La EPA eliminó la norma que evitaba 1,200 muertes al año — y lo celebró

Multitud en protesta ambiental frente a chimeneas industriales
Las comunidades que respiran el aire de las plantas de carbón fueron las primeras perjudicadas.

El 14 de septiembre la EPA anunció que elimina los límites de contaminación climática de las plantas de carbón y gas de EE.UU. La decisión mata una norma que evitaba 1,200 muertes y 360,000 ataques de asma al año. Cero titulares. Cero debate. Vamos a hablar de esto.

Las plantas de carbón y gas son la segunda fuente más grande de gases de efecto invernadero del país. Solo por detrás del transporte. Y el gobierno de Trump acaba de quitarles el freno de mano.

La norma eliminada era la Carbon Pollution Standards de 2024, creada bajo Biden. Obligaba a las plantas de carbón existentes y a las nuevas de gas a capturar el 90% de sus emisiones de carbono o cerrar antes de 2039.

Los números que el gobierno no quiere que veas

Según la estimación de la propia administración Biden, esa norma habría reducido la contaminación de carbono en 1,380 millones de toneladas métricas hasta 2047. Solo en 2035, habría evitado 1,200 muertes y 360,000 ataques de asma.

La EPA dijo que la revocación ahorrará $370 millones en costos regulatorios a las empresas. Lo que no dijo es cuánto costará en vidas.

Desde enero, la agencia dejó de considerar los costos de salud pública al calcular el impacto económico de sus reglas. Conveniente.

El argumento que desafía la ciencia

En el anuncio, la EPA también propuso eliminar "todos los requisitos restantes de emisiones de gases de efecto invernadero" para las plantas. Su justificación: estas emisiones no impactan el cambio climático.

Para que dimensiones: en 2025 la misma agencia ya había revocado su hallazgo de 2009 de que los gases de efecto invernadero ponen en peligro la salud pública. Ese hallazgo era la base legal de toda la regulación climática federal.

Es decir, primero quitaron la base científica. Después la norma. Después el argumento. La secuencia es tan clara como preocupante.

Quién paga la cuenta

No pagan las corporaciones. Pagan las comunidades que viven junto a las plantas: dióxido de azufre, óxidos de nitrógeno y partículas finas siguen en el aire. Human Rights Watch lo documentó en Bulgaria, Bosnia y Turquía, donde las plantas de carbón degradan la calidad del aire de ciudades enteras.

El mismo patrón aplica en Latinoamérica. Las lecciones de EE.UU. — la primera economía del mundo retirando su regulación climática más importante — se copian rápido en la región.

Mi opinión (sin filtro)

Esto no es política ambiental. Es una transferencia directa de costos desde las empresas hacia tu salud. Y se hace con eufemismos: "eficiencia regulatoria", "ahorro de costos".

La ciencia no debate: los combustibles fósiles calientan el planeta. La única discusión es cuánto estamos dispuestos a pagar de nuestros pulmones para no tocar las ganancias.

La conclusión

La norma de 2024 no era radical: 90% de captura o cierre para 2039. Ahora los límites desaparecen por completo, y con ellos una de las pocas herramientas federales contra la crisis climática.

No hay vuelta atrás fácil: reconstruir la base científica y legal tomará años. Mientras tanto, el aire que respiras ya es el nuevo campo de batalla.

Comparte esto si crees que tu salud vale más que la "eficiencia regulatoria" de una industria.

¿Debería la salud pública pesar más que los costos de las empresas en las decisiones climáticas? Deja tu opinión en los comentarios.