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FIFA quiere vender la Copa del Mundo por $20,000M — y el fútbol mundial se rebeló
Gianni Infantino quiere vender la Copa del Mundo. No es metáfora. La FIFA está negociando con BlackRock, uno de los fondos de inversión más grandes del planeta, para cederle hasta el 49% de los derechos comerciales de los próximos Mundiales. A cambio recibiría $20,000 millones. Y el fútbol mundial acaba de explotar.
Seis confederaciones regionales —incluyendo la UEFA europea y la Conmebol sudamericana— llamaron a una reunión de emergencia. La Federación Inglesa lo calificó de "secuestro institucional". El presidente de la Bundesliga alemana dijo que esto "acabaría con el fútbol como lo conocemos".
¿Qué está vendiendo exactamente Infantino?
La FIFA propone crear una nueva entidad comercial llamada FIFA Football Ecosystem (FFE) que manejaría los derechos de transmisión, patrocinio y hospitalidad de la Copa del Mundo masculina (2026, 2030, 2034) y femenina (2027, 2031).
Un inversor externo —probablemente un consorcio liderado por BlackRock o un fondo soberano árabe— pondría $20,000 millones a cambio del 49% de FFE. La FIFA retendría el 51% y el control operativo. En teoría.
Pero los números no cierran para las confederaciones. La Copa del Mundo ya genera $7,500 millones por ciclo de 4 años. Proyectado al futuro, el 49% de FFE vale mucho más de $20,000 millones. "Es como venderle tu casa al 60% de su valor real", dijo un directivo de la UEFA al Financial Times.
La rebelión: 6 confederaciones vs Infantino
La reunión del Consejo de la FIFA programada para el 31 de julio fue cancelada de último minuto. El motivo: las confederaciones se negaron a sentarse en la misma mesa mientras el plan estuviera sobre la mesa.
La UEFA amenaza con no firmar el acuerdo de transmisión del Mundial 2030 si el plan sigue adelante. La Conmebol exige que cualquier decisión requiera el voto unánime de las 211 federaciones miembro. La FA inglesa pidió una auditoría independiente de las finanzas de la FIFA.
El dato más shockeante: según Reuters, la FIFA ya gastó $3.2 millones en asesores financieros externos (Goldman Sachs, Rothschild) para estructurar el deal. Y nadie de las confederaciones fue consultado.
¿Quién está detrás de los $20,000 millones?
Los rumores apuntan a un consorcio liderado por BlackRock —que maneja más de $10 billones en activos— combinado con fondos soberanos de Arabia Saudita y Catar. La FIFA ya tiene una relación tensa con estos países: el Mundial 2022 en Catar y la candidatura saudí para el 2034 generaron acusaciones de influencia indebida.
Infantino defiende el plan diciendo que los $20,000 millones se usarían para "hacer crecer el fútbol global": financiar ligas locales, infraestructura, VAR en federaciones pobres, y un fondo solidario para jugadores retirados. Pero las confederaciones no le creen.
¿Qué significa esto para LATAM?
Para Sudamérica, las consecuencias son brutales. La Conmebol depende de los ingresos de la Copa del Mundo para financiar la Copa América, las Eliminatorias y los torneos juveniles. Si la FIFA vende el 49% de los derechos a un fondo de inversión, las ganancias futuras se diluyen.
Equipos como Boca, River, Flamengo o Palmeiras reciben subsidios indirectos de la Conmebol que vienen de los ingresos mundialistas. Un fondo de inversión no está interesado en la Copa América sub-20: quiere maximizar retornos. Eso significa partidos en horarios prime time para Europa, no para el público local.
Y hay un precedente que da miedo: la Superliga Europea. El intento de los clubes más ricos de crear una liga cerrada en 2021 fracasó por la presión popular. Pero aquí no son clubes: es la propia FIFA la que está abriendo la puerta a los fondos buitre.
El verdadero problema no es el dinero
El fútbol ya no es un deporte. Es un activo financiero. Y cuando un activo financiero entra en manos de BlackRock, deja de responder a las necesidades de los hinchas, los clubes y los países. Responde al EBITDA, al ROI, al valor para el accionista.
Infantino ganó la reelección en 2023 prometiendo transparencia. Hoy está negociando a espaldas de las federaciones. Las confederaciones hablan de "golpe de estado financiero". Y mientras tanto, el fútbol global observa cómo el organismo que debería protegerlo se convierte en su mayor amenaza.
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¿Tú qué opinas? ¿La FIFA debería poder vender acciones del Mundial a fondos de inversión o es una traición al espíritu del fútbol?