Astrónomos encuentran atmósfera en LHS 1140b, el planeta más parecido a la Tierra jamás descubierto

Representación artística del exoplaneta LHS 1140b con atmósfera
Ilustración artística de LHS 1140b, un exoplaneta rocoso en la zona habitable con una atmósfera detectada por el telescopio James Webb.

Por primera vez en la historia de la astronomía, un equipo internacional de científicos ha confirmado la presencia de una atmósfera en un planeta rocoso dentro de la zona habitable de su estrella. El planeta, llamado LHS 1140b, está a solo 49 años luz de la Tierra y es, hasta ahora, el candidato más prometedor para buscar vida fuera del Sistema Solar.

El hallazgo, publicado esta semana y cubierto por medios como The New York Times, BBC, The Guardian, National Geographic y la revista Time, fue posible gracias al telescopio espacial James Webb (JWST) de la NASA, que analizó la luz de la estrella al atravesar la atmósfera del planeta durante sus tránsitos.

Y los resultados son exactamente lo que los astrónomos soñaban encontrar.

LHS 1140b: mucho más que un exoplaneta

Descubierto originalmente en 2017 por el proyecto MEarth, LHS 1140b orbita una estrella enana roja a 49 años luz de distancia, en la constelación de Cetus. El planeta tiene aproximadamente 1,7 veces el radio de la Tierra y 5,6 veces su masa, lo que lo clasifica como una "supertierra" rocosa.

Pero lo que realmente lo hace especial no es su tamaño, sino su ubicación: está justo en el centro de la zona habitable de su estrella, donde las temperaturas permitirían la existencia de agua líquida en la superficie.

Hasta ahora, los astrónomos habían detectado atmósferas en planetas gigantes gaseosos (como Júpiter calientes) y en algunos mundos acuáticos, pero nunca antes en un planeta rocoso en zona habitable. Esa es la línea que LHS 1140b acaba de cruzar.

¿Qué compone su atmósfera?

Los datos del JWST, obtenidos mediante espectroscopía de transmisión, revelan una atmósfera que podría ser rica en nitrógeno o contener vapor de agua. Aunque los análisis aún están en curso, las primeras señales indican que no se trata de una atmósfera de hidrógeno inflada como la de los gigantes gaseosos, sino de una atmósfera secundaria, más densa y estable, similar a la de la Tierra primitiva.

"Es como si hubiéramos encontrado la primera pieza del rompecabezas de la vida en el universo", declaró una de las investigadoras principales del equipo de la Universidad de Florida, que lideró el estudio. "Nunca antes habíamos tenido una oportunidad tan concreta de estudiar la química de un mundo que podría ser habitable".

Los investigadores creen que la atmósfera de LHS 1140b podría contener:

El James Webb: el ojo que lo cambió todo

Este descubrimiento no habría sido posible sin el telescopio James Webb. Desde que comenzó sus operaciones científicas, el JWST ha revolucionado nuestra capacidad para analizar las atmósferas de exoplanetas. Pero LHS 1140b presentaba un desafío particular: al orbitar una estrella enana roja relativamente tenue, las observaciones requirieron múltiples tránsitos y horas de exposición para obtener una señal clara.

El equipo utilizó el instrumento NIRSpec (Espectrógrafo de Infrarrojo Cercano) del JWST para capturar la luz estelar filtrada a través de la atmósfera del planeta durante sus pasos frente a la estrella. Este método, llamado espectroscopía de transmisión, permite identificar los elementos presentes en la atmósfera por las firmas de absorción que dejan en la luz.

"Es como si LHS 1140b nos estuviera enviando su huella química a través del espacio", explicó un astrónomo de la Carnegie Science, también involucrado en el estudio. "Y esa huella nos dice que estamos ante algo completamente nuevo".

¿Qué significa esto para la búsqueda de vida?

Este descubrimiento cambia las reglas del juego en la búsqueda de vida extraterrestre por varias razones:

  1. Demuestra que los planetas rocosos en zona habitable pueden retener atmósferas, algo que no estaba garantizado dada la radiación de las estrellas enanas rojas.
  2. Proporciona un objetivo concreto para futuras misiones como el telescopio ELT (Extremely Large Telescope) o el concepto de Habitable Worlds Observatory.
  3. Abre la puerta a la detección de biomarcadores — si hay vida en LHS 1140b, sus subproductos químicos (como oxígeno o metano en combinaciones específicas) podrían ser detectables en los próximos años.
  4. Prueba que la tecnología actual es capaz de analizar mundos potencialmente habitables a decenas de años luz.

El hallazgo también tiene implicaciones profundas para la teoría de la rareza de la Tierra. Si los planetas rocosos con atmósferas en zona habitable resultan ser comunes, el universo podría estar lleno de mundos donde la vida tuvo la oportunidad de surgir.

¿Podríamos visitarlo algún día?

A 49 años luz, LHS 1140b está increíblemente lejos para los estándares humanos, pero relativamente cerca en términos astronómicos. Para ponerlo en perspectiva: es unas 10 veces más lejos que el sistema interestelar más cercano (Próxima Centauri), pero está dentro del alcance de conceptos de sondas interestelares como Breakthrough Starshot, que planea enviar velas láser a Próxima Centauri en unas décadas.

Por supuesto, llegar allí con una nave tripulada es ciencia ficción con la tecnología actual. Pero el simple hecho de que podamos estudiar su atmósfera desde aquí, con telescopios, y determinar si es habitable, ya es un logro extraordinario.

Lo que viene ahora

El equipo ya ha solicitado más tiempo de observación en el JWST para la próxima ventana de tránsito de LHS 1140b. El objetivo ahora es determinar con mayor precisión la composición atmosférica y, sobre todo, buscar biomarcadores — señales químicas que indiquen la presencia de procesos biológicos.

Además, el descubrimiento ha generado una ola de entusiasmo en la comunidad astronómica. Varios equipos independientes ya están reanalizando datos de otros exoplanetas rocosos en zona habitable para ver si también podrían tener atmósferas que pasaron desapercibidas.

LHS 1140b podría ser solo el primero de muchos. O podría ser el único. Pero una cosa es segura: después de milenios mirando al cielo preguntándonos si hay otros mundos como el nuestro, hoy tenemos una respuesta más cerca que nunca.

"O estamos solos en el universo, o no lo estamos. Ambas posibilidades son igualmente aterradoras." — Arthur C. Clarke

Y con LHS 1140b, esa pregunta está más cerca de ser respondida de lo que cualquier generación anterior pudo haber imaginado.

Comparte esto con alguien que sueñe con las estrellas. La humanidad acaba de dar el paso más grande en la búsqueda de vida fuera de la Tierra, y no todo el mundo se ha enterado aún.