🔥 Polémica
LAPD, Cleveland y 20 ciudades más están matando las cámaras de Flock Safety — la rebelión contra la vigilancia masiva explotó
En 2023, la policía de Los Ángeles instaló 450 cámaras Flock Safety en toda la ciudad. Prometían resolver crímenes más rápido, atrapar autos robados, y hacer la ciudad más segura.
Dos años después, las apagaron. Y no están solos.
Cleveland rechazó un contrato de $250,000. Westland, Michigan, empezó a retirarlas. Dane County, Wisconsin, les cortó el financiamiento. Y la ACLU acaba de publicar un informe devastador: "Flock mintió sobre su tecnología ALPR. ¿Qué más ha mentido?"
Bienvenidos al colapso de la mayor red de vigilancia vehicular de Estados Unidos — y la rebelión ciudadana que lo está tumbando.
¿Qué es Flock Safety y por qué todos la querían?
Flock Safety es una empresa de Atlanta fundada en 2017. Fabrica cámaras con inteligencia artificial que leen placas vehiculares (ALPR — Automatic License Plate Recognition).
Se venden como "seguridad vecinal 2.0": una cámara solar montada en un poste que detecta cada auto que pasa, registra la placa, y la compara con bases de datos de autos robados o buscados.
Suena inofensivo, ¿verdad? "Solo autos robados". El problema es que todas las placas — todas — quedan registradas para siempre.
Para 2026, Flock tenía más de 20,000 cámaras instaladas en 4,000+ comunidades. Su crecimiento fue meteórico: policías locales, asociaciones de vecinos, HOA, todos comprando el discurso de "seguridad sin sesgo".
El problema: una red de vigilancia masiva sin control
La tecnología ALPR no es nueva. Lo que hizo Flock fue hacerla barata, fácil de instalar, y addictiva para los departamentos de policía.
Pero el problema de fondo es este: cada vez que manejas frente a una cámara Flock, tu ubicación queda almacenada. Dónde vives, dónde trabajas, a qué hora llevas a tus hijos a la escuela, con quién te reúnes, a qué iglesia vas.
La ACLU lo dice claro: "Flock ha construido una base de datos nacional de movimientos ciudadanos sin supervisión judicial, sin consentimiento, y sin rendición de cuentas".
Y en 2026, la farsa comenzó a desmoronarse.
La chispa: ACLU revela que Flock mintió
En junio de 2026, la ACLU publicó una investigación que sacudió a la industria. Según el informe:
- Flock prometía que sus cámaras solo retenían datos 30 días — la evidencia muestra que algunas jurisdicciones tenían datos desde 2019.
- Afirmaban que los datos no se compartían con ICE u otras agencias federales — pero múltiples fuentes confirmaron accesos de agencias federales a las bases de datos.
- El algoritmo de "detección de autos robados" tenía una tasa de falsos positivos alarmante — personas detenidas porque la cámara "creyó" ver una placa similar.
La ACLU lo resumió así: "Si mintieron sobre esto, ¿en qué más están mintiendo?"
La rebelión: ciudad por ciudad
Una vez que la verdad salió a la luz, la reacción fue en cadena:
Los Ángeles: LAPD suspendió el uso de las 450 cámaras Flock. La jefatura citó "preocupaciones de privacidad no resueltas".
Cleveland: El concejo rechazó la renovación de un contrato de $250,000. Los concejales dijeron que el programa "no tenía supervisión y violaba derechos civiles".
Westland, Michigan: Votaron retirar todas las cámaras. Los residentes habían inundado las reuniones del concejo quejándose de "vigilancia sin consentimiento".
Wisconsin: Dane County eliminó el financiamiento. En Neenah y Green Bay, los residentes organizaron protestas. En Wisconsin, la resistencia es bipartidista — liberales por privacidad, conservadores por gobierno pequeño.
Y en Oklahoma City, los activistas comenzaron a cubrir las cámaras con bolsas de basura. Sí, bolsas de basura. La protesta más low-tech contra la vigilancia más high-tech.
¿Qué significa esto para LATAM?
Esto no es solo un problema gringo. En América Latina, la vigilancia masiva está explotando:
- México tiene más de 50,000 cámaras de vigilancia públicas solo en CDMX
- Brasil usa sistemas de reconocimiento facial en estadios y transporte público
- Argentina implementó ALPR en la Provincia de Buenos Aires
- Colombia tiene el sistema más avanzado de la región con más de 7,000 cámaras de reconocimiento de placas en Bogotá
La pregunta es: ¿quién vigila a los vigilantes? Si en Estados Unidos, con todas sus leyes y cortes, la ACLU tuvo que destapar esto, ¿qué está pasando en países con menos protección de datos?
La moraleja (y por qué esto te importa aunque no manejes en LA)
Flock Safety es la historia de siempre: una startup promete seguridad, los gobiernos compran sin preguntar, y los ciudadanos pagan el precio en privacidad.
La diferencia esta vez es que la rebelión está funcionando. Ciudad por ciudad, la gente está diciendo NO. Concejo por concejo, los contratos se están cayendo.
Y el OECD (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) ya emitió un reporte sobre "el uso indebido de cámaras ALPR con IA por parte de la policía". Cuando hasta los burócratas internacionales se alarman, sabes que la cosa es seria.
La tecnología no es mala. El problema es la falta de reglas claras, transparencia y supervisión. Pero mientras tanto, cada vez que pasa un auto frente a una cámara Flock, alguien está guardando un registro de tu vida.
Comparte esto con alguien que todavía cree que "si no tienes nada que esconder, no tienes nada que temer".
¿Tú qué opinas? ¿Estamos dispuestos a intercambiar privacidad por seguridad, o hay límites que no deberíamos cruzar?