🗳️ Política
500.000 personas tomaron las calles de Madrid — España está harta de la burbuja de alquileres
Medio millón de personas tomaron las calles de Madrid este sábado. El grito fue claro: España ya está harta de una crisis de vivienda que lleva años haciendo imposible alquilar o comprar una casa a precio razonable.
La protesta estalló apenas un día después de que el Congreso de los Diputados rechazara dos decretos de emergencia presentados por el Gobierno para proteger a inquilinos. La desconexión entre lo que votan los partidos y lo que pide la calle quedó expuesta en números: 500.000 manifestantes según los organizadores, 70.000 según la policía.
El Congreso votó en contra de las medidas de emergencia
El viernes, el Congreso tumbó dos decretos legislativos con resultados ajustados. El primero fue rechazado por 178 votos en contra frente a 172 a favor. El segundo, por 184 en contra frente a 166 a favor. PP, Vox y UPN votaron en contra, mientras Junts se abstuvo o votó en contra al considerar los textos insuficientes.
El presidente Pedro Sánchez no ocultó su indignación tras la votación: "La historia os juzgará antes de lo que pensáis y con más dureza de la que imagináis". Horas después, los manifestantes tomaron la calle para darle un rotundo respaldo a esa indignación.
Del desalojo de una anciana a medio millón en la calle
La chispa que encendió todo esto fue el desalojo de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años a la que echaron a la fuerza de la casa donde llevaba viviendo más de 70 años. Una empresa de fondos de inversión compró el edificio y pretendía subirle el alquiler un 275%. Tras la presión social y mediática, los nuevos propietarios terminaron aceptando que volviera con un alquiler asequible.
Ese caso se convirtió en un símbolo de lo que millones de españoles viven a diario: alquileres que suben por encima de los salarios, contratos cortos y familias expulsadas de sus barrios por fondos especulativos. La manifestación del sábado partió precisamente de ese hartazgo.
En Madrid, los manifestantes acamparon durante una semana en la Puerta del Sol antes de la marcha masiva. Bajo la consigna "Abajo el rentismo", portaban pancartas con lemas como "Huelga general" mientras coreaban "No hay paz para el rentismo".
Europa mira hacia España mientras crece el malestar
La protesta fue pacífica en la capital, con una fuerte presencia policial. En Valencia, algunos grupos rompieron el cordón para llegar al Palacio de las Artes, donde se celebraba una conferencia inmobiliaria, lo que derivó en cargas policiales con balas de goma y gases lacrimógenos.
El Sindicato de Inquilinas y otros colectivos coordinadores hablan ya abiertamente de convocar una huelga general para presionar al Congreso. Valeria Racu, portavoz del sindicato, dejó claro el mensaje: "Hay una desconexión irreparable entre lo que pide el pueblo y lo que votan los partidos". Su demanda es concreta: alquileres un 50% más baratos, contratos indefinidos y la expropiación de viviendas vacías en manos de fondos buitres.
Mientras Sánchez se toma unos días para reflexionar sobre si convoca elecciones anticipadas, la calle ya respondió. Cuando medio millón de personas salen a protestar para decir "basta", el problema deja de ser anecdótico para convertirse en una bomba política.
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