Un 'prank' de 3 segundos en Singapur le costó $465 a un estudiante francés

Singapur vista nocturna con luces de la ciudad
Singapur es conocida por sus leyes estrictas — y un 'prank' inocente puede salir caro. Foto: Unsplash

Imagina esto: terminas tu entrenamiento de boxeo, tienes sed, ves una máquina de jugo de naranja, y por hacer una estupidez de 3 segundos terminas en los titulares de todo el mundo con una multa de $465 dólares.

Eso es exactamente lo que le pasó a Didier Gaspard Owen Maximilien, un estudiante francés de 19 años que estudia en Singapur.

Su "prank": lamer un sorbete de una máquina expendedora de jugo de naranja y volverlo a poner en su lugar.

El video, que él mismo subió a Instagram con el sarcástico caption "la ciudad no está segura", se volvió viral. Y para las autoridades de Singapur, no fue gracioso en absoluto.

El "prank" que salió mal

Todo ocurrió el 12 de marzo en Goldhill Centre, uno de los barrios más exclusivos de Singapur. Maximilien acababa de salir de entrenar boxeo y se encontró con una máquina de iJooz, esas máquinas de jugo de naranja natural que venden un vaso por S$2 (aproximadamente $1.50 USD) y están por todas partes: estaciones de tren, centros comerciales, edificios de departamentos.

Decidió lamer uno de los sorbetes y meterlo de vuelta en su lugar. Todo quedó grabado. Todo quedó registrado. Y luego — esto es clave — él mismo publicó el video en Instagram con el caption "city is not safe".

La reacción fue inmediata y brutal. El video se reposteó en páginas comunitarias, los medios locales lo recogieron, y la indignación fue masiva. La empresa iJooz, dueña de la máquina, anunció que reemplazó todos los 500 sorbetes del dispensador por la estupidez de una sola persona.

¿Por qué $465? El sistema legal de Singapur no es un juego

Maximilien enfrentaba cargos por molestias públicas (public nuisance), un delito que en Singapur puede costar hasta S$2,000 de multa, 3 meses de cárcel, o ambos.

La corte le impuso una multa de S$600 ($465 USD) luego de que se declarara culpable. Tanto la fiscalía como la defensa habían recomendado una multa, evitándole la cárcel.

"Él está verdaderamente arrepentido por haber causado todo este problema", dijo su abogado al diario The Straits Times. "Se da cuenta de que lo que en ese momento le pareció algo juguetón resultó ser algo muy grave".

Porque en Singapur, el concepto de "prank" no existe cuando afecta a otros. Las leyes de la ciudad-estado son legendarias por su severidad: desde la prohibición de chicles hasta la pena de muerte por narcotráfico. Meter un sorbete lamido de vuelta en una máquina no solo es asqueroso desde el punto de vista sanitario — es un delito con consecuencias reales.

La lección que todo viajero debería aprender

Si hay algo que esta historia debería enseñarte es que no todos los países tienen el mismo sentido del humor ni la misma tolerancia legal.

En Singapur, lo que para un europeo es un "prank inofensivo" es un delito de molestias públicas con consecuencias documentadas. El video que Maximilien subió para reírse con sus amigos terminó siendo la evidencia principal en su contra.

La ironía es múltiple: el chico es de Francia, un país donde las huelgas y protestas casi son un deporte nacional, y terminó procesado bajo el sistema legal más estricto del sudeste asiático por una tontería de 3 segundos.

Pero la historia también tiene un aspecto positivo: no fue a la cárcel. Su nombre, sin embargo, ahora es sinónimo de "cómo no comportarse en Singapur" en medios de todo el mundo, desde la BBC hasta CNN.

Tres reglas de oro para viajar a países con leyes estrictas

El caso de Maximilien no es el primero ni será el último. Pero si sirve para que alguien piense dos veces antes de hacer una "broma" en el país equivocado, entonces la multa de $465 habrá valido la pena como advertencia global.

Comparte esto con alguien que esté planeando un viaje a Singapur o al sudeste asiático — podría ahorrarle varios cientos de dólares.