contagia al mercado de bonos europeo. Francia no está sola en su cuello de botella fiscal, pero sí es uno de los países con mayor peso dentro del euro y con menos margen para posponer las decisiones.

El debate ya no es si hay un problema, sino si las autoridades francesas tienen la voluntad política para enfrentarlo antes de que el coste de la inercia sea aún mayor.

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