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Dos exjugadores de la NBA se declaran para el draft de la WNBA por la polémica trans
Enes Kanter Freedom y Royce White se inscribieron para el draft de la WNBA no porque quieran jugar al baloncesto femenino, sino para hacer un punto políticamente explosivo. Y lo lograron: la liga femenina acaba de formar un task force de emergencia y la comisionada Cathy Engelbert envió un memo de emergencia sobre inclusión trans.
Lo que pasó: la secuencia de eventos
Todo comenzó a mediados de julio cuando Sophie Cunningham, base de Phoenix Mercury, protagonizó un incidente en cancha que desató una tormenta mediática sobre la inclusión de atletas transgénero en la WNBA. La reacción fue inmediata:WNBA formó un task force, Engelbert habló de "conversaciones" y la liga intentó contener el fuego.
Pero Kanter Freedom — exjugador de los Jazz, Thunder, Knicks y Celtics, conocido por su activismo político — decidió avivar la llama. Se declaró para el draft de la WNBA 2027, afirmando públicamente: "Soy transgénero. Soy una mujer." No había ninguna intención real de jugar: era un acto de protesta disfrazado de inscripción.
Royce White, exjugador de los Rockets y ahora candidato al Senado por el Partido Republicano, lo siguió horas después con la misma jugada. Dos hombres ex-NBA, inscritos para el draft femenino. La liga no sabía qué hacer.
La reacción fue brutal
En las redes sociales, la indignación fue bipolar: los defensores de la inclusión trans llamaron a la jugada "una burla cruel" y "un ataque directo a las mujeres atletas". Los críticos de las políticas actuales de la WNBA celebraron a Kanter y White como "valientes" que dijeron lo que "todos piensan pero nadie se atreve a decir".
Yahoo Sports tituló "La sociedad es una broma" refiriéndose a la furia que se desató. CNN analizó cómo "la derecha decidió importar la guerra cultural al baloncesto femenino". El New York Post fue más directo: "Exjugador de la NBA se declara para el draft de la WNBA como persona transgénero".
Y mientras tanto, una jugadora de la WNBA trolleó a Sophie Cunningham con una camiseta durante un partido, amplificando aún más el ciclo mediático.
¿Por qué esto importa más allá del deporte?
La WNBA se ha posicionado como la liga profesional más inclusiva de Estados Unidos. Ha abrazado causas sociales, ha dado voz a comunidades marginadas y ha construido una identidad basada en la justicia social. El problema es que la inclusión tiene un límite cuando se cuestiona la definición misma de competencia justa.
La comisionada Engelbert envió un memo interno sobre la inclusión de atletas transgénero y anunció que la liga continuará las "conversaciones" la próxima semana. Pero las conversaciones ya están en otro nivel: cuando dos exjugadores de la NBA se inscriben para el draft femenino como acto de protesta política, la liga perdió el control del mensaje.
El ángulo que nadie está discutiendo
Lo verdaderamente peligroso para la WNBA no es la inscripción de Kanter y White — es lo que viene después. Si la liga permite que personas biológicas masculinas se inscriban para el draft, abre una puerta que nunca podrá cerrar. Si lo prohíbe, alimenta la narrativa de que las políticas de inclusión son "selectivas" y "hipócritas".
Royce White no es solo un exjugador: es candidato al Senado. Su movimiento tiene un cálculo político. La WNBA se convirtió en un campo de batalla cultural y no tiene un ganador posible.
Lo que empezó como un incidente entre dos jugadoras se convirtió en el debate más divisivo del deporte femenino en 2026. Y la liga que abrazó la inclusión ahora descubre que la inclusión tiene consecuencias que ningún task force puede resolver.
¿Crees que la WNBA debería prohibir que hombres se inscriban para el draft, o sería discriminación? Comparte esto con alguien que todavía piensa que el deporte es solo deporte.